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Entrevistas

Camila Moreno: «Me considero una escritora de canciones, más que una artista pop»

Por Antonia Hernández

Hace un año, Camila Moreno lanzaba “La Primera Luz”, una obra desnudada a la fuerza por el luto, la domesticidad y el repliegue emocional tras la vorágine electrónica de Rey (2021). Fue un álbum que ella misma definió como «pie forzado», vulnerable y crudo, grabado en la calidez análoga de Ciudad de México bajo la contención minuciosa del productor Adán Jodorowsky.

Hoy, el panorama de ese diario íntimo ha mutado hacia la expansión en los escenarios. Tras una exitosa gira por México, y con una reciente nominación a Mejor Cantautora en los Premios Pulsar 2026, las canciones han adquirido una fuerza poderosa y compartida.

A las puertas de su gran concierto de celebración este sábado 18 de julio en el Centro Cultural CEINA, nos sentamos a conversar con Camila Moreno y Adán Jodorowsky. Así, ambos ofrecen un diálogo entre la sincronía y armonía de la producción, el valor de los errores y el proceso creativo detrás de La Primera Luz, entre otras varias cosas.


Camila, hablamos hace un año en el marco de La Primera Luz. En ese momento nos comentaste que el álbum había nacido desde un proceso muy íntimo, posterior a lo que fue la sobreexposición de Rey. 

Hoy, después de lo que fue presentar el disco en México y tocarlo en escenarios, ¿cómo habitas esta intimidad que ahora se ha abierto hacia afuera?

Camila: Buena pregunta. La verdad no tengo una claridad. No sé si deja de ser íntimo por exponerlo a los otros realmente, creo que la intimidad permanece de alguna forma. Sí me he sentido expuesta en algunos shows, vulnerable, pero no de una forma frágil, sino que una vulnerabilidad con poder, con fuerza. Y eso ha sido súper lindo, la verdad.

Con Adán hicimos un disco bien sobrio, bien elegante, bien sencillo en cuanto a instrumentación, desnudo incluso. Eso en vivo ha permitido esa sensación de vulnerabilidad también, con los instrumentos y con las emociones de cada concierto.

 

Hay canciones que son mucho más vulnerables o íntimas, por ejemplo ‘Habla’ o ‘Madre Nunca Niña Siempre’. ¿Sientes que de cierta manera también adquieren una emocionalidad distinta cuando las cantas en vivo?

Camila: Yo creo que ‘Madre Nunca Niña Siempre’ más bien tiene algo más rabioso, como expuesto, un poco desafiante, tanto la letra como la música. Siempre igual el tópico de la madre se asocia a una hiper-intimidad o a una hiper-vulnerabilidad, pero para mí es un tópico recurrente en el trabajo.

‘Habla’ es una canción que me cuesta mucho tocar, la verdad la toco poco. Es la única del disco que casi no toco en vivo, porque también requiere de una tensión especial, como de un hiper-silencio.

 

La Primera Luz se grabó en México, ¿poder tocar el álbum allá se sintió de cierta forma como un fin de ciclo?

Camila: Más que fin de ciclo, fue un cúlmine. Justamente porque en Ciudad de México hicimos un sold-out y eso fue súper sorprendente para mí, nunca me había pasado en mi carrera allá.

Hicimos distintas ciudades, Querétaro, Puebla, Guadalajara, Toluca. También fue la primera vez que hice una gira por más ciudades que solamente Guadalajara y Ciudad de México. Fue súper, fue mucha gente, fue muy divertido. En Querétaro, por ejemplo, tocamos en un monasterio, se cortaba la luz. Pasaron cosas muy divertidas y medio fantasmagóricas, pero a la vez muy de cantina, lo pasamos re bien. Y bueno, el público mexicano está bien loco, Adán me dijo hace muchos años atrás, vente acá, que la gente es muy amable.

 

¿Sientes que el público mexicano leyó el disco desde una coordenada distinta a Chile?

Camila: Sí, yo siento que este álbum es el más íntimo que he hecho y al público mexicano pareció resonarle esto. Siento que en ese sentido no tiene mucho contenido político en cuanto a la política externa de la existencia, hay más bien una reflexión de lo íntimo que sí me parece que también siempre es político en mi visión, en el fondo el público mexicano abrazó esto.

 

Adán, desde tu rol de productor, viendo este impacto que ha tenido el álbum, ¿cuál sientes que fue el elemento que dio en el clavo para que resonara de forma tan profunda?

Adán: Mi labor ahí como productor fue hablar con Camila de lo que quería hacer. Entonces tuvimos una plática donde le pregunté, hicimos unos puntos en un papel, ¿qué quieres?

