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Entrevistas

Dana Colley de Vapors of Morphine: «El proceso de crear es el verdadero arte»

Por Franco Ascui Fuenzalida

Vapors of Morphine regresa a Chile en un momento especial de creatividad y vigencia, compartiendo con el mundo el legado de una banda que dictó los cánones del “Low Rock”. Aquella banda que se diferenciaba de todas las demás del circuito estaba liderada por el inolvidable Mark Sandman que, con la complicidad del saxofonista Dana Colley, fueron responsables de las melodías más eróticas de los noventas.

Tras la separación de Morphine por el lamentable fallecimiento de su líder en 1999, los amigos de Sandman siguieron dando conciertos y haciendo mini giras hasta que 10 años después, en el 2009, surgiera Vapors of Morphine. Con tres discos de música nueva bajo el brazo, el trío de Massachusetts aterrizará en Santiago en pleno otoño para dar un concierto en el Teatro Nescafé de las Artes que promete ser memorable.

El universo de Morphine es extenso, lleno de historias humanas sobre cómo en la intimidad de tres compañeros de banda, se creó uno de los sonidos más icónicos de la historia de la música. En la previa de esta nueva visita a nuestro país, Dana Colley conversó con Expectador para repasar los grandes hitos de su extensa carrera como músico y artista visual, compartiendo la sabiduría de un verdadero alquimista de la música.


Muchas gracias por dedicarme tu tiempo para hablar conmigo. Primero que nada, “para romper el hielo», ¿podrías darme un pequeño adelanto de cuáles son tus sensaciones respecto a esta nueva gira por Sudamérica con Vapors of Morphine? ¿Qué esperas?

Bueno, creo que siempre esperamos con ansias nuestras giras por Sudamérica. Es una experiencia muy llenadora para nosotros ser recibidos con tanto afecto, pasión y amor por la música. Para nosotros, se siente como si pudiéramos jugar a ser estrellas de rock por un rato. Así que es muy divertido.

 

Muchos te conocen como músico, pero también fuiste estudiante en MassArt (Massachusetts College of Art and Design) y sientes una gran pasión por la xilografía (grabado en madera). Considerando la conexión profunda con lo táctil, con lo tangible. ¿De qué manera el proceso físico de tallar madera se parece al proceso de esculpir el sonido de tu saxofón?

Esa es una pregunta muy buena y muy bien planteada, debo decir. Gracias. Creo que, en gran parte, la idea del arte en la creación es una cuestión de diferentes medios. La música y el arte son siempre lo mismo; el proceso es muy similar en términos de expresión: encontrar y seguir el camino de la obra.

Si estás tallando una pieza de linóleo, por un lado, piensas en el lado opuesto de cómo se imprimirá. Es un camino abstracto que nunca ves realmente hasta que lo imprimes. Puedes hacer pequeñas pruebas de frotado, pero no lo sabes hasta que lo imprimes, le das la vuelta y ves que es casi otra cosa completamente distinta.

Pero la idea de hacer una obra, una pieza de arte, es que empiezas de la nada, igual que en la música; empiezas en silencio. Y la nota que tocas informará a la nota que viene después. La pincelada que das o el tallado que haces determinará el que sigue. Es muy parecido, son uno solo, creo. Y la obra en sí es la documentación del proceso. El proceso es el arte. Ahí es donde está la magia, donde está la expresión. El resultado final es solo un registro de ese proceso.

 

Estoy totalmente de acuerdo contigo. Y hablando de tus piezas visuales, hay una muy famosa —al menos en el «culto» que rodea a la banda— que es «Three Broke Musicians» (Tres músicos arruinados). ¿Cómo ha cambiado tu perspectiva sobre lo que significa ser un músico independiente desde que tallaste esa pieza en los 90 hasta hoy, en 2026?

¡Oh, genial! Gracias por hacer una buena investigación y conocer esa obra. La pieza de la que hablas representa a tres músicos, está tallada en una pieza de pino de 2×6, como las que se usan para construir marcos de paredes. No sé si alguna vez has intentado tallar un listón de pino de 2×6. El pino no perdona mucho. No tiene ese tipo de veta apretada o uniforme que tiene el linóleo, donde puedes tallar en cualquier dirección. La veta de esa madera es muy difícil de contrarrestar. Fue duro hacerlo. Luego me di cuenta de que podía rellenarlo con masilla para madera, lijarlo y tallar sobre eso para lograr líneas que fueran en dirección opuesta a la veta. Desarrollé una técnica para volver a trabajar sobre la pieza. Antes, si cometías un error, se acababa todo. Pero al rellenar, lijar y trabajar, encontré la forma de casi esculpirlo en el camino.

