Luísa Maita entregó la década pasada uno de los debuts entrañables de la música brasilera, entre sonidos locales como el MPB y bossa nova.
Taste makers.
Luísa Maita entregó la década pasada uno de los debuts entrañables de la música brasilera, entre sonidos locales como el MPB y bossa nova.
Grace Caracol concretó su esperado primer larga duración, donde la condición bailable de su música ayuda a afrontar dolorosas vivencias .
Primus continúo su racha con un segundo álbum igual de legendario que su antecesor, con grandes aportes para el sonido del funk metal.
Corriente continua afianza su propuesta cargada al shoegaze con un interesante debut, compuesto por 7 canciones emotivas y distorsionadas.
Rilo Kiley liberó un segundo álbum destinado a convertirse en una cima del indie pop dosmilero, por su tono accesible y bastante emocional.
Patrice Rushen consolida un equilibrio entre sus raíces más técnicas y una revitalizante accesibilidad, con un álbum clave de los años 80’s
Kyuss redefinió para siempre el sonido desértico e hipnótico del stoner rock, con una obra planteada para ser disfrutada en solo 3 pistas.
Demolition Hammer se estableció como un acto respetado en el thrash metal, en gran medida por los alcances de este clásico de culto.
TAEYEON brindó un segundo larga duración marcado por su madurez, cargando su dinámica interpretación a matices baladescos en el k-pop.
‘Starsailor’ mostró a Tim Buckley entregado a su lado más experimental, lo que generó divisiones pese a lo celebrado que es en la actualidad.