Escrito por Catalina Figueroa González
La banda de rock con tintes folclóricos y progresivos, se prepara para cerrar la gira con un Teatro Teletón sold out este 21 de agosto.
El aniversario de un hito que se celebra en grande: Kuervos del Sur calendarizó más de 10 fechas a lo largo de todo el país por la primera década del disco “El vuelo del Pillán”. Disco que, según palabras de la banda, se mantiene en el imaginario colectivo de quienes disfrutan del rock nacional y los consolidó sonoramente como una propuesta diferente.
En conversación con Expectador, Pedro Durán (guitarrista) y Diego Contreras (bajista), entregaron detalles sobre los gajes del oficio: la meticulosa preparación de la última tocata de la gira, los desafíos de la autogestión, sus inspiraciones, su mirada en torno a la escena actual y que otra anéctoda que dejan sus presentaciones.
¿Cómo se estuvieron preparando para esta gira por los 10 años de “El vuelo del Pillán”? ¿Cómo ha sido este viaje, en qué momento comenzaron los preparativos?
Diego: Nosotros estamos permanentemente en esta historia, ya hemos recorrido Chile varias veces. Como banda independiente estamos siempre en pega de gestión, ya es como un modus operandi a esta altura. La gira nos permite conectar con la gente de las regiones, que nos echa de menos, nosotros también lo echamos de menos, y claro, todo el mundo tiene derecho a escuchar “El Vuelo del Pillán”, que es un disco que está en la memoria colectiva de la gente que le gusta el rock chileno, y qué más lindo que cerrar en un teatro que te permite presentar un show como el que nosotros estamos trabajando. Nos venimos preparando prácticamente todo el año, hay sorpresas.
Bueno, me dices que habrá sorpresas en la fecha final ¿Es algo que se va a poder ver durante toda la gira o se apuesta más para el concierto de cierre?
Diego: Es un 2.0 de lo que venimos haciendo años anteriores, con visuales, con otra manera interna de tocar, estamos tocando con cue, y tenemos pretensiones grandes para este último concierto.
Pedro: Lo que hicimos es retomar el disco, lo tocamos completo, ya que habitualmente hacíamos un poquito de cada disco, para tener a los fans contentos. Dieguito, él no grabó el disco, por lo tanto él hace también una reinterpretación de las canciones en el bajo, entonces fue este trabajo ese de retomar y de hacer nuevas versiones, que igual se basan mucho en el disco, que tienen una impronta nueva con un nuevo sonido que tiene la banda, sobre todo con los integrantes que no estuvieron antes, como Nicolás Quinteros en el teclado y Diego en el bajo.
Perfecto, reconstruir canciones es como volver a atravesar un proceso creativo ¿Hay algún recuerdo memorable que tengan del proceso creativo de hace 10 años, algo que defina el carácter de Kuervos del Sur en ese entonces?
Pedro: Tal vez podría decir es que es como un “disco bisagra”, un disco en el cual después de muchos años de trabajo, logramos plasmar y cuajar bien el sonido. Conseguir trabajar con un buen productor, que en esa ocasión fue Pepe Lastarria, y dar un salto hacia adelante, tener un notable crecimiento con respecto a nuestro primer disco que fue el Porvenir y marcó esa época, esa etapa.
Con “El vuelo del pillán” fueron a los Pulsar, fueron elegidos como uno de los discos de la década por Rockaxis, tras 10 años de eso ¿Cómo perciben la vigencia del disco, cómo perciben aún esa repercusión?
Diego: Analizando desde afuera los dos primeros discos de los cabros, Porvenir y El vuelo, son discos atemporales, son discos que hablan de una contingencia emocional que es inherente al ser humano y que toca una fibra muy sensible, todos los discos, pero en especial quizás El Pillán.
Fuera de los premios, es un reconocimiento de la gente, esta es música que podría ser de 20 años atrás, como podría ser de 20 años más adelante (…) yo te diría que la música del disco me encanta y tiene ese sonido chileno que es súper orgánico, no suena chabacano, ni forzado. El nivel lírico del disco es potente, o sea no sé cuántos más discos chilenos lleguen a ese nivel de lírica, si bien no somos una banda de gusto masivo, cumple con todos los parámetros de lo que yo esperaría de un disco atemporal y artísticamente muy bien trabajado, cumple con todas las expectativas de lo que yo esperaría de un disco de rock chileno.