La idea es que el trío siempre me pareció una configuración musical interesante por las posibilidades, como una cerradura de combinación. Tienes tres elementos y, sin esos tres, no hay nada, pero con ellos hay una posibilidad infinita. Es la idea de tener música occidental, música africana y música indígena australiana, todas las partes del globo convergiendo.

 

Genial. Esta conversación me deja la sensación de que eres una especie de alquimista en tu vida como artista. Haces muchas cosas con las manos. Pero también vivimos en un nuevo orden mundial que sugiere posibilidades infinitas con las nuevas tecnologías. ¿Tu pedalera se ha vuelto más minimalista o sigues cazando «juguetes» nuevos para expandir tu sonido?

No, se ha mantenido más o menos igual. Si algo nuevo entra, algo sale. Básicamente tengo el mismo concepto: quiero poder jugar con algunos efectos, algunos chorus, un octaver, específicamente una octava baja que puedo realzar con un ecualizador. Al subir las frecuencias bajas en el Twin Reverb, me da un sonido de bajo bastante bueno, lo que permite que Jeremy toque la guitarra mientras yo hago el bajo. Esa es la base de por qué lo hago. Me encanta el wah-wah, me gusta un poco de distorsión y algo de delay. Eso es prácticamente todo. Además, el sonido del amplificador en sí, el saxo a través del ampli combinado con el micrófono en la campana, te da oportunidades. Tengo un pequeño pedal de loops para crear atmósferas. Siempre me han fascinado los efectos de guitarra, así que poder hacer lo que hago en el saxo usando esos efectos es, como diría Mark, una indulgencia.

 

Qué genial. Leí por ahí que dijiste que te alegraba haber elegido el saxo porque el mundo no necesita más guitarristas mediocres, aunque dudo que lo seas.

Créeme, lo soy (risas).

 

Hablemos un poco más de la formación actual de Vapors of Morphine con Tom Aray en la batería. Parece haber inyectado una energía renovada a la banda. ¿Cómo ha sido el proceso de encontrar un nuevo lenguaje rítmico con Tom mientras siguen honrando los cimientos que dejaron Jerome y Billy?

Tienes razón, Tom ha inyectado un nivel de energía totalmente nuevo a lo que Jeremy y yo estábamos haciendo, y realmente lo necesitábamos. Cuando llegó para tocar una canción de Morphine, ya había hecho su tarea: estudió lo que hizo Jerome y lo que hizo Billy. Así que él trae eso consigo. A partir de ahí, se trata de crear algo propio, que es de lo que trata esta banda: tomar lo que hicimos, las canciones que tocamos, pero apropiarnos de ellas para este tiempo, este momento y los músicos que las están interpretando.

 

Recientemente participaste en el tributo a Billy Conway, Further On. ¿Cómo influye ese sentido de nostalgia y la preservación del legado de tus amigos en la música que estás escribiendo para Vapors of Morphine hoy en día?

¡Otra buena pregunta! Gracias. Si has colaborado con alguien durante mucho tiempo, si has compartido esos momentos musicales durante años, hay un nivel de comunicación musical que no es como el lenguaje hablado. Es un tipo de lenguaje diferente que entiendes profundamente. Ese es un lenguaje musical que intento desarrollar, mantener y ejercitar continuamente. Parte de mi vocabulario se creó y se fundó en esa comunicación y en esas conversaciones que tuve con Mark y con Billy. Son lo mismo y avanzan conmigo como parte de mi ADN.

 

En este punto de tu vida, después de tantas giras, ¿qué sigue despertando tu curiosidad cuando abres el estuche de tu saxofón antes de un show?

¿Que esté entero? (risas). No, eso es por el hecho de volar con él. Honestamente, llegar a la habitación del hotel, sacarlo y ver: «¿funciona?». Dios, gracias. Rezar sobre el estuche ayuda. Es un saxo barítono Conn de los años 30. Mi esperanza número uno es asegurarme de que funcione. El resto, con suerte, tomará forma.

