Discos

‘Amassakoul’ de Tinariwen: Guitarra nómade del tishoumaren

Escrito por Felipe León

Es cierto que Tinariwen comenzó durante los 80’s a elaborar su particular propuesta, basada en la tradición musical de los Tuareg, un pueblo Bereber de vida nómade que habita principalmente el desierto del Sahara en el norte de África. Pero no fue hasta los 2000’s cuando lanzaron sus primeros álbumes, entre éstos ‘Amassakoul‘ (2004), su gran apertura hacia el mundo.

Bajo un contexto de vida complejo que involucra toda una persecución de los gobiernos de Malí y Níger, surgieron canciones que acompañaron desde el casete la resistencia y exilio de los Tuareg. Más de una década después la agrupación giraba por Europa y Estados Unidos, impulsados por el éxito cosechado en esta segunda obra.

Como eje central yace la guitarra eléctrica de Tinariwen, simbólico motor unificador de ritmos autóctonos esbozados a través de cantos repetitivos con una fuerte carga poética. Sonido denominado como tishoumaren, arraigado a una especie de» blues» desértico con matices psicodélicos, suscitados coros y una lírica que se mueve en base al concepto de «viajero», muchas veces motivado por las consecuencias del colonialismo y la ignorancia en el trazado de sus fronteras.

Un total de 12 piezas conforman ‘Amassakoul‘, testimonio sonoro sobre identidad y cultura que lejos de quedarse en sus postulados, los traduce de formas tan hipnóticas como ritualistas. Su riqueza se retrata en piezas como «Chet Boghassa«, de sus más audaces y lúdicos testimonios, al igual que «Eh Massina Sintadoben» o «Amassakoul ‘N’ ‘Ténéré«, capaces de vislumbrar el atractivo nato del proyecto.

Si bien el disco se vive satisfactoriamente de corrido, temas como «Arawan«, «Oualahila Ar Tesninam«, «Chatma«, «Aldhechen Manin» o el cierre paisajista, «Assoul» no dejan de llamar la atención. No por nada el impulso de esta obra en la carrera de Tinariwen: solo el inicio ya que hasta hoy brillan.

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