Escrito por Felipe León
Si existe un álbum que refleje con maestría la sensación de viajar por el desierto es el tercero de Kyuss, coronación de una propuesta que tanto favor le hizo al stoner rock. Tanto así que ‘Welcome to Sky Valley’ (1994) encumbró de algún modo la denominada escena de Palm Desert, dada la visión expansiva, alucinógena y jammera que promovían sus estelares integrantes.
Para este momento la banda contaba con sus creadores: guitarrista Josh Homme (Queens of the Stone Age), vocalista John García (Unida) y baterista Brant Bjork (Fu Manchu), uniéndose el bajista Scott Reeder en remplazo de Nick Oliveri. Solo en este lanzamiento calzaron los cuatro; bastó para idear una de las definiciones más concisas de lo que significa rockear, al hacer de la improvisación parte vital de una experiencia diseñada para el viaje.
Con una devoción casi espiritual por la carretera, Kyuss pavimentó un subidón de distorsionado y pesado movimiento. Sensaciones hipnóticas al servicio de una escucha tan densa y arenosa como psicodélica y motorizada, que obtiene velocidad, intensidad y adrenalina tanto como atmósferas paisajistas y rítmicas envolventes.
La disposición de ‘Welcome to Sky Valley‘ fue llamativa para un disco nuevo de esa época, al contener el cd solo 3 pistas. Claro que tiene su porqué, ya que el grupo pensó que la mejor manera de presentar su música era «de corrido», lo que cobra sentido al considerar la motivación principal tras la obra: recrear una desértica expedición.
Su legado se sostiene en base a tres partes de una trilogía: la más relevante «Gardenia / Asteroid / Supa Scoopa and Mighty Scoop«, su más expansiva «100° / Space Cadet / Demon Cleaner«, y de lleno caótica «Odyssey / Conan Troutman / N.O. / Whitewater«. Porque ‘Welcome to Sky Valley‘ resiste el paso del tiempo como un fundamental del stoner.