Había “intimidad”, creo que había también “pocos instrumentos”, etc. Hicimos un plan de trabajo y creí entender lo que quería Camila. Es muy difícil la producción porque el productor quiere existir, pero yo creo que a veces lo que intento hacer es no existir, así ayudar a que el artista con su deseo inicial no se desvíe hacia otros lugares, porque la creatividad es ilimitada.

Entonces cuando uno tiene un plan en la cabeza lo que hago es que contengo. Eso fue con Camila, yo creo que la contuve pues ella es productora también. Entonces ahí cuando alguien es productor y se pone en manos de otro productor, pues hay que decir bueno, ya no soy productor.

Eso fue el reto también. Y también Camila es muy entusiasta, entonces de repente poner cosas por ahí, por allá… hay que intentar agarrar todo y decir, no, nos quedamos ahí donde dijimos. Es lo más difícil, guardar una línea en un disco. Creo que al final hemos logrado una alquimia muy interesante donde Camila pudo expresar algo muy íntimo de ella, muy verdadero y orgánico.

 

Camila mencionó que hubieron canciones donde tenían ideas diferentes entre ustedes, por ejemplo Primera Luz, ¿cómo fueron negociando estas fuerzas creativas?

Camila: Yo creo que fue, como decía Adán, soltar el control. De hecho yo fui con esa idea preconcebida, de salir de mi zona de confort y arrojarme al vacío, conocer algo nuevo. Entonces cuando Adán puso la batería de la Primera Luz, iniciando la batería a la mitad, yo la pensaba más rápida, al doble. Para mí fue como, ¡no!

Pero luego que finalmente la calma y la perspectiva te da todo, porque con los días pude darme cuenta que la canción vivía mucho más si la batería se iniciaba a la mitad y luego tomaba un ritmo más rápido, al doble del tiempo. Entonces ese tipo de cosas tienen que ver con la ansiedad, como con un carácter que es como quiero que todo pase ahora, y en la música también se puede vivir esa misma sensación, como quiero que todo pase ahora.

Adán: Lo que me pasa a mí, por ejemplo, cuando hago un disco, llega un momento dado donde empiezas a visualizar, empiezas a ser casi astrólogo, o empiezas a ver el futuro. Entonces cuando pones una guitarra, ya sabes cómo va a acabar.

A veces soy artista también, entonces yo a veces llego con mi canción, tengo una idea, y si me la cambian, digo, no, eso no es una buena idea. Pero eso es la maravilla de la música, es que a veces podemos no ver algunos mundos que hay, otras realidades, y eso es lo interesante de trabajar con una productora o un productor, que de repente te lleva a lugares donde dices, bueno, es otra realidad que también funciona.

 

Ahora a un año de La Primera Luz, si pudieran regrabar algunas de las canciones de manera distinta, o sea, innovando con otro género, haciendo un remix, ¿cuál sería y cómo?

Camila: Qué difícil. Yo creo que Antorcha. Antorcha podría ser grabada con un bombo legüero en vez de batería, por ejemplo. Podría hacerse una versión más latinoamericana, o sea, sacarla un poco del jazz y llevarla más a lo latinoamericano, pero así con cualquier canción.

 

Claro, jugando en el fondo.

Camila: Claro, en la reversión todo se podría. Podríamos hacer Madre Nunca Niña siempre con unos bronce.

Adán: Por eso lo que comentábamos es que un disco puede ir en 40.000 direcciones, por eso a veces es bueno darse una línea, pero a veces guardar demasiada una línea también puede ser un defecto, porque no deja lugar a la exploración.

Camila: Sí, yo creo que es increíble para mí lo asertivo que es Adán a la hora de proponer arreglos, porque uno puede estar eternamente en una canción, en verdad la canción no tiene límite, uno le pone el límite, uno dice aquí la canción terminó y está lista. Eso es un ejercicio de la razón, es un ejercicio de ir y de soltar, como decir va, listo, ya, aquí está.

Pero la canción en sí misma siempre está viva y siempre tiene la posibilidad de mutar, y si tú tienes un productor que te diga vamos con esto, la canción con guitarra y voz está bien, entonces finalmente ahí está el rol del buen productor.

Adán: Yo creo que el peligro de la creatividad es la perfección. Llega un momento donde tengo que soltar y decir está bien así aunque esté imperfecto, y es lo que me gusta.

