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Los Bunkers en Viña del Mar: El fin de la gira de las 100 fechas

Escrito por Guillermo Cortés
Fotos por @gabri.toro

La presentación de Los Bunkers en la Quinta Vergara no fue un concierto más, fue el epílogo de una gira inolvidable. Durante un año, la banda se embarcó en un recorrido histórico que cruzó Chile de punta a punta, abarcando desde grandes escenarios, como el Movistar Arena y el Teatro Biobío, hasta localidades como Freirina, Paine y Laja. Entre residencias y espectáculos masivos, el tour también sumó fechas en México y Colombia. Finalmente, la banda volvió al lugar donde todo comenzó, pero esta vez en la mítica Quinta Vergara, para poner el broche de oro a la histórica gira de las 100 fechas.

El ambiente en el recinto era inmejorable. El frío no fue impedimento para que fanáticos de todas las edades llegaran a un espectáculo que superaría las dos horas de duración, con un setlist potente y grandes invitados.

A eso de las 21:15 horas, Los Bunkers irrumpieron en el escenario entre gritos y aplausos. Las luces se encendieron y comenzó “Miéntele”, una canción de energía arrolladora que dio paso a “Yo sembré mis penas de amor en tu jardín” y “Las cosas que cambié y dejé por ti”, un trío de canciones de los inicios de la banda que, en este recorrido, se volvieron indispensables.

Mientras el show avanzaba, Mauricio Durán se tomó un momento para explicar que no solo estaban cerrando el tour. Con la desintegración de MTV como lo conocíamos, su presentación Unplugged se convertiría en la última en la historia bajo ese formato, marcando también el cierre de una era para este formato tan histórico.

Luego siguieron temas como “Bajo los árboles”, “El necio” y “Calles de Talcahuano”, para dar paso a la tremenda “Canción para mañana”. Esta fue coreada por todos los presentes y, entrando a su parte final, se fusionó con “Al final de este viaje”, un arreglo ya característico de esta gira, pero que aún no deja de conmover y poner la piel de gallina.

Los éxitos de la banda no faltaron y la Quinta cantó a todo pulmón “Nada nuevo bajo el sol”, en uno de los puntos altos de la noche, para posteriormente pasar a un cover de “Let ‘Em In” de Paul McCartney. En la siguiente canción hizo ingreso el Cuarteto Austral, quienes junto a la banda llevaron a otro nivel la interpretación de “Llueve sobre la ciudad”. Del mismo modo ocurrió con “Ángel para un final”, ya un clásico del cancionero nacional que hizo que todos encendieran sus luces para iluminar la totalidad de la Quinta Vergara en uno de los momentos más emocionantes de la jornada.

Una de las grandes sorpresas que nos tenían preparada para esta fecha histórica fue la participación de la banda nacional Quilapayún. Quienes se subieron al escenario para interpretar “La exiliada del sur”, pero no todo quedó ahí, siguieron con “La muralla”, sumando además una versión de “Another Brick in the Wall, Part 2”. Aquí, los hermanos Durán dejaron de lado lo acústico para lucirse con las guitarras eléctricas en un cover conjunto simplemente magnífico que sorprendió a todos los presentes. La participación de la banda terminaría con “El pueblo unido jamás será vencido”, provocando uno de los mayores coros y una ovación total.

Ya en el final del concierto, las últimas canciones fueron “No me hables de sufrir” y “Miño”, cerrando con dos auténticos clásicos una presentación de más de dos horas. Las luces se apagaron y todo el grupo abandonó el escenario, sin embargo, el público seguía pidiendo más. Tras insistir, la agrupación regresó -al igual que los más despistados que ya emprendían el camino a casa-. El encore contó con “La velocidad de la luz”, “Ven aquí” y “Bailando solo”, donde se desató una verdadera fiesta con bola disco y confeti disparado para cerrar la noche.

Más allá de la euforia final, este concierto no marca solo el cierre de una gira, sino el fin de una etapa significativa. Durante estos 100 shows, la banda integró talentos fundamentales como Carmen Ruíz, Gregorio Madinagoitía y Martín Benavides, músicos que se volvieron parte esencial del espectáculo y responsables de gran parte de su sonido actual. Este cierre, sumado al hito de haber encabezado un escenario en Lollapalooza, deja el futuro de la agrupación en una nebulosa. Para los fanáticos, queda la incertidumbre de si los volveremos a ver pronto o si este sueño de verlos reunidos ha llegado a su fin. Sin embargo, ante cualquier duda sobre lo que vendrá, algo es innegable, este reencuentro volvió a dejar aún más alto el nombre de Los Bunkers y su importancia en la música nacional.

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