Perfecto, para agregar un poco a la misma idea, me gustaría saber qué es lo que para ustedes diferencia a un disco popularizado de otros que —como El vuelo del Pillán— dejan huella en el imaginario colectivo ¿Qué hace que un disco tenga no envejezca?
Diego: Yo siento que tiene que ver mucho con algo de gusto personal, es difícil encajar un disco en algo porque así es categoría y para mí la música no es competición. Es complejo, porque las percepciones artísticas de las personas dependen de lo que te criaste escuchando. Es difícil que si te gusta el rock anglo, tengas a Kuervos del Sur dentro de tus bandas favoritas, pero si te gusta Violeta (Parra), Los Tres, probablemente sí. Me sirve más rescatar cosas de los discos de después, cuando ya cachai que “llevan su carrete”, que pasaron cosas, que ya no suena a influencias de otras cosas, sino que ellos son el punto. Entonces creo que El Pillán para mí posiciona a Los Kuervos como un animal solo: esto es un estilo de música que tiene estas influencias, pero no hay nada que se parezca a esto
Pedro: Claro, en el fondo, es más o menos eso lo que dice Diego, que se logró un sonido que es como marca registrada, que sí se nota, obviamente, que hay influencias, y sobre todo las más evidentes son de la música chilena, tanto como de Los Jaivas, Inti Illimani, Violeta Parra, Victor (Jara), Congreso, pero también están los matices de todo lo que es el rock, porque todos somos músicos de distintas escuelas; hay elementos de progresivo, de metal, de grunge, de space rock. Pero lo que sí hace es dar un sello propio que dice: “Ah, eso suena como los cuervos”, eso yo creo que es algo significativo que logramos con El Vuelo, consolidar un sonido propio
Tiene mucho sentido eso de que “algo suena como Los Kuervos”, es muy cierto. Hablaban de sus influencias y a día de hoy, dentro de esta nueva escena de música chilena, hay bandas que, como ustedes, han expresado tener entre sus referentes a Congreso, Los Jaivas, pero que suenan bien distinto. Bandas como Teodioteodio o Candelabro, a su vez tienen un sonido muy propio ¿Cómo ven desde su vereda este fenómeno?
Diego: Hemos estado presentes en escenarios con Candelabro al menos. Hubo un periodo que yo sentí que el rock como que pasó un poco de moda, y fue fome (…) pero parte de pertenecer a una escena musical y de vivir de la música también significa nutrirse de todo lo que uno ve ¿cachai?
A mí al principio me pareció un poco extraño y después como que dije “ah ya, ya entiendo lo que es”, entiendo de dónde viene, no sé hacia dónde irá, pero me gusta la parte contestataria y de pararse arriba de la mesa que tienen los cabros, que es algo inherente del rock. El discurso del rock siempre fue contestatario, de agrupar gente, de ser antisistémico, el rock que nos representa a nosotros siempre ha tenido esa característica de decir las cosas como son, de cuestionar nuestra existencia, cuestionar por qué hacemos las cosas, la contingencia, entonces, me gusta, renueva un poco la escena con respecto a los discursos y suma a más gente. Así que bacán. Mientras más rock pa’ mí, mejor, ¿sabes?
Centrarse en una pura cosa y quedarse tanto tiempo pegado ahí, como que siento que te tiende a echar a perder un poco la mente. Entonces, bien, esa variable del rock, que estén diciendo lo que tengan que decir, lo que sientan, y que sean honestos en eso, pa’ mí es la raja.
Es verdad que esa percepción de que el rock pasó de moda estuvo, pero entre los últimos lanzamientos y el revuelo con el line-up del Festival Neutral, leí por ahí que el rock iba a volver a ser mainstream.
