Escrito por Felipe León
Tomar riesgos se traduce en mucho más que simplemente cambiar de sonido, cuando se mantiene la esencia y se mira la vanguardia. Algo así sucede con el tercer larga duración de Windir, a estas alturas es todo un documento sobre impregnar de raíces foclóricas el metal extremo, en específico el black metal melódico que tan bien se les dio en ‘1184‘.
Clásico como divisorio, en su momento se criticó la apertura del proyecto noruego a uno que otro elemento sintético, ya sea programaciones rítmicas o detalles atmosféricos. Un impacto no menor para una audiencia que venía de escuchar otra de sus obras maestras, ‘Arntor‘ (1999), aunque para la propia fortuna de éstos mismos, el tiempo no haría más que darle al disco el lugar que merece.
A todas luces ‘1184‘ es una maduración de su propuesta, ampliada a terrenos intensos con resultados triunfantes. Persiste la referencia constante a la narrativa vikinga que nutre su propia cultura, partiendo por el uso para cantar junto al inglés y alemán del idioma Sognamål, proveniente de la región de Sogn. Variante que aporta desde la fonética a la música, como re-afirmación de los simbolismos que yacen tras sus creaciones.
Hay también novedades en la composición misma de Windir, al pasar de ser liderado por el fallecido Valfar a presentarse como una banda formal. Este hecho trajo un nuevo impulso a una trayectoria que alcanzó su punto más alto con este registro, a través de voces rasgadas como limpias, una melódica crudeza y una épica milenaria que traslada la acción a los primeros siglos nórdicos de la baja edad media.
Canciones como «The Spiritlord«, «Todeswalzer«, «Heidra«, la propia «1184» y sobre todo «Journey to the End» con ese outro sintético, son de lo mejor que se ha hecho en el black metal melódico.
