alain johannes
Entrevistas

Alain Johannes: «Estoy mucho más feliz regresando a casa (en Chile) que viviendo en ese mundo medio plástico de Hollywood y de Estados Unidos»

Por Juan Pablo Ossandón

Alain Johannes es uno de los músicos más relevantes y transversales que tenga el rock desde la década de los 90’s. Sin duda alguna. ¿La razón? Pues no sólo estuvo en grandes bandas como Eleven, Queens of the Stone Age, The Desert Sessions o Them Crooked Vultures, sino también por un rol más integral que tiene como productor, habiendo trabajado con grandes nombres como Mark Lanegan, PJ Harvey, Chris Cornell, Arctic Monkeys, No Doubt, Mastodon, y un gigantesco etcétera.

Ha construido una notable carrera solista, y últimamente se ha muestro de lo más inquieto –como si alguna vez hubiese parado realmente– con Drink The Sea, la banda que formó junto a Peter Buck (R.E.M.), Barrett Martin (Screaming Trees, Mad Season), Duke Garwood (Mark Lanegan) y Lisette Garcia, con quienes se presentó en Lollapalooza Chile 2026 en el marco de una gira mundial.

Hace ya unos años, Johannes se radicó en Chile de forma definitiva, viviendo en Pirque, como parte de un deseo que, como nos cuenta en esta entrevista, tenía de «echar raíces» en algún lugar, siendo el país donde nació, el elegido.

En Expectador conversamos con el artista en detalle sobre su carrera, tocando también temas personales en torno a su difunta esposa Natasha Shneider, y sus amigos que también partieron, Chris Cornell y Mark Lanegan.


Hola Alain, ¿cómo estás?

Bien, ¿cómo estás, hermano?

 

Bien, un gusto poder hablar contigo.

JP, eres Jota Pe, como John Paul Jones (risas)

Claro, sí (risas). Primero lo primero, tienes este show en Bar Onaciú. ¿Cómo se viene, considerando lo amplia y diversa que es tu carrera? ¿Qué tienes preparado?

Bueno, normalmente sería un show acústico normal, que sería a base de guitarra acústica de seis, de doce cuerdas y cigar box, pero ahora, no sé, me tinca agregar la guitarra eléctrica con efectos, un poco de looping para poder interpretar algunos temas, o sea, tener un arco dramático que sube más hacia el fin, agregando cosas de Euphoria Morning o de mi vida con Mark Lanegan, de varios discos que produje yo con él y que yo compuse la música con él, o de repente más cosas de Desert Sessions.

Y como Cristóbal Aedo se suma como telonero, que él tiene la gran voz, que él puede lograr cantar los temas de Euphoria Morning. Todavía no hemos preparado nada, pero el sábado yo creo que tenemos todo listo.

Así como lo pintas, suena bastante imperdible a decir verdad. Bueno, también hace poco terminaron con Drink The Sea la gira mundial, pero también entre medio estuvieron grabando sus próximos dos discos…

Yo opino que ya es demasiado, es una broma (risas). Lo que pasa es que cada vez que nos juntamos, alguien tiene una idea: Peter siempre componiendo riffs, y Barrett tiene el estudio en la casa. Después fuimos al Rancho de la Luna, llegamos a tocar en Pappy and Harriet’s, que es ese lugar en Pioneertown muy famoso, y llegamos el día anterior, entonces logramos grabar todo el día.

Después acá, después de Lollapalooza nos fuimos a Pichilemu, grabamos cinco días en Estudios Los Lobos, fuimos a São Paulo, y ahí en el estudio, se me olvidó el nombre, pero ahí estuvimos cinco días también, y resulta que al fin tenemos como veinticuatro temas, para más o menos elegir, yo creo que, o un disco, un LP single, o uno doble, dependiendo de cómo nos va.

O sea, ahora Barrett va a agregar cosas, y normalmente podemos agregar los últimos detalles a distancia, y después elegir dónde mezclarlo, si vamos a España de nuevo, o si me voy al estudio de Barrett, o si lo mezclo acá. Yo creo que se va a lograr uno o dos nuevos álbumes de Drink the Sea, para la primavera acá, y otoño en Estados Unidos.

