Escrito por Felipe León
Con todo lo generado por Madonna con el anuncio de la segunda parte de ‘Confessions on a Dance Floor‘, se hace imposible no revisitar su álbum más importante en el presente siglo. Sobre todo al escuchar ese interesantísimo adelanto, «I Feel So Free», que según informa el sitio DrownedMadonna, sería la apertura de un sucesor con miras a estrenarse el 3 de julio. Anuncio que entusiasmó de sobre manera a su fanaticada.
Posterior al lanzamiento de su divisivo ‘American Life’ (2003), la artista retomó la senda del dance-pop con una desatada obra de apunta directamente a la música de club. También a los espacios más personales, al funcionar como una escucha unificada que a ratos actúa como si fuera una sola pista, donde se hace imperativo entregarse a los placeres instantáneos como profundizar en los pensamientos y vivencias de su propio ser.
Durante 56 minutos Madonna encumbra un verdadero homenaje a la pista de baile. La consolidación de una visión artística que busca siempre mutar, con el fin de mantener la creación en constante movimiento, lo que se traduce en un registro que mira hacia atrás más que nada en busca de inspiración o referencia. Porque en la esencia nocturna de ‘Confessions on a Dance Floor‘ se respiran aires futuristas.
Culto discotequero
He ahí la identidad que promueve Madonna, desde una visión fluida y magnética empujada por el pulso groovero del dance. Si bien rasgos de su época ochentera salen a flote, es un álbum muy acorde al presente, algo que se refleja en las novedosas tendencias de esos años, como el electropop o el nu-disco, integradas en un destacado diseño de producción a cargo de Stuart Prince.
La estética clubera de aquella época se transmite en cortes que curiosean la herencia setentera del disco, como el super éxito «Hung Up» que samplea el «Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)» de ABBA, o la espacial «Future Lovers«, apertura de cada presentación en vivo de su ‘Confessions Tour‘. Por otro lado el house que se cuela en la progresiva «Get Together«, o el hipnótico enfoque electro-disco de «Forbidden Love» diversifican el viaje.
Imposible pasar por alto la presencia de «Isaac«, «Let It Will Be» y por supuesto, «Sorry«. Evidencia de que los cortes profundos y los más populares funcionan de igual a igual en un disco como ‘Confessions on a Dance Floor‘, convertido a estas alturas en el último lanzamiento con real impacto cultural de Madonna.