El humano es así también, de hecho, los arquitectos de las iglesias hace mucho tiempo, a algunos, no les gustaba la simetría, porque decían que la simetría era del diablo. Entonces tenía que ser imperfecto porque el ser humano era imperfecto. Yo veo la música así también, a mí me da miedo que esté todo así con computadora derecho, todo perfecto, a la línea que quede excelente. Eso ya no me toca el corazón.

 

Es algo que conversa con la emocionalidad o la sensibilidad del disco, quizás no se puede pretender que las emociones o el ritmo sean perfectos.

Adán: Es que Camila está rota en el disco, entonces hay que mostrar que está roto el disco.

 

Un poco volviendo al presente, Camila fue nominada recientemente a los Premios Pulsar como mejor cantautora, ¿cómo recibes este reconocimiento?

Camila: Sí, por el disco La Primera Luz. Nunca había sido nominada a Mejor Cantautora, y es súper bonito porque es reconocer una identidad que siempre he tenido, porque siempre estos premios me he ganado el Mejor Artista Pop.

Siempre que te nominen o que te premien es súper bonito, sobre todo en estos premios porque los jurados son colegas, o sea, son músicos, son periodistas… A mí una vez me tocó ser jurado, y efectivamente hay que hacer el trabajo de escuchar todo con detención, no hay mucho lobby, a diferencia de otros premios donde en verdad el lobby es lo que gana.

Entonces, claro, es bonito eso de los Premios Pulsar, no gana el que tenga más fama, sino que gana el mejor trabajo curado por ciertas personas que tienen un criterio, y en ese sentido es bonito porque la idea de la cantautoría tiene que ver con el escribir canciones, y yo sí me considero una escritora de canciones, más que una artista pop quizás.

 

En ese sentido, y habiendo participado en ediciones anteriores ¿cómo ves el panorama de los Premios Pulsar en relación a artistas jóvenes que debutan ahora con sus primeras nominaciones?

Camila: Bueno, a mí siempre la música que me parece estimulante me da ganas de seguir escuchando y generando más música. Está la Alfi (Alfilera), que también de hecho participó en el disco La Primera Luz con los cellos. Por ahí está Candelabro, Hesse Kassel y todos estos cabros que están haciendo una cosa un poco más rock, más experimental, con contenido político, me gusta mucho lo que están haciendo, este rock que está más emparentado con el rock latinoamericano, como Congreso, como Los Jaivas, lo encuentro re bueno.

 

Hablando de Alfilera, desde que salió La Primera Luz has tenido la oportunidad de tocar en vivo con varias de las personas que colaboraron en la grabación, en México por ejemplo con Ximena y con Russi, ¿cómo ha sido esa experiencia de poder colaborar ya en el escenario?

Camila: Fue súper bonito, fue muy emocionante. Bueno, con Ximena siempre hemos colaborado en el escenario, de hecho así partió nuestra amistad, y luego Ximena fue a Estudios Sin Fin junto con Marián, con Francisco, con Benja, fueron a grabar unas voces a los estudios de ahí de Adán.

Siempre me he sentido súper bienvenida y acogida por estas chicas de la música mexicana y colaborar con ellas en vivo es súper cómodo, siempre Mariana y Ximena llegan a mis shows y me llevan regalos al camarín, a mí me ha sorprendido su actitud de tanto cariño, pero ya con los años somos súper amigas.

 

Pronto el 18 de julio tienes en CEINA un show para conmemorar este primer año de La Primera Luz ¿Qué nos puedes adelantar de cómo va a ser esa jornada? 

Camila: Va a participar una persona que nombramos recién (ríe). Van a haber algunos invitados y vamos a hacer lo que estamos haciendo, que es tocar el disco completo y también cantar canciones de otros discos. Es un show súper inmersivo, a mí me gusta pasar de una canción a otra sin mucha interrupción y que haya una narrativa.

Entonces ahí estamos trabajando en ese sentido, cerrando el proceso y después viene una gira por Chile de La Primera Luz.

 

Por último, ya mirando hacia el futuro. Cuando hablamos la última vez comentaste que La Primera luz fue este repliegue posterior a “Rey” y citaste a Violeta cuando decía que se oponía a lo que ella misma hacía, que iba cambiando. ¿Tus planes a futuro están siguiendo esa contradicción?

Camila: Estoy haciendo un disco muy distinto, mucho más rockero, mucho más político, mucho más extrovertido que introvertido. En ese sentido se opone a lo que es La Primera Luz, es un disco más hacia afuera, más explosivo, si se quiere.

 

Se cumplió tu profecía.

Sí, siempre se cumple la profecía del péndulo (ríe).

Antonia Hernández

Escritora aficionada, fanática de las películas de terror y la música triste

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