Escrito por Felipe León
Ni de lejos Piperrak es un proyecto sin reconocimiento dentro del punk rock en español, más no deja de ser cierto que suelen relegarlo a un segundo plano. Algo que se entiende en parte por su efímera discografía compuesta por solo dos LP’s, que sin embargo posee uno de los discos mejor hechos del género: ‘Arde Ribera‘ (1994).
Si hay algo que les diferencia del resto es la acentuación excesiva y notable de los coros. Instancia abierta a vivir el canto desde lo comunitario, con una escritura que en su aparente simpleza esconde constantes chispazos de viveza lírica, evocando las más variadas emociones y reflexiones. La encarnación de la rabia y el malestar desde un jolgorio melódico, tan directo como enérgico, y sobre todo vacilón.
Porque la actitud crítica y combativa no niega su holgada actitud. No es que Piperrak busque el humor fácil, más bien se encarga de contar historias utilizando bastante la ironía, las que suelen abordar temas sociopolíticos en un contexto obrero. Por lo mismo, a través de camadarería, trago, antiautoritarismo, miseria y rebeldía, el larga duración tiene una llegada íntegra con la clase trabajadora.
Más allá del particular punk rock, existe una influencia selecta del ska que aporta al sentido juguetón de ‘Arde Ribera‘. Sobre todo en temas como el himno romántico-borracho «Mi primer amor«, la intensa «Kualkier día» o la versión de «Do Nothing«, original de The Specials, con «Iruñea 6 de Julio«.
La identidad de Piperrak se perfila de forma legible en «Odio«, «Ke Le Voy a Hacer«, «Gora Sartaguda«, «¡basta Ya!» o «Demokratzia«. Ideales para ser coreadas en medio de un encendido pogo, en la comodidad de la cuneta, o de camino a casa con un latón de cerveza tras un largo y caluroso día laboral.