Y en este caso, ¿todo el proceso creativo se te hizo natural? ¿O hubieron ciertas cosas que para ti resulten alguna novedad?

Bueno, un poco diferente que, bueno, cuando yo,normalmente si ingresaba a un contexto como Queens of the Stone Age, obvio que Josh Homme es el líder, ¿verdad? Y yo me adaptaba y me presentaba con lo que él quería, me exigía de mí como compositor, coproductor, músico de que toque cosas interesantes y todo eso, compositor, y eso. El Desert Sessions, fue casi como una fuente de temas, que él siempre grababa un Desert Sessions y sacaba uno de los temas para el disco de Queens. Pero obviamente él era el líder de esa banda

Y Natasha (Shneider), yo, y Jack en Eleven era muy democrático, y Drink the Sea es más o menos parecido a eso. Somos varios artistas que tenemos una vida de solistas, o carrera de solistas, Peter Buck, obvio, con R.E.M., y Barrett con Screamin’ Trees y Mad Season, pero también él es el autor de libros, hace documentales sobre la música en diferentes países, es etnomusicólogo. Duke Garwood, que es un gran artista solista, también que Mark Lanegan lo amaba, o sea, (era) uno de los favoritos de Mark, y también colaborador.

Entonces, de repente hay varias cabezas en este sentido, y yo la encuentro muy fácil de lograr la cosa, porque, mira, yo compongo, o sea, varias canciones que aparecen de mi lado, y varias canciones que aparecen de Peter, varias canciones que aparecen de Barrett, y cada uno asume el rol encima de eso, y claro, esa persona que compuso la canción, es más o menos el temporary leader de la entrega, de cómo se va, pero también dejamos mucho espacio para que cada uno le dé un poco de su propio rol, para que al final suena como una banda, ¿no?

Y eso es lo interesante, que nos confiamos, y nos dejamos encontrar nuestro rol en cada canción, y hasta el momento ha sido muy fácil y muy inspirador, y lo interesante de este próximo disco es que es diferente que los primeros dos (de Drink the Sea), o sea, lo que logramos en los primeros dos era más como world music. Este próximo disco va a ser un poco más concentrado, más canciones, más oscuro, más bluesero, y eso me gusta mucho, que la banda sigue cambiando y expandiendo.

Todo esto suena a una sinergia creativa muy estimulante.

Sí, así es.

 

En otro tema, tu vínculo con Chile parte obviamente desde tu sangre…

Es increíble la fuerza de la sangre, eso te lo puedo decir. Imagínate, cuando regresé en 2010 para conocer a mi padre, yo no me sentía, o sea, me imaginaba si Dios quiere que me pueda reconectar y que me acepten (en Chile), pero al principio llegando con un español malísimo y una mente totalmente gringa en inglés y todo eso. Claro que yo siempre me sentí un poco que no pertenezco en ningún lugar, porque imagínate, Suiza, después México, Panamá, y en todos los lugares me decían, ¿de dónde eres? Y tenía, bueno, me adaptaba, pero también yo empecé a pensar que soy un ciudadano del mundo y se acabó.

Pero regresando a Chile de poco a poco, empecé a, algo me salió del alma, y me sentí muy cómodo, por primera vez en mi vida me sentí muy cómodo en un lugar, y ya lo echaba de menos cuando no estaba en casa. Entonces, los últimos tres años, hace tres años yo decidí, bueno, ya, ya no tengo presencia en Estados Unidos, salvo visitar a mi hermana en Los Ángeles, y soy un nómada, y eventualmente voy a poner raíces muy fuertes en algún lugar, y se logró, aquí estoy en Pirque, y con planes de no irme, salvo ir a tocar shows en gira.

¿Qué ha hecho que te sientas chileno poco a poco?

Bueno, es interesante, soy como un chileno con amnesia, ¿no? Porque de repente no me acuerdo de todas las cosas que se han vivido, siendo chileno. Imagínate que de repente tengo que aprender todo de nuevo. Obvio que ya empecé con Violeta Parra, Víctor Jara, muchos de los grandes músicos. Claro, siempre tenía conexión con Pablo Neruda, a distancia, o Claudio Arrau, todo eso me vino muy fácil.

