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Soñamos con cetáceos, de Daniela Catrileo: Escribir es percibir

Por Ana Mora Estrada

Soñamos con cetáceos: Poesía reunida (2016-2026), publicado por Seix Barral, consolida diez años de trayectoria lírica de Daniela Catrileo (Santiago, 1987). Escritora y profesora, integrante del Colectivo Mapuche Rangiñtulewfü, ha publicado los libros de poesía Río herido (2016), Guerra florida (2018, Premio Municipal de Santiago), El territorio del viaje (2017, 2021) y Las aguas dejaron de unirse a otras aguas (2021); y en narrativa: la colección de cuentos Piñen (2019), reconocida como Mejor Obra Literaria, y Chilco (2023), su primera novela, que obtuvo el Premio Municipal de Literatura.

La obra de Catrileo, sin importar el género, está atravesada por los mismos ejes: la diáspora y el territorio, el espacio natural y la urbe, la marginalidad y un permanente nosotras. Nadia Prado, en un prólogo bello y preciso, enmarca cada colección desde sus propias aristas, y reflexiona: “Pienso en lo medular en el recorrido textual de Catrileo, en esta basculación entre agua, pensamiento y territorio, es el concepto de deriva”. Un desplazamiento, tránsito certero entre dos puntos. El agua que recorre cada colección desde el río, la lluvia y el mar intoxicado en el adelanto de Soñamos con cetáceos, permanentemente en movimiento, cayendo desde la montaña, siempre alejándose y transformándose de su origen.

Diáspora y poema

Desde la diáspora (tránsito, exilio) el lenguaje está en una constante transformación y lucha identitaria, ¿qué lo compone? ¿de dónde viene? Las palabras son también restos de la herida, imposible de separarse de la deriva que las define: “trozos de lengua/ esparcidas en/ esta/ mi tierra desolada”. Lengua y palabra se habitan y abandonan, marcan la pertenencia y el exilio: “¿Acaso mi destierro fue convertirme en escritura?”. El único mecanismo para la memoria es plasmarse en el signo de la tinta muda, que se multiplica desde las páginas al moho, la tierra y el cauce del río.

Prado señala en el prólogo que la escritura es “la comprensión de una deriva y de un devenir”, un desplazamiento que desemboca en metamorfosis. Escribir es entender que entre el objeto del que se habla y el signo que lo describe se transforma en poema. La deriva permanece a lo largo de la colección, abordada con habilidad desde el territorio, la curiosidad, la comunidad y la violencia: “No puedo decidir/ si la imagen existía/ en este universo/ de las cosas/ Pues/ tapir y miedo/ reposaban/ extendidos/ al eclipse previo/ de sus palabras/ Como yo/ también era yo/ antes de este poema”. ¿Es el lenguaje el único mecanismo de la memoria? En este eclipse, donde dos puntos se encuentran, ¿qué es lo queda fuera?

El prólogo cierra con la siguiente reflexión: “Escribir un poema: hacernos percibir”. Las palabras del poema son un ejercicio de desdoblamiento que permite observar y muestra aquello que a veces está muy cerca (o demasiado lejos). En Catrileo, este percibir es el centro de su escritura.

Compartir la escena

La poesía de Daniela Catrileo no solo revela su propio ejercicio de percibir, sino que nos adentra en la escena: nos permite acompañarla y observar, a través de una primera persona en un relato sumamente vivo e íntimo. En Las aguas dejaron de unirse a otras aguas o El territorio del viaje cada poema construye un recorrido del que nos volvemos parte. Pareciera que lo que escribe ocurre en ese momento y la escena se compone con cada letra. “Nuestros ojos suben y bajan/ buscando cisnes de cuello negro./ El viento mueve nuestros cabellos” o “Una luz amarilla/ manteles plásticos/ algunas guirnaldas cuelgan/ la televisión encendida”: ahí estamos, observando lo que el poema descubre.

Percibir, entonces, es el centro de la experiencia y el corazón de la colección: ¿cómo se hace memoria si no es desde adentro, naciendo del hecho mismo, la propia voz que se desdobla en yo, E l l a  o nosotras?

Soñamos con cetáceos es una selección que apunta a la médula de la obra de Catrileo. Presenta, de manera envolvente, los ejes principales abordados también en sus obras narrativas, Piñen y Chilco, donde la crudeza se agudiza mirando hacia la urbe. La recopilación no solo consolida una trayectoria repartida en diversos medios de publicación, sino que también extiende y reedita algunas de las colecciones.

Leer este libro es entrar en la herida, abrir los ojos a la escena, escuchar, sentir, oler. El dolor y la belleza como dos hélices que se encuentran y se separan. El tiempo desde el pasado y el presente, lo que antes fue y ahora sigue siendo o queda. La trayectoria poética, aquí reunida, despliega aquello más silencioso e íntimo, propio de la escritura: observar.

 

Soñamos con cetáceos: Poesía reunida (2016-2026), Daniela Catrileo, Editorial Planeta, 2026, 333 páginas, $22.900

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