Escrito por Nicolás Merino
Fotos por Andie Borie
La relación entre Dream Theater y Chile no es casual. Chile es uno de los países más aficionados a las expresiones de rock y metal progresivo según varias plataformas de streaming, y el tipo de recintos en los que tocan las bandas canónicas suelen dar cuenta del alcance de las bandas. Son números inéditos en la región. Y Dream Theater no es excepción.
Como cualquier gira de Dream Theater, la de Parasomnia venía acompañada de varias promesas. Entre ellas, la interpretación del álbum completo, así como también la extensa suite ‘A Change Of Seasons’, junto con otros clásicos selectos. Todo acompañado del gran detalle que es el regreso de Mike Portnoy a la banda. Es el baterista original y compositor de grandes clásicos de la época dorada. Y si bien su gira de reunión ya había pasado por Chile en 2024 con dos fechas repletas, la reincorporación de Portnoy después de más de una década sigue teniendo cierto carácter de novedad y valor.

La fecha de ayer en el Movistar Arena fue particularmente especial por ser filmada para un próximo registro en vivo de la banda. Había sido anunciada así y la gente actuó en consecuencia. Había una energía especial tanto entre músicos como espectadores. Además de la natural impresión al ver un Movistar Arena lleno de cámaras.
Cabe mencionar que Dream Theater ha registrado y publicado un concierto por la gira temática de cada disco desde 1998, solo con la excepción de The Astonishing. Y uno de ellos, de hecho, fue en Buenos Aires, para la gira de A Dramatic Turn Of Events. En Chile se han filmado varios conciertos de bandas de metal de categoría mundial, como Iron Maiden, Anthrax, Accept, Motörhead o Kreator. Si había una sensación de deuda con alguna banda más que con ninguna otra, probablemente esa era Dream Theater.

Parasomnia: Una declaración de principios
Parasomnia es un álbum que gozó de una sana celebración. Y la naturaleza de su estilo considera una serie de elementos propios de la etapa más pesada de Dream Theater. De hecho, su disco referencial ciertamente es Train Of Thought. Y todos esos riffs cargados de alto peso nunca habían sonado tan profundos como ayer (y esto le dio un protagonismo a John Petrucci que el músico supo usar para robarse la noche hasta el último minuto). Hay un factor visceral en la música de Dream Theater que se suele ignorar, sobre todo por parte de sus detractores, quienes acostumbran a señalar que su moral es más bien robótica y saturada de virtuosismo vacío. Esto no es sólo desconocer la obra de la banda, sino también ignorar su dimensión en vivo.
Uno de los atractivos de Dream Theater es que cada uno de sus músicos es una especie de institución y escuela en sí mismo. Los cinco, ídolos para los intérpretes de sus respectivos instrumentos a lo largo del mundo. Ellos deben ser conscientes de esto, por la forma en la que controlan su aura en vivo. Sin contar que son públicamente fanáticos del concepto de lo que hacen. Hay una pasión palpable incluso en las canciones más débiles. Y la sección del concierto dedicada a Parasomnia, aún cuando pasaba por momentos no demasiado destacables, nunca dejó de ser un show de excelencia. Además, decoraron el escenario con ciertas expresiones escenográficas no tan recurrentes para la banda.

El público respondió inmediatamente con entusiasmo, sobre todo en cancha general. Es verdad que había consciencia de que estaban siendo filmados, pero sería injusto decir que el público de Dream Theater no se comporta así cada vez que la banda visita Chile, por muy seguido que sea. Y en los sectores con sillas, naturalmente las condiciones materiales limitaban el movimiento, pero la energía era igual de palpable.
Parasomnia tiene grandes momentos, como ‘Night Terror’, ‘Midnight Messiah’ o la dupleta final, ‘Bend The Clock’ y ‘The Shadow Man Incident’. Todos celebrados por la audiencia e interpretados de manera prolija y precisa. Incluso Labrie, cuyo desempeño ya lleva más de una década siendo el principal foco de críticas por parte de seguidores de la banda, estuvo excelente tanto en interpretación como presencia.
La sección de Parasomnia duró cerca de una hora. Fue concreta y, aún cuando la idea pudo no haber levantado demasiado entusiasmo, la ejecución fue de gran resultado. Posteriormente, la banda pasó al clásico intermedio de veinte minutos que insertan en todos sus conciertos.

