‘Deseo carnal’ marcó un punto de inflexión en Alaska y Dinarama, al llevar sus características musicales y estéticas a un mayor público.
Taste makers.
‘Deseo carnal’ marcó un punto de inflexión en Alaska y Dinarama, al llevar sus características musicales y estéticas a un mayor público.
Killing Joke regresó a la actividad luego de un hiatus con su segundo disco homónimo, marcado por su destructivo sonido de metal industrial.
Hesse Kassel da un salto evidente con su segundo álbum, que se inclina por narrativas progresivas de corte expansivo y experimental.
Black Devil Disco Club es considerado un proyecto adelantado a su época, con un único LP que visualizó un panorama más electrónico del disco.
Conii debuta con un disco multidimensional de pulsaciones etéreas, cercano a un pop alternativo de fuerte inclinación cinematográfica.
Juniper Moon dejó solo un álbum de estudio que se transformó en un clásico de culto, dentro de la escena española denominada como tontipop.
‘Dark Space III’ llevó las distinciones del black metal atmosférico al límite de lo ominoso, en un retrato hostil sobre el espacio exterior.
Phoenix conquistó al mundo más allá del indie pop con ‘Wolfgang Amadeus Phoenix’, una obra que combina sus costado más accesible y elaborado.
Cesária Évora se transformó en un ícono musical para Cabo Verde, en gran medida por sus obras durante los años noventa ligados a la morna.
Elia y Elizabeth tuvo una corta pero interesante carrera que comenzó con su debut homónimo, marcado por su refinada lírica y simpleza vocal.