Sevdaliza inició la década con una obra transformadora sobre el dolor, destacada como una de las mejores obras del art pop contemporáneo.
Taste makers.
Sevdaliza inició la década con una obra transformadora sobre el dolor, destacada como una de las mejores obras del art pop contemporáneo.
‘Future Days’ marcó un punto álgido en la carrera de Can y en la historia del krautrock, al expandir su visión a lo ambiental y textural.
‘Sobrevivendo no inferno’ es la obra maestra por excelencia del hip hip en Brasil, lo que determinó el carácter inmenso de Racionais MC’s.
Plavi Orkestar debutó con un disco que marcó a la juventud de la extinta Yugoslavia, centrado en un lúdico sonido new wave de raíces locales.
Chavela Vargas se convirtió en una voz autorizada de la ranchera, en gran medida por su canto íntimo expuesto en discos como el homónimo.
‘Ultraviolence’ consagró la relevancia pop de Lana del Rey la pasada década, al mantener su esencia desde una perspectiva mucho más orgánica.
Trouble se convirtió en uno de los actos claves para comprender el traditional doom metal, desde obras destacadas como su debut homónimo.
‘Melody of Certain Damaged Lemons’ marcó un punto de quiebre en la carrera de Blonde Redhead, y es considerado una de sus mejores obras.
‘Un baión para el ojo idiota’ consolidó aspectos más bluseros en la música de Los Redondos, y es un clásico absoluto del rock en Argentina.
Wormrot consagró su lugar como uno de los actos relevantes del grindcore moderno, con el estreno de un disco mucho más versátil como ‘Voices’.