El hilo meta
El intermedio estuvo dotado de referencias que dialogaron con la propuesta del concierto. Pasaron temas originalmente concebidos para cine y televisión. Entre ellos, composiciones de Angelo Badalamenti, Bernard Hermann y Wendy Carlos. Nada de esto fue accidental. De hecho, la primera de estas canciones envasadas en sonar fue el de Badalamenti para las secuencias del Black Lodge en la serie Twink Peaks, de David Lynch y Mark Frost. No es solo Twink Peaks una serie que revisa a fondo la dimensión de los sueños, sino que es un tema que atraviesa transversalmente la filmografía de Lynch. Y hay filmes de su autoría en los que se abordan desde el mismo terror que usa Dream Theater como punto de referencia en Parasomnia, como en el caso de Lost Highway o Eraserhead.
De hecho, en aspectos estrictamente musicales, tampoco es menor la elección del trabajo de Wendy Carlos para los segmentos de música envasada. Más allá de su relación temática con los tópicos que le interesaban a Stanley Kubrick (para quien trabajó en más de una oportunidad) o la conexión de Dream Theater con la sensibilidad fílmica de su obra, Wendy Carlos no deja de ser una figura tangencial al desarrollo del rock progresivo. En esencia, el progressive electronic es un género que se desprende del krautrock, una expresión alemana que naturalmente mantiene más de una conexión con el rock progresivo. Sobre todo para efectos del desarrollo de ambas expresiones durante los setenta. Y Wendy Carlos no fue la única en explorar el género a través de las bandas sonoras. Otros como Vangelis o Tangerine Dream también hicieron lo propio.

Cortes clásicos
La sección de clásicos constó de siete cortes. O seis, si se cuentan ‘Through My Words’ y ‘Fatal Tragedy’ como uno solo. Portnoy ya había señalado que en el concierto de Santiago solo se repetiría una canción de la gira anterior. Y cumplieron. La única canción que sonó tanto en 2024 como 2026 fue ‘Night Terror’, que ya era sencillo de Parasomnia para diciembre de 2024. Del resto -es decir, las clásicas- no repitieron ninguna. Eso naturalmente implicó cierta frustración entre la audiencia al omitirse varios de los cortes más populares, como ‘Panic Attack’, ‘As I Am’ o ‘Pull Me Under’, que sí sonaron la vez anterior. La verdad es que Dream Theater nunca consideró todos los hits para sus giras. De hecho, por un buen tramo de años ni siquiera tocaron ‘Pull Me Under’. Incluso se podría hacer el caso de que la gira de reunión con Portnoy fue la más nostálgica y cargada de éxitos que han hecho en su historia.
El segundo bloque arrancó con la versión envasada de ‘False Awakening Suite’, una breve canción que abre el álbum homónimo de la banda. El décimo segundo y uno de los que contó con Mangini en la batería. Para la gira de ese álbum (que pasó por Chile en 2014), abrieron los conciertos con esa suite, también envasada, y una animación que repasaba las portadas de todos los álbumes de la banda hasta el homónimo. Hay algo de simbolismo detrás de este gesto, pues ese disco supuso toda una serie de referencias más que a los inicios de la banda, a las influencias de esta. Era una forma de volver a las raíces y precisamente eso fue lo que hizo la banda ayer en ese segmento del concierto.

