Escrito por Rocío Villalón
Fotos por Alejandra Besoain
Una hora y media de relajación, emoción psicodelia fue lo que los australianos de Sticky Fingers nos regalaron este 19 de agosto en el Teatro Caupolicán.
Consolidados como uno de los pilares fundamentales del indie rock y el reggae-rock contemporáneo, la banda de Sídney cuenta con un montón de hits indiscutibles y canciones que han quedado grabadas en el corazón y alma del público chileno.
Su propuesta es una mezcla que combina la calidez del reggae con la aspereza y la energía el rock alternativo, convirtiéndolos en referentes absolutos de un género interesante.
Desde el primer segundo, el ambiente en el recinto de San Diego se sumergió en un mar de guitarras, luces y humo. La banda, desbordando esa característica vibra despreocupada que la caracteriza, desató la locura de una audiencia entregada.

El show abrió de golpe con «Land of Pleasure» y «Sad Songs», para luego encadenar verdaderos himnos como «Outcast at Last», «These Girls» y «Gold Snafu».
La noche avanzó con un una rapidez increíble, la secuencia de «Rum Rage», «Cool & Calm» y «Saves the Day» demostró la capacidad de la banda para hacer saltar y conmover a la multitud.

Luego llegó el turno de la intimidad de lo acústico, donde la sensibilidad de «Not Done Yet» y la coreada «Cyclone» demostraron que su fuerza no depende únicamente del volumen, sino de una melancolía capaz de erizar la piel.
El clímax eléctrico regresó con «Australia Street» y esa explosión colectiva llamada «How to Fly», que hizo retumbar el suelo del teatro.

Sin embargo, cuando el concierto tenía rastros frescos de sus himnos, la realidad irrumpió de golpe: el bajista Paddy Cornwall sufrió una emergencia de salud en pleno escenario y tuvo que ser retirado de urgencia por la producción.
El incidente obligó a finalizar el show de forma anticipada, pero lejos de empañar la jornada, ver a Sticky Fingers en vivo sigue siendo una experiencia intensa y catártica que confirma que, aun con finales inesperados, los australianos cantan y actúan desde el amor que los mueve.