 

Quería tomarme un momento para preguntarte sobre mi canción favorita de Morphine: «I Had My Chance». Fue la primera que escuché de ustedes. Sentí que caminaba por una calle solitaria con luces y edificios rodeándome. ¿Cómo concebiste esa melodía?

Es curioso. Esa canción se grabó en vivo en la radio, en KCRW en Santa Mónica. Es un tema que siempre he amado. Ese riff vino del bajo de Mark, él lo hacía con el slide y yo simplemente lo seguí hasta encontrar mi riff. Pero cuando Mark la presentaba, siempre decía: «Esto trata sobre girar a la izquierda en Los Ángeles». Si lo piensas, es gracioso: «Tuve mi oportunidad, pero la dejé pasar». Si alguna vez has intentado girar a la izquierda en un semáforo en L.A., sabrás que es verdad: si no avanzas cuando debes, te quedas atrapado por mucho tiempo.

 

A mi parecer, creo que Morphine, cuando tocaba en festivales en los 90 rodeado de bandas pesadas, lograba que la gente respondiera de forma increíble a pesar de no ser la típica formación de guitarras pesadas. ¿Hay alguna banda de la época que todavía te guste o te haya dejado la mejor impresión?

Me encantan las guitarras pesadas. Estuvimos rodeados de mucho de eso. La Rollins Band era increíblemente poderosa cuando estaban en su mejor momento. Conocíamos bien al baterista, Sim Cain, y Henry Rollins era muy amable con nosotros, siempre nos elogiaba. Recuerdo estar a un lado del escenario en festivales; ellos tocaban «Liar» y yo sentía el bajo… la bota de mi pantalón se movía por la presión del sonido, era como el viento. Ver a Henry frente a la multitud entregando «Liar» era impresionante. Veías las caras del público y, en cuanto él gritaba «Because I’m a liar!», el cabello de todos se iba hacia adelante al mismo tiempo.

 

Como un accidente de auto.

¡Exacto! Todos con la cabeza hacia adelante. Eso era enorme, en festivales al aire libre llenos de gente. O ver a Sonic Youth en Santiago en uno de nuestros primeros viajes allá. Me encanta todo eso. Escucho bandas como Thunderbolt de Rhode Island, cosas contemporáneas… No sé si Queens of the Stone Age entra en esa categoría, pero son una parte importante de nuestra vida.

 

Ustedes alcanzaron a coincidir cuando estaban empezando.

Cruzamos caminos en Palestrina, Italia, el día que Mark falleció. En el festival Nel Nome del Rock en el 99. Al día siguiente era un festival de dos días y llegaban los Queens of the Stone Age. Nosotros seguíamos allí lidiando con todo lo ocurrido. Recuerdo que Josh Homme se acercó y nos dijo: «Haremos lo que ustedes quieran. Si quieren que toquemos, lo haremos. Si no, no». Estaban promocionando el disco Rated R. Nosotros dijimos: «No, tienen que tocar». Por supuesto, el espectáculo debe continuar, Mark no habría querido otra cosa. Recuerdo escucharlos tocar y pensar: «¡Mierda!». Se sentía como un Camaro por la autopista a 150 kilómetros por hora, con el pedal a fondo.

 

Mil por ciento. Aunque ambas bandas son fuerzas de la naturaleza, creo que ambos proyectos están conformados por seres humanos hermosos, que generan una intimidad muy valiosa con su música. ¿Qué sientes cuando la gente dice que hay mucha sensualidad o intimidad en el sonido de Morphine?

No lo sé, supongo que eso es simplemente ser humano. De ahí viene: de una sensación de estar vivo, de apasionarse por la vida, por lo que te emociona y te impulsa. De no tener miedo a vivir, a sentirte vivo, a expresarte, a ser vulnerable, empático y a sentir algo. Está bien sentir.

Franco, debo irme pero muchas gracias por tus preguntas tan profundas. Eres una persona muy reflexiva y aprecio que te hayas tomado tanto tiempo para prepararte. Significa mucho.

 

Gracias a ti, Dana. Ten un gran fin de semana y gracias de nuevo. ¡Nos vemos pronto en Santiago!

¡Sí, hombre! Nos vemos pronto. ¡Adiós!

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