Le siguió, por supuesto, ‘The Enemy Inside’, un gran corte y una muestra de respeto a la etapa de Mangini. Al cerrar esa canción, Labrie se dirigió por primera vez al público. En este caso, para presentar ‘A Rite Of Passage’, uno de los cortes más sintéticos de Black Clouds And Silver Linings. Esa canción se cerró con una suerte de solo de teclado por Rudess. Más bien una ruidos improvisación que derivó en las primeras notas de ‘Through My Words’, el pequeño corte del clásico álbum conceptual Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory que luego da paso a ‘Fatal Tragedy’. Este fue uno de los momentos más altos del concierto. No solo por tratarse de canciones de uno de los álbumes más celebrados de la historia del metal progresivo, sino porque también supuso cierta soltura de cuerpo en el setlist. Son cortes que conforman una historia y, si bien ese disco ha dejado hits individuales para la banda, nunca se han desligado totalmente de la narrativa de su álbum. En general, o tocan varias o no tocan ninguna.
‘Fatal Tragedy’ también es un gran ejercicio de compresión entre una estructura inmediata y pasajes instrumentales tanto complejos como interesantes. Algo parecido a lo que intentaron hacer en casi todas las canciones de Sytematic Chaos. De hecho, luego siguieron con ‘The Dark Eternal Night’, un ejemplo bastante gráfico de la moral de ese álbum. Un tono general pesado que recuerda a la época de Train Of Thought, pero dotado tanto de un coro atractivo y melódico, como de uno de los riffs más machacantes de la historia de Dream Theater. Y que más encima tuvieron la disciplina de guardarse hasta casi el final de la canción. Incluso, después del solo de guitarra, Petrucci logró dar con una breve extensión bastante enérgica antes de que la canción retomara su curso.

El cierre del bloque se dio en una especie de cualidad entre ‘Peruvian Skies’ y ‘Take The Time’. La primera, una balada in crescendo que además fue acompañada de pasajes de ‘Wish You Were Here’ y ‘Wherever I May Roam’. No solo una muestra de respeto a Pink Floyd y Metallica, sino también de cierta humildad, pues esa canción de Metallica es de un disco posterior al debut de Dream Theater. No es un guiño nostálgico a sus primeras influencias, sino una prueba de su atención a las carreras de quienes los formaron. En cuanto a ‘Take The Time’, supuso cierta ventana al álbum canónico Images And Words y a ciertos sonidos de la banda algo exclusivos de esa época. Fue una versión acortada, pero no le quitó mucho a la interpretación. Además, tuvo el agregado de Portnoy recitando las líneas de los samples al comienzo del tema.

La Sociedad de Los Poetas Muertos y A Change Of Seasons
Como se prometió, el concierto incluyó la interpretación completa de ‘A Change Of Seasons’. En estricto rigor, es la canción homónima de lo que se supone que es un EP de covers, aún cuando la placa dura cerca de cincuenta y siete minutos y solo la suite considera más de veinte. Hay quienes informaron que tocarían el EP entero. Nunca fue el caso.
‘A Change Of Seasons’ es una de las canciones más personales para Portnoy en todo el catálogo de Dream Theater. Su inclusión no solo responde a la efeméride del aniversario, sino también a la moral de reunión que ha adoptado la banda desde el reingreso del baterista.

La canción fue predecida por un segmento de La Sociedad De Los Poetas Muertos, el filme de Peter Weir. Un clásico coming of age. La escena exacta es la del profesor Keating explicándole a sus alumnos por primera vez los conceptos de Carpe Diem y Seize The Day. No solo son conceptos que dialogan con la suite de la banda, sino que el mismo lenguaje de Weir en esa escena accede a ciertos códigos para graficar el peso del paso del tiempo y lo inminente del destino. Y de hecho, es una forma de filmar algo ajena al resto de las secuencias del filme. Una escena única y que Dream Theater supo integrar.
No hubo bis. La banda se despidió con el respeto de siempre y los fanáticos estaban contentos y agradecidos. No solo es una banda de una estrecha relación con Chile, sino que la fecha de ayer dio cuenta de una enorme disposición para participar en conjunto de una situación especial. Setlist especial, energía especial y una circularidad cinematográfica en la que todos participaron. Nadie estaba realmente actuando y quizá eso es lo que hace más especial la jornada. Cuando salga este registro en vivo de manera oficial, no solo será una película concierto, sino también un testimonio documental de una energía real. Quienes estuvieron ahí lo sabrán.
