Escrito por Franco Ascui Fuenzalida
Fotos por Aarón Castro Pino
Un poco más de un año después de su última visita al país, Vapors of Morphine se volvió a presentar en el Teatro Nescafé de Las Artes. Esta vez, con un setlist más largo y con la ventaja de no volver a sufrir el mega apagón que afectó a Santiago el 2025. Presentando 22 canciones del largo repertorio combinado entre Morphine y Vapors, el desplante del trío en vivo fue hipnotizante. Generando un ambiente íntimo y relajado, la propuesta de VoP combina a la perfección el talento rítmico y melódico de Dana Colley en el saxo, Tom Arey en la batería y de Jeremy Lyons en las cuerdas.

Viajando todos juntos junto a Vapors of Morphine
Pasadas las 20:30 hrs, los próceres del low rock tomaron sus lugares en el escenario en completa oscuridad, iluminando su camino con linternas que tenían abrochadas a sus frentes, generando el efecto de que si estábamos bajando a las profundidades de la tierra junto a los músicos. En el primer bloque, «The Other Side», «Have a Lucky Day» y «All Your Way» sonaron al hilo entre las miradas cómplices de los músicos con sus fanáticos. Transicionando entre estos tres temazos, la sensualidad del saxo y el peso del bajo se tomaron el teatro desde el primer minuto. Luego, Dana se tira con el primer chi – chi – chi de la noche, mientras que Jeremy nos saluda con un «¿qué pasa weones?». Los músicos se ven cómodos y tienen una templanza a la hora de modificar sus pedales muy contagiosa, generando una conexión tremenda con sus fans.
El setlist fue un recorrido muy generoso por todos los trabajos discográficos de Morphine, siendo «A Head With Wings» la canción en la que podías cerrar los ojos y escuchar y sentir a Mark Sandman tomarse la garganta de Jeremy, proyectando esas increíbles melodías de los noventas. En uno de los trances más ricos, «Let’s Take a Trip Together» hizo disfrutar a todos con una clínica de sonoridades y pedales de saxo que Dana manejaba como quería. Terminado el tema, Dana vuelve a llamarnos «weones», argumentando que le habían dicho que nos dijera eso y que no sabía qué significaba.

La música de mundo de VoP
Llegando a casi la mitad del show, «Musicawi», una canción que todavía no graban, nos entregó un sabor diferente de la música del trío estadounidense. Empezando con un solo de batería realmente increíble y finalizando con una jam de influencias africanas al final del tema, fue el momento perfecto para entregarle una dinámica distinta a la velada. El público se vino abajo tras semejante proeza musical y los músicos recibieron sus flores con una sonrisa tranquila en sus caras. «The Saddest Song» resonó con una melancolía que pareció detener el tiempo, seguida por el ritmo infeccioso de «Drop Out Mambo», demostrando la cohesión de la banda, respetando el legado pero dándose permisos para la improvisación y el virtuosismo contenido.
Solamente 40 años de carrera te pueden entregar la elegancia y la solvencia de los músicos de Vapors of Morphine. La experiencia de tocar en mega festivales y bares de culto en todo el mundo les ha entregado una mística única. Un «aura» que las luces del Teatro Nescafé resaltaban con cada detalle y cambio de colores. En términos de equipo, Jeremy intercalaba entre el clásico bajo de dos cuerdas popularizado por Sandman, un bajo SG rojo de cuatro cuerdas y una guitarra de seis cuerdas de medio cuerpo que sirvió para sacar las melodías latinas del trío.

El legado de Sandman vive
Las canciones más antiguas como «Thursday», «Honey White», «Whisper» y «I’m Free Now» nos muestran el lado más «sucio» de VoP, con riffs de bajo que te llevan a querer levantarte de la silla del teatro y empezar a bailar. Melodías en el saxo que te llevan a caminar mentalmente por las calles otoñales de Providencia, sintiendo el paso del tiempo al ritmo de canciones que definieron al low rock y que siguen afectando emocionalmente a miles de personas en todo el mundo. Por su parte, el miembro más nuevo de la banda, Tom Arey, es una bestia rítmica que saca influencias del gran John Bonham (Led Zeppelin) y de rituales africanos para entregarle toda la personalidad a Vapors of Morphine.
Lo más destacable de Vapors of Morphine, sin dudas, son lo relajados que están sobre el escenario. Todo lo que hacen es cool. En todas las interacciones con el público se sentía la humildad y la confianza del carácter de la banda. En cada golpe a sus instrumentos y cada «perilleo» de los pedales había un compromiso de transmitir honestidad con la interpretación de la música. Incluso cuando a Jeremy se le cortó una cuerda del bajo, en el chascarro de la noche, y hubo un segundo donde los fans pensaban que se perdía todo, Dana llamó a la calma. «Don’t panic, don’t panic», mientras se sacaba el saxo y procedía a contar una anécdota sobre su última visita a Brasil. Sin apuros, y como si estuviera hablando con amigos, el co fundador de Morphine mantiene su personalidad «suave».

Un adiós con «Buena» energía
Llegando al final del show, el trío estadounidense sacó la artillería pesada con «I’m Free Now» y «Cure For Pain». El único momento real de karaoke dentro del respeto que genera asistir al teatro. Por otro lado, «Souvenir» y «Renouveau» terminaron en jams de casi 10 minutos que dejaron en claro que los músicos hicieron lo que quisieron en el escenario. Tras un breve respiro, la banda regresó para el encore con «Buena» y «Radar». No pudo haber un cierre más apropiado: una explosión de sonido que encapsula esa extraña mezcla de jazz, blues y rock alternativo que nadie ha podido replicar con la misma maestría.
Vapors of Morphine no vino a dar un concierto de covers; vino a demostrar que el alma de la música no muere mientras existan músicos capaces de invocarla con tal honestidad. En definitiva, la maestría del trío estadounidense es un balance perfecto entre virtuosismo y la distensión que proyectan en el escenario. Son los momentos cuando Dana se saca o se coloca los anteojos, los bailes casi imperceptibles de Jeremy y el muñequeo ejemplar de Arey.
Por su parte, la audiencia chilena, siempre fiel a los proyectos de culto, logró conectar con esa pulsación hipnótica que solo el saxo barítono y la conexión del slide con el bajo de dos cuerdas puede entregar. El legado de Mark Sandman vive, no como una propuesta nostálgica o por intereses económicos. El legado de Sandman vive porque sus amigos siguen transmitiendo la humanidad que caracteriza a Morphine hasta el día de hoy. Riendo, bromeando y disfrutando con la música.
Setlist de Vapors of Morphine en Chile:
- The Other Side
- Have a Lucky Day
- All Your Way
- Mary Won’t You Call My Name
- A Head With Wings
- Let’s Take a Trip Together
- Eleven O’ Clock
- All Wrong
- Musicawi
- Drop Out Mambo
- The Saddest Song
- Whisper
- Candy
- Thursday
- Honey White
- Renouveau
- Irene
- I’m Free Now
- Cure For Pain
- Souvenir
- Buena
- Radar
