Discos

‘The Ascension’ de Glenn Branca: Sinfonía de guitarras disonantes

Escrito por Consuelo Cruzat

A veces nos topamos con discos, y decimos: “esto suena como algo que ya he escuchado antes”. Y claro, hay muchas obras que están inspiradas en otras, especialmente en aquellas que fueron impulsoras en movimientos tempranos de ciertas corrientes musicales. Con eso, llegamos a ‘The Ascension’ (1981) de Glenn Branca, uno de los discos más importantes surgidos de la escena no wave y una obra decisiva para el desarrollo posterior del noise rock y el rock experimental.

Lejano a lo convencional

El objetivo de Glenn Branca con ‘The Ascension’ era simple: presentar la interacción entre guitarras afinadas de maneras particulares con diversas distorsiones, como un fenómeno capaz de alterar la percepción humana a través de efectos psicoacústicos en el oyente; es decir, que con la interacción entre frecuencias y armónicos, hicieran que el cerebro percibiera sonidos y movimientos que no estaban explícitamente interpretados.

Con esto, nos distanciamos de la idea que muchos tienen que el disco se caracteriza por su ruido y distorsión, que no es un elemento con un peso menor, pero tampoco es lo principal para el autor del álbum. Lo que lo convierte en una experiencia física, en la que el oyente percibe un constante vaivén de tensiones, texturas y juegos de timbres, donde la masa de guitarras está presente de principio a fin y no suelta en los 42 minutos de duración.

Además, se alejaba del estilo convencional de hacer música rock, ya que entre sus inspiraciones se encontraba el artista Steve Reich, lo que moldeó la creación de la música de Branca. Se vio influenciado por la manera minimalista de estructurar las composiciones, es decir con repeticiones y progresiones graduales, entre otros elementos. Algunos críticos mencionan a Glenn Branca como el Steve Reich de las guitarras.

Su propio lenguaje musical

El uso de cuatro guitarras, que funcionan como una pequeña orquesta, son el elemento más innovador que caracteriza el lenguaje sonoro en ‘The Ascension’. Aquí abandona la armonía tradicional para construir enormes bloques de sonido, donde la disonancia y los armónicos pasan a ser los verdaderos protagonistas.

La distorsión de las guitarras juega un rol en la pesadez, texturas y tensión del álbum, ya que, a pesar que el resto de los instrumentos suelen guiar el ritmo, las cuatro guitarras son el elemento principal. Cada una cuenta con una afinación alternativa destinada por Glenn Branca, reproducidas a volúmenes extremos donde aparecen armónicos y resonancias que crean diferentes efectos en la percepción auditiva del oyente.

En «The Spectacular Commodity» el papel de la guitarra es bien interesante porque su patrón repetitivo termina adquiriendo un carácter casi vocal, que de manera progresiva avanza con interpretaciones simples de cada guitarrista, pero que en conjunto se llega a una complejidad ruidosa y angustiante; como si desarrollara toda la escena de un asesinato en una película de terror con un desenlace feliz.

Pavimentando un camino para el futuro

‘The Ascension’ es de esos discos donde encontramos un elemento poco explorado o nunca antes visto, y para la década de los 80’s un uso tan auténtico de la guitarra era difícil de imaginar. Algo que hoy en día es usual en géneros como el noise rock.

Como mencionamos anteriormente, Glenn Branca cambió la manera del uso de la guitarra a una mucho más física, hipnótica y experimental, y este sonido logra ser transversal a las décadas. Muchas bandas se han visto influenciadas directa o indirectamente por ‘The Ascension’ y por su novedosa forma de la experimentación con guitarras.

Partiendo por Sonic Youth, que tienen relación directa pues Lee Ranaldo fue parte del cuarteto de guitarras de ‘The Ascension’ y su influencia en el sonido de su banda fue total; además el primer álbum que publicaron fue bajo el sello de Branca, Neutral Records en 1983. Lo mismo ocurrió con Swans que publicaron Filth (1983) bajo ese mismo sello; igualmente se vieron influenciados por el sonido y estilo de componer de Glenn Branca en los ochentas.

Ahora, cuatro décadas después del lanzamiento de ‘The Ascension’, es factible decir que cambió la manera de escuchar y manipular las guitarras. También añadir el ruido como parte de la estructura de una canción y no un elemento aparte, si no algo en lo que se puede ahondar sin perder el hilo conductor de una obra musical. Todo esto se ve reflejado hoy en día en el noise rock, en el drone, post-rock, shoegaze y en cualquier experimentación con guitarras. 

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