Miss Kittin & The Hacker debutaron con una obra que se entrega a los excesos, representando una cumbre en la historia del electroclash.
Taste makers.
Miss Kittin & The Hacker debutaron con una obra que se entrega a los excesos, representando una cumbre en la historia del electroclash.
‘Octopus’ marcó un antes y un después en la carrera de Gentle Giant, volcando su música a influencias de la música barroca y renacentista.
Big Bud debutó con una obra representativa del drum & bass atmosférico, profesando un curioso sonido repetitivo, etéreo, cálido, y meditativo.
‘The Score’ consolidó la carrera de Fugees abriendo las influencias que hay detrás, siendo además su último disco de estudio hasta la fecha.
Beth Gibbons ofrece una mirada más íntima y filosófico sobre diversos aspectos de la vida, elaborando un memorable primer disco solista.
‘The Great Satan’ marca un regreso simbólico al sonido de antaño, integrando una vez más a la alineación a Riggs en guitarra y Blasko en bajo.
T-ARA debutó el mismo año de su fundación con una obra que se impregna del electro dance-pop de la época, de fibra bailable y futurista.
‘Cantata del desierto verde’ aparece como uno de los lanzamientos más políticos de Phuyu y la Fantasma, desde un sonido de folk psicodélico.
‘Free for All’ se instaló como uno de los discos más feroces de Art Blakey & The Jazz Messengers, mezclando lo mejor del hard bop y post-bop.
‘The Fall-Off’ fue lanzado como el último disco de J. Cole, dejando dos partes bastante extensas cercanas al sonido del hip hop consciente