Yo vi a mi tío Peter Rock, que fue parte de la cultura acá, y mi padre, Danny Chilean, que fue parte de la Nueva Ola. Pero es interesante retomar una vida que hubiese sido, ¿no? Porque imagínate que mi abuela me llevó de Chile, tenía un año, y amanecí hablando alemán-suizo, ¿no?

Lo bueno que llegando a Estados Unidos, al tiro conocí a Jack Irons y Hillel Slovak, y ahí empezó toda esa vida, conociendo a Natasha (Shneider), conociendo a SoundGarden, a Josh (Homme), y a través de Josh a PJ Harvey y Mark Lanegan. Entonces fue un tiempo muy bonito, marcado por poder conectar con gente que normalmente hubiese sido muy difícil conectar.

Pero al fin, después de toda una vida en ese mundo, ahora estoy mucho más feliz regresando a casa que viviendo en ese mundo medio plástico de Hollywood y de Estados Unidos, que desafortunadamente se ha convertido en un lugar muy tóxico, por razones obvias, ¿no?

Te tengo un par de preguntas más personales. Primero, ¿cuáles son tus memorias más queridas que tienes con Natasha?

Bueno, obviamente estuvimos juntos 25 años, casi todos los días, 24 horas al día. Eventualmente se convirtió en una especie de simbiosis, una especie de… Como los niños que nos conocían nos miraban como una persona. Nos llamaban Alan y Natasha, Alan y Natasha.

Y nada, imagínate creciendo de un mundo tan distinto como ella, creciendo en la Unión Soviética, llegando del mundo de la música clásica, compositora, oído perfecto, un talento incomparable, que a los 17 años logró firmar un contrato con su banda Black Russian en Motown, conociendo a Marvin Gaye, Stevie Wonder y todo eso. Y aquí yo, un pendejito tocando música medio entre Captain Beefheart y Rush y no sé qué, pero ahí hubo una conexión inmediata. Y claro, toda la vida con Eleven para mí es muy increíble, con Jack también. Inclusive cuando se fue Jack Irons, regresando después de Pearl Jam, fue algo increíble.

No pensé que era posible que acabara, pero de repente se enfermó y a los 52 se fue. Y nada, aquí estoy ya casi 64 años, es casi imposible imaginar que como 7 o 8 años va a ser igual el tiempo que estuve con Natasha que sin (ella). Pero lo que pasa es que ella sigue siendo parte de mi vida interna y de mi inspiración diaria. Y yo tengo una, ¿cómo se dice? Un shortcut, un camino corto para llegar a ella como inspiración, como preguntarle algo directamente, internamente en mi mente a la pequeña voz de Natasha que me aconseja cosas, especialmente con la música.

Y eso me pasa igual con Chris Cornell y con Mark Lanegan porque tenemos una conexión más fuerte de lo común, no solamente amigos, pero también la conexión con la música, una forma de poder fluir muy fácilmente como lo que pasó con Euphoria Morning. Euphoria Morning fue otro periodo de mi vida que fue increíble lo que logramos nosotros en siete meses en casa. Teníamos un estudio en la casa. Ese fue uno de mis periodos favoritos creativamente y yo creo que la gente sigue cachando eso porque ese disco sigue siendo parte de la vida de mucha gente.

Claro, ¿y cómo era una conversación con Chris durante esa época?

Es que fue muy chistoso, casi como si fuésemos tres hermanos, hermanos y hermanas. Como estábamos grabando en casa, no había presión de (pagar) dos millones al día, en esa época dos millones y medio al día, de arrendar un estudio. Entonces había días que íbamos a la playa, nos quedábamos mirando películas en DVD. O sea, nos gustaba mucho la comedia, entonces éramos comediantes como Fawlty Towers, Monty Python, Eddie Izzard, Mr. Show. Y era como vivir la inspiración entre grabar.

