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‘O espírito da paz’ de Madredeus: Delicada añoranza del folk de cámara

Escrito por Felipe León

Uno de los hitos musicales más importantes para Portugal fue la consolidación de Madredeus, proyecto que vino a reinterpretar ciertos principios folclóricos ibéricos en un contexto moderno. Parte de su impacto radica en la seguidilla de álbumes lanzados a mediados de los 90’s, que les convirtió en todo un suceso dentro de la península, entre los que destaca su obra maestra por excelencia: ‘O espírito da paz‘ (1994).

Su especial sonido fusiona un folk de cámara de fuerte acentuación en las cuerdas, con la presencia de raíz que algo hereda de las arremetidas melancólicas del fado, como de otras tradiciones. Es en base a esta lógica que la agrupación constituye un viaje delicado y sensible, sumido en una suerte de añoranza a los pies del mar, mejor descrita por la palabra en portugués «saudade». Pues la inmensidad oceánica con su calmo oleaje es parte íntegra de su imaginario.

Bajo una lectura más bien contemplativa y serena que el dramatismo habitual del fado, Madredeus sitúa a viva voz un relato propio, tan espacioso como introspectivo. Compuesto por un total de 15 piezas que culminan el estilo suave, meditativo y algo etéreo de ‘O espírito da paz‘, donde se encuentran algunas destacadas como «O mar«, «Vem (Além de toda a solidão)«, «Ao longe o mar» o «Os senhores da guerra«.

Delicada añoranza del folk de cámara

Se puede inferir que ‘O espírito da paz‘ es Madredeus en todo su esplendor. Por sus contrapuntos construidos a través de guitarras dobles por José Peixoto y Pedro Ayres Magalhães, un melódico desplante del violonchelo en nombre de Francisco Ribeiro, ambientes distantes en los teclados de Rodrigo Leão, matices en el acordeón con Gabriel Gomes y la majestuosa delicadeza vocal que irradia luminosidad a cargo de Teresa Salgueiro.

Otro aspecto a considerar es su cercanía con el sonido del new age, en cuanto a la impronta pacífica del álbum. Una proximidad más bien de espíritu, impregnada de principio a fin desde lenguajes pastorales sumidos en la melancolía, tal como reflejan cortes como los Concertino «Destino» y «Silêncio«, mientras que «Pregão» o «As cores do sol» remarcan su compromiso con la música docta europea.

Con ‘O espírito da paz‘ el grupo ganó bastante reconocimiento, lo que aumentó cuando participaron en la cinta de Wim Wenders, ‘Lisbon Story’, con su banda sonora lanzada bajo el nombre ‘Ainda‘ (1995). Parte del legado que dejó Madredeus en esos años claves.

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