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‘Un baión para el ojo idiota’ de Los Redondos: Blues rock en la calle del desencanto

Escrito por Felipe León

Una triste noticia sacudió hoy al rock de Latinoamérica al conocerse el deceso de Indio Solari, uno de los músicos más importantes de la música en Argentina. Con el sensible fallecimiento de un ícono popular, aparecieron diversas muestras de cariño y respeto, pero también un interés por conocer más de su arte. Hoy, a modo homenaje, un repaso a uno de los clásicos de su proyecto estrella, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: ‘Un baión para el ojo idiota‘ (1988).

Mucho se puede discutir sobre el cambio sonoro entre ‘Oktubre‘ y el sucesor que nos convoca, al bajarle a las influencias góticas y experimentales. No desaparecen del todo, pero sí entrega bastante espacio a las novedades retro, en especial a las ligadas al blues rock de corte sesentero y setentero, con ciertos toques que recuerdan los comienzos del hard rock como la audacia del new wave.

En ningún momento se pierde la creatividad que precedía a Los Redondos, cuando se trata de recoger influencias de antaño. Se podría decir que su propuesta revival, a ratos críptica, de riffs tan sucios como esperanzadores, ritmos extrañamente funkys, saxos de lujo y una voz ansiosa y satírica que trascendió generaciones enteras, no tiene nada que envidiarle a los exponentes históricos. A su manera, independientes, lo fueron.

Blues rock en la calle del desencanto

Un imaginario callejero expuesto a fondo en ‘Un baión para el ojo idiota’, a partir de relatos amparados en la realidad del país de aquel entonces. Entre crisis económicas, fragilidad democrática y una decepción generalizada en la juventud, la guitarra de Skay Beilinson y las letras de Indio Solari comprendían el malestar de un país roto tras una dictadura atroz.

Por algo el lenguaje subversivo e identitario de formalidad bluesrockera, arraigado al canto más inmortal de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, resuena tanto en las clases populares. Lo asertivas que resultan sus canciones, si se trata de llegar a los rincones más profundos de quienes han sufrido injusticias, hambre, rechazo o marginación.

A ‘Un baión para el ojo idiota‘ se le asocia con esa chapa de «rock barrial», aún cuando en sus líricas habitan referencias a la literatura, filosofía u otras áreas en apariencia reservadas a la academia. Indio Solari es un claro ejemplo de que ambas visiones para nada son contrarias, lo que refleja en piezas como «Masacre en el Puticlub«, «Todo preso es político» o «Aquella Solitaria Vaca Cubana«.

Del mismo modo, «Todo un Palo» o «Vencedores Vencidos» dan cuenta de la esencia atemporal de sus cancione; muestras de la importancia de Los Redondos en Argentina. Porque sí, al artista le costó consolidar un éxito mayor en el extranjero, tampoco apostaba a eso. Después de todo ser independientes tenía sus pro y sus contras, pero, ¿Qué tanto importa? Su legado musical es invaluable, cambió vidas, y lo hará muchas veces mas.

QEPD Indio Solari.

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