Y la verdad que fue un proceso muy intenso, pero muy fácil y muy creativo. O sea, nos escondíamos en casa, nadie sabía que estábamos grabando, invitábamos amigos a colaborar con nosotros. Josh Freese vino a tocar batería, Jason Falkner vino, Bill Rieflin, Matt Cameron. Y fue un proceso muy lindo que no se puede repetir muchas veces.

Y yo creo que logramos algo así, una obra de arte de tan gran nivel (con Euphoria Morning). También por nuestra curiosidad como artistas, que a veces pasábamos dos días explorando sonidos, solamente sonidos de guitarra, combinaciones de efectos de guitarras y amplificadores para una parte de guitarra en una canción específicamente.

Y a veces Natasha, obviamente que a Natasha le interesaba más armonía, notas, relaciones entre eso, tensión, dejar la tensión, todo eso. Y Chris y yo como normales geeks de guitarra, este sonido con este ampli, ¿por qué no probamos eso? Guitarra de doce cuerdas. Entonces Natasha se volvía loca, decía «me voy, voy a caminar, no puedo escuchar esto más. Te juro que me suena igual» (risas).

Es bonito como lo relatas, porque claro, en las relaciones artísticas, el profesionalismo y la experiencia pueden ser la norma, pero en el caso de ustedes no era solo eso, estaba esta conexión que iba un poco más allá, que permitía que justamente pudieran estar en una casa…

Ahora me llegó algo que comparar. Cuando somos niños tenemos nuestros amigos y hacemos una especie de casa con sábanas y metemos cosas adentro, juguetes y la luz. Es como nuestro pequeño mundo. Es más o menos algo parecido a lo que logramos con Euphoria Morning. Era totalmente impregnable. No llegaba nada negativo.

Y bueno, obviamente que cuando terminó, empezó la realidad de mucha gente quejándose que no era Soundgarden y el sello se quedó con nosotros. Dijo, ah, ¿sabe qué? El disco no lo hizo muy bien. Vendió 700.000 copias, físicas copias. ¡Qué desastre! Imagínate, hoy en día sería algo increíble 700.000 copias físicas. Era otro tiempo.

Claro, era otro tiempo. ¿Y con Mark Lanegan? ¿Algún recuerdo bonito con Mark?

Yo me acuerdo que lo conocí por primera vez en las Desert Sessions.

Y Josh (Homme) nme dijo, quiero introducirte a Mark Lanegan. Y no había nadie. Y vi un poco más claramente y estaba (Mark) así en la mitad de los ojos en la puerta, así escondido. Y tenía un aire de misterio.

Recién había compuesto «Hangin’ Tree». Y está en cinco. Y él dice, no entiendes el ritmo. ¿Por qué no me ayudas a conducir? Y empezamos ese proceso, y lo doy cagado de risa, porque qué raro que alguien cante y está ahí en cinco.

Y después me llamó la semana siguiente y me dice, ¿sabes qué? Sentí una conexión que tenemos. ¿Por qué no probamos si es verdad? Tengo que grabar un tema, un cover de una canción de Los Kinks. Y yo sé que tienes estudio en la casa. ¿Por qué no voy mañana?

Y llegó y logramos una versión increíble como en tres horas, entera. Y él se dio cuenta de eso. Y por eso, eventualmente, me pidió de producir con él los discos solistas. Cuatro temas de ‘Bubblegum’. Y de ahí en adelante, todo lo que había producido.

Inclusive, cuando falleció, estábamos a meses de empezar el próximo disco solista en Portugal. Ya lo teníamos todo programado. Aquí teníamos una forma de comunicarnos. Y él me miraba a mí como un instrumento. Como que él me decía, bueno, en mi mente escucho algo así. Un sonido así que se parece a esto. Y yo tenía que hacer esa impresión que me dio y hacer la realidad. Y ahí decía sí, sí, seguro. Sí, no, sí. Y al fin teníamos un tema grabado casi totalmente menos los editados. Y él solo quería cantar tres o cuatro tomas. Hacemos la comp. Y se quería ir a casa a relajar y ver televisión. No le gustaba el estudio (risas).

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

También puede gustarte...