Escrito por Felipe León
En sus primeros años de carrera se le recomendó a Patsy Cline incursionar en el pop, dado el potencial de su voz, a lo que la artista, fiel a su estilo, declinó diciendo que era la adecuada para interpretar country. Dicho y hecho, en tan solo unos años se convirtió en una de las figuras claves del sonido nashville, con álbumes icónicos para la música estadounidense como ‘Showcase‘ (1960).
Precisamente este tipo de sonido confiere cierta identidad melódica que lo acerca al pop, a través de una simpleza interpretativa tan cálida como agridulce. Bajo un evocador canto que a ratos se torna melancólico o sofisticado, compromete una suavidad de accesibles proporciones que reviste cada parte de la obra, dotando de mayor ambición estas sufridas canciones sobre desamor, ruptura y soledad.
Si su debut homónimo de 1957 se sentía renovador, aún estaba enraizado a lo más tradicional como al rockabilly, por lo que en ‘Showcase‘ fue un paso más allá. Determinante son los arreglos orquestales que asoman en las composiciones, adaptando la identidad lúdica y sentimental de su country para mutarlo en algo elegante. La forma de cantar de Patsy Cline adquiere un tono más contenido, al restarle rigidez a su característica manera de frasear.
Esa evolución vocal terminaría por definir la escuela del nashville conocida como countrypolitan. Como no si este larga duración contiene clásicos eternos del género como «I Fall to Pieces«, «Walkin’ After Midnight» o «Crazy«, compuesta por Willie Nelson. Piezas que marcaron un antes y un después en la carrera de la artista.
Otras como «San Antonio Rose«, «Have You Ever Been Lonely«, «South of the Border» o «Wayward Wind» aportaron aún más a la grandeza de Patsy Cline. Lamentable fue su fallecimiento en 1963 con tan solo 30 años, pero inmenso su legado musical.
