rosario alfonso
Entrevistas

Rosario Alfonso: «El tipo de música que yo hago, y la música que me inspira, es música que trasciende generaciones»

Por Juan Pablo Ossandón
Foto por Luz Andrea

Como una de las voces más interesantes que habitan el ecosistema de la cantautoría en el presente chileno y latinoamericano, Rosario Alfonso ha sabido manufacturar una propuesta que, delicada, convive con el sector