Por Nicolás Merino
Foto por Andie Borie
Eterna Inocencia es una de las bandas más importantes de la historia del punk argentino, pero más decidor aún, son responsables de uno de los clásicos canónicos de la historia del hardcore melódico, Las Palabras y Los Ríos. Un álbum superlativo en su creatividad e incluso adelantado a su época. Es la placa que inscribió a la banda en la historia de la música argentina para siempre.
Su relación con Chile es estrecha. No solo son recurrentes los conciertos, sino que la energía es cada uno de éstos es única, lo que es testimonio de claro de cómo la banda y su público encarnan el espíritu del punk y el hardcore.
En Expectador conversamos con el vocalista del grupo, Guillermo Mármol, con quien hablamos sobre la filosofía del grupo, su relación con Bad Religion, y otros detalles de su carrera.
RockOut considera toda una serie de bandas. Algunas muy importantes. De hecho, Eterna Inocencia es una de las más destacables. Y también está Bad Religion, que creo que es un referente máximo del género que tocan ustedes. Dicho esto, ¿cómo se siente tocar con Bad Religion? ¿Cómo dialoga su música con la de ustedes?
Bueno, la verdad que estamos muy, muy contentos. Vos sabés que esta tarde aquí en Buenos Aires vamos a estar tocando con ellos en el Estadio Malvinas Argentinas. Y el sábado lo vamos a estar haciéndolo nuevamente en Santiago.
Para mí es una gracia de la vida, porque como bien vos decís, yo diría que hasta armamos Eterna Inocencia a partir de haber escuchado entre otras bandas y fundamentalmente Bad Religion. A Bad Religion le debemos todo. Creo que la forma en cómo pensamos nuestra existencia como banda. Y me arriesgaría a decir: también como personas y cómo focalizamos nuestra vida. Tuvo que ver mucho con todo el hardcore punk que fuimos consumiendo hace treinta años y con lo que decidimos hacer una banda después.
Así que estamos felices. Felices porque de alguna manera también esto viene a legitimar tres décadas de trabajo, tres décadas de una filosofía basada en el anatomismo. En una banda que, desde que nació, pensó en hacer su camino a partir de la independencia y la autogestión por opción. No solamente por necesidad, sino, y fundamentalmente, por opción.
Entonces pasar a ser parte del cartel en un festival internacional que lleva también a Bad Religion como banda cabeza del festival y compartir escenario con ellos, hace que para Eterna Inocencia seguramente estos sean los días más significativos. También felices e importantes para la banda que está en un momento espectacular.
Hay un camino entre A Los Que Se Han Apagado y Las Palabras y Los Ríos que denota un carácter cada vez más melódico, ¿Cómo fue el proceso? ¿Fue una decisión deliberada?
El primer punto fuerte con A Los Que Se Han Apagado fue fundamentalmente haber empezado a cantar en español. Sin desvenear de todo lo que es la anterior obra de la banda en inglés entre el año 95 y el 2000. Ese disco me parece que lo que trataba de hacer era justamente foco en poder cantar en castellano. Pero a la vez fue un disco del cual aprendimos mucho y empezamos a pulir una nueva forma de escribir.
Entonces, como bien vos decís, es un disco muy urgente, con ritmos bastante veloces, e incluso me atrevería a decir que justamente en la lírica tiene algunas limitaciones, viéndolo ahora a la distancia. Tiene que ver con cuestiones técnicas. Por ejemplo, que en el inglés vos no tenés acentos y en el castellano si tenés tildes, y es importante el dónde acentuar la palabra. Eso en su momento todavía no lo había desarrollado.
Posteriormente empecé a estar atento a esas cosas y eso hace que vayas pensando diferentes formas de cantar, y ver cómo una palabra que es grave, o esdrújula, o aguda respeta esa acentuación en la melodía. Y creo que para Las Palabras y los Ríos eso ya estaba todo mucho más pulido.
El gran salto que hay entre A Los Que Se Han Apagado y Las Palabras y los Ríos es una percepción mía. Es justamente desde la lírica. Por eso mucha gente celebra Las Palabras y los Ríos como un disco de una lírica muy potente, con la cual, por lo general la gente se siente identificada. Y yo tendría que decir que eran años donde estaba muy focalizado. Escribía mucho y corregía mucho los escritos así como mis compañeros también estaban involucrados. Muy involucrados con los instrumentos. Me parece que eso hace que sea un disco tan especial, que al día de hoy es recordado por la mayoría de los fanáticos de Eterna Inocencia. Así que si tengo que trazar un periodo de evolución entre un disco y otro, me parece que el tema de las letras se lleva el principal peso de transformación y de evolución.
Eso también quizás se traslada a lo musical, se bajan algunos decibeles y aparecen canciones un poquito más tranquilas. Aunque en A Los Que Se Han Apagado ya existía ‘Le pertenezco a sus ojos’, que es como una declaración hacia el final del disco. Me parece que el punto fuerte entre ambos discos está en el manejo.
El hardcore y el punk tuvo un crecimiento exponencial los últimos años en Argentina. Y yo creo que tiene que ver con que hay un montón de chicos que no están encontrando respuestas en el imaginario social actual
A partir de la filosofía y perspectiva de vida impregnada en las letras de Eterna Inocencia, ¿te parece que podría existir una banda así hoy?
Creo que están dadas las condiciones, porque cuando la banda surgió a mediados de la década del noventa, la realidad económica, política y social de la Argentina era más de un aspecto parecido a lo que estamos transitando hoy.
De hecho, el hardcore y el punk tuvo un crecimiento exponencial los últimos años en Argentina. Y yo creo que tiene que ver con que hay un montón de chicos que no están encontrando respuestas en el imaginario social actual. Entonces se refugian en los sótanos de Buenos Aires. En estos pequeños espacios para encontrarse, para escucharse, para ver cómo hacen canciones y cómo las comparten con los demás. Entonces creo que están surgiendo bandas en la actualidad, de la misma manera que surgieron en el noventa y cinco.
Obviamente, en treinta años hay un montón de cosas que son diferentes. Ni hablar de la revolución tecnológica que tenemos en el medio, que posibilita que vos y yo ahora estemos, por ejemplo, conversando y teniendo una entrevista. Eso hace treinta años era prácticamente imposible de pensar en esos términos de inmediatez. Y algo similar sucede con cómo circula la música hoy en día, pero me parece que Eterna Inocencia, en este contexto, surgió de una manera muy similar, y la convicción por la cual se armó la banda está intacta tres décadas después.
Eso también me parece que es un punto para rescatar. Es decir, cómo piensa y cómo siente la banda, y cómo se proyecta, también es bastante similar al momento en el que decidimos armar una banda de hardcore. Con letras que interpelen la realidad de ese momento, que aporten desde un lugar constructivo a una sociedad mejor una sociedad libre de prejuicios. Libre de sexismo, libre de racismo, libre de fascismo, una sociedad que piense en el otro y no en la destrucción del oponente. Hoy en día el mensaje de la banda está recontra vigente. Por lo tanto, las condiciones para que se generen bandas similares también están dadas.
¿Qué se puede esperar de su show el sábado en Santiago?
Ayer estuvimos preparando la lista, ¿viste? Y habrá un concierto más acotado porque estamos hablando de cincuenta minutos de recital, que te obliga a hacer todos los temas que a la gente le encantan, y a nosotros también. Así que va a ser un show muy movido muy movido, para bailar y cantarse todo.
