Escrito por Felipe León
Para la década de los 50’s Duke Ellington ya era uno de los nombres destacados en el mundo del jazz, debido a los vitales aportes que hizo para el swing. Igual de relevante es su visión sobre los alcances de las orquestas en este tipo de música, la denominada big band que tan bien luce en un clásico de su repertorio: ‘Ellington Uptown‘ (1953).
Los avances tecnológicos de la época, sobre todo el lanzamiento del disco de 12 pulgadas o long play, permitieron al artista replantear sus acercamientos a la música. Utilizar esta extensión de tiempo a su favor, con el fin de dar rienda suelta a las posibilidades que ofrece la disposición orquestada del jazz, plasmando con ingenio arquitectónico una propuesta musical que trae novedades y da cuenta de su legado.
Si bien las primeras grabaciones de Duke Ellington datan de los 20’s en el siglo XX, el periodo donde aparece ‘Ellington Uptown‘ florece un renovado interés creativo. Como si las lógicas puestas en marcha hasta ese momento solo en conciertos ahora estuvieran al alcance del estudio de grabación. Por ende las pistas se tornaron más largas, habiendo de paso mayor protagonismo solista de los músicos que conforman su orchestra, en medio de una herencia swing que presta atención a lo que ocurría por ese entonces con el hard bop.
Mágico jazz de orquesta
Grandes nombres se lucen en este entretenido viaje de virtudes técnicas, melódicas y energéticas. Como el baterista Louie Bellson que deslumbra en la apertura «Skin Deep«, la cantante Betty Roché que se une en el clásico «Take the «A» Train«, entre otros músicos como Billy Strayhorn, Jimmy Hamilton, Clark Terry o Paul Gonsalves.
Así mismo Duke Ellington recupera de su autoría con otro enfoque «The Mooche» y «Perdido«, además de presentar la elaborada suite «A Tone Parallel to Harlem (The Harlem Suite)«. Muestras de un genio dispuesto a no dormirse en los laureles.
‘Ellington Uptown‘ es un engranaje en su carrera que une el pasado con un futuro inmediato, al que le quedaban varios otros hitos discográficos, así como colaboraciones legendarias con Ella Fitzgerald, Louis Armstrong, John Coltrane o Charles Mingus. Un monumento al aporte sustancial que tuvo el pianista al desarrollo y evolución de las big band.