Diego: Es difícil matar el rock. Ha tenido momentos malos, pero al final, si te fijas en las bandas que más venden, masivamente, son Deftones… no sé, ahora fui a AC/DC y estaba repleto, entonces… eh… no sé si la gente está renegando de lo que le gusta o, derechamente, quizás, los otros estilos no te pueden mover la fibra como te la mueve el rock, ¿cachai? hay bandas y bandas, obviamente, pero… la gente que conecta con nosotros lo comprende.
Con respecto a esa emocionalidad que comentas que rodea al rock y particularmente hablando de El vuelo del pillán ¿hay alguna canción que haya sido escrita en su momento con algún sentido y que años después se sienta de una manera totalmente distinta?
Pedro: Eso siempre pasa. Lo que sucede es que la música tanto con letra como sin letra, es que es un canal de comunicación y que muchas veces conecta con nuestro inconsciente, con nuestros recuerdos, con el mundo interno del ser humano. Entonces, muchas veces una canción tú la puedes escribir con cierto significado y a otra persona la llega de otra manera. Según le llega una palabra, una frase y según lo que está viviendo en ese momento.
Hay muchas canciones que tienen ese sentido de catarsis, de conexión emocional. Pero por lo mismo, esa cosa simbólica es simbólica. Entonces, cada cual puede interpretar ese estímulo según su alma, sus experiencias de vida… es bonito eso.
Es bonito y significativo también. Quería devolverme a algo que mencionaron denante con respecto al show de cierre en el Teatro Teletón.
¿Por qué eligieron el Teatro Teletón? ¿Hay algo detrás de eso?
Pedro: En el fondo, buscamos un buen teatro, gigante, entonces buscamos hacer un show con la mejor técnica que podíamos brindar, con una buena pantalla, buena iluminación, buen sonido, ¿me entiendes? Celebrar en grande el cumpleaños con la comunidad, con la gente.
Perfecto, y después igual de más de 10 fechas a lo largo del país igual.
Pedro: Sí. Bueno, fueron 15, ¿no? Si no me equivoco. No tengo la cuenta exacta, pero sí.
Oye y ¿Qué le dirían a esas personas que les siguen desde el 2016? ¿Qué le dirían al público que va a asistir?
Diego: Bueno, quizás para la gente que es de regiones también, recalcar que este es un show que en regiones quizás no siempre pudimos replicar como nos hubiese gustado (…) el tema de la autogestión en este país es muy duro. Yo creo que este es el verdadero cierre, es el cierre “a todo trapo”, con las visuales, con el sonido de primera, con la banda ya calentita, porque ya 15 fechas ensayando las canciones.
Entonces es en el teatro donde realmente yo creo que la banda saca su mejor versión. Y estamos en un muy buen momento musical. Estamos tocando súper bien.
Los fans de Los Kuervos nos conocen y nosotros a ellos, los tenemos grabados ahí en YouTube cuando hacemos los aftermovies, después de los conciertos. Se nota que están ahí emocionados, cantando, lágrimas, de repente se casan personas. Nos ha pasado más de una vez.
¿Más de una vez?
Diego: Sí, más de una vez.
¿Y hay alguna otra anécdota o algún otro dato freak de los conciertos?
Diego: Es que hay personajes en todo Chile, hay gente que conocemos, pero es como difícil de explicar porque vamos a echar el agua a personas que queremos, Pero hay cosas bizarras. Chile es un país muy… Hay de todo, entonces… Buta, no sé. Hemos estado en festivales del sur y de repente la gente empieza a hacer el grito de huaso y nosotros empezamos a responder.
Ha habido gente de todo, performance, no sé, bueno. Me han dado jugos, todo, todo lo que te puedas imaginar está en una tocata de Los Kuervos. Nosotros trabajamos en las tocatas, he estado validando entradas, otras veces nos ha tocado estar vendiendo copete (…) Entonces, hay una permanente comunicación con la gente, para bien o para mal.
A veces sentimos que no nos juegan tan a favor, pero por lo mismo, estamos conectados con todo este zoológico chileno, nosotros incluidos dentro de los animales. Se nos aparece de todo.
Creo que responde al público que engancha con ustedes también, como lo que decían de que antes había sonidos más rústicos, que hay como cierto origen folclórico, que pasen estas cosas tan identitarias, como que la gente empieza a hacer el grito de huaso, igual responde a sonidos que transmiten con su música.
