Escrito por María Road
Fotos por producción
El show de Wolf Alice en esta edición del C6 Fest en la ciudad de São Paulo definitivamente ingresó en el Olimpo de los más conmovedores que pasaron por este festival. La tormenta que se desataba alrededor de las 18 hrs. en Parque Ibirapuera no fue impedimento para un vívido encuentro entre la banda inglesa formada por Ellie Rowsell, Theo Ellis, Joel Amey y Joff Oddie y las decenas de fanáticos que hace años los esperaban. De hecho fue un condimento emotivo adicional. La cita era en la Tienda Metlife, un sector techado alejado del resto del venue donde se desarrolla el festival. Desde temprano, el público se agolpó con claras señales de devoción hacia el conjunto. Camperas adornadas con strass que dibujaban el nombre de la banda, letreros pidiendo púas, caretas de Ellie y más detalles dieron la nota antes de que la presentación comience.

Después de unos eternos 15 minutos de retraso la banda subió al escenario recibida con gritos desaforados y una euforia latente. El show comenzó con “Bloom Baby Bloom” el gran hit de su último disco ‘The Clearing’ (2025), funcionando como un disparador de energía que la gente recibió con creces. Tan solo el primer tema bastó para afirmar la completa seguridad de la banda en el escenario, con una Ellie imponente y magnética afirmando que la veremos florecer.
Sumergidos en la calidez de la gente, la banda continuó con “White Horses”, la cual destacó por rápidamente poner el foco en el baterista, quien se encarga de cantar las primeras líneas de la canción. “Formidable Cool” fue la canción elegida a continuación y siguió esa línea de indie rock irresistible y bailable. Enseguida “Just Two Girls” y “Leaning Against the Wall” celebraron nuevamente el último álbum de la banda.

Exactamente a la mitad del show “How Can I Make It OK?” retomó la sensibilidad indie y etérea que tanto caracteriza al conjunto en eras como la del álbum ‘Blue Weekend’ (2021).
“The Sofa” fue uno de los momentos más poderosos del set. Con una llovizna incesante alrededor, Rowsell se veía casi invencible entonando el estribillo entre notas altas y una confesión de necesidad de libertad. Y justamente libertad es la palabra más adecuada para describir lo que comenzó a ocurrir en el show en este momento. La banda estaba completamente entregada a su público, a la noche, a la magia transcurriendo. Parecía que ni siquiera se trataba de un festival, de un compromiso tomado en una extensa agenda. Lucían genuinamente felices de tocar, de estar allí, se movían con alegría, interactuaban incesantemente con el público, como si estuviésemos viendo un ensayo abierto. Completamente empapados, sonrientes, bañados en euforia. A continuación “Bros” solo confirmó que se trataba de uno de los shows más especiales para la banda, la cual no se cansó de agradecer a la gente e incluso disculparse por no haber venido antes.

En este ambiente “Play the Greatest Hits” sonó aún más distorsionado, furioso y libre de lo que ya se podía esperar de la canción. “Lipstick On The Glass” y “Don’t Delete the Kisses” fueron los clásicos que dieron por finalizado el segundo encuentro entre la banda de Rowsell y compañía con su gente de Sudamérica (recordemos que el viernes 22 se presentaron en Rio de Janeiro).
El paso de Wolf Alice en São Paulo no dejó absolutamente nada que desear y la banda se colocó a la altura de las expectativas del público. Solo queda esperar una gira en solitario que abarque a todo el continente y les permita desplegar aún más canciones de su repertorio. Por lo pronto, la próxima parada es este lunes en Argentina en el Complejo C.