Diego: Por ejemplo, una vez apareció un niñito con un charango, ¿recuerdas?
Pedro: Sí. Llegó con un charango y empezó a tocar las canciones y dijeron “ya, súbelo”.
Diego: Yo me acuerdo en mi primera tocata, como un festival de la cerveza parece, subieron a una persona que estaba en la silla de ruedas, me acuerdo, lo subieron desde el público, arriba del escenario y una gente como que lo hizo bailar en la silla.
Muchas gracias por la conversación. Creo que logramos rescatar harto de lo que decían de la identidad de la banda, ¿Cómo lo definirían a día de hoy esa identidad?
Pedro: Yo creo que en el fondo es una identidad que es como un reflejo de la gente. Y el tema es que la gente no quiere mirarse en su propio reflejo. En el fondo, nosotros somos un pueblo, una nación, ¿no es cierto?
Entonces, somos un pueblo mestizo, y eso está en nuestro ADN y en nuestro inconsciente colectivo. Por eso la música es una mezcla de folklore, de rock. Tenemos esa mezcla de influencias tanto foráneas como lo propio, de nuestra herencia cultural y eso es bonito.
Diego: Voy a sumar lo que dice Pedro, que también el reflejo humano, Peter habló algo más de contextual, de raza, y siento que también las letras reflejan también cosas humanas, como de nosotros, seres funcionales, almas en experiencia terrenal.
La gente, consciente o inconscientemente, a veces engancha con eso. Como también la gente que le da como hate a la banda, que no es tanto en realidad, pero creo que esa gente es a quienes les da como un… yo creo que es un miedo a mirarse a sí mismo. Le provoca algo esto que “ah, esto es chileno y la cuestión”, pero es como, buta, viene Iron Maiden y se vuelven locos. 15 lucas una entrada para una banda chilena y alegan. Eso no es una rabia contra nosotros, es una rabia de ellos mismos. Hay una introspección, hay un trabajo que no está hecho.
Alguien que se sienta en el baño a postear caca contra bandas chilenas, que alegan de los precios, pero después se pone la camiseta de Iron Maiden —a mí me gusta Iron Maiden es una comparación no más— y agota y se endeuda, es un rollo, no hay un reconocimiento. No te estoy obligando a que te guste la banda, pero si vas a gastar tiempo para decir algo negativo sobre cualquier banda chilena, hay un rollo, y mental. El chileno es muy así. No se ve solamente reflejado en la música, lo ves en política, lo ves en deporte. Buscar una bandera de qué apropiarse cuando no te das cuenta que lo que tú tienes acá ya es una bandera.
Entonces nosotros no perdemos el tiempo en eso y ganamos el tiempo trabajando día a día entre nosotros y entendiendo quiénes somos para después poder decir algo real. En ese sentido, Pedro también hace letras. Pedro y Jaime son potentes.
¿Hay algún escritor o algún poeta, sea chileno o internacional, que te inspire o te haya hecho sentir que tú también puedes escribir?
Pedro: He escrito letras, pero el que más ha escrito letras es Jaime. Y en el fondo, desde mi punto de vista, la poesía chilena es lo que uno más ha leído, por lo menos lo que tuviste de formación en el colegio.
Pablo Neruda, no sé, mi hermano me regaló un libro de Jorge Tellier, de los árboles, mi hermano estudió forestal en Temuco y como Jorge Tellier era de por allá, un día me regaló un libro muy bonito.
Es de Lautaro
De Lautaro, sí. Por lo menos a mí me pasó una vez que sí me inspiré en un libro, pero no me inspiré en la poesía. Tomé un libro de una antropóloga que se llama Patricia May, que se llama “Todos los reinos palpitan en ti” y de ese libro fui anotando todas las palabras que me llamaban la atención, como en un cuaderno. Y me acuerdo que a partir de esas palabras empecé a componer las primeras estrofas “El Árbol del Desierto”.
Canción con la que prácticamente abre el disco que están girando. Entiendo. Me gusta mucho esa técnica. Muchas gracias por su tiempo y por la conversación tan bacán con respecto a sus inspiraciones.
Pedro: Gracias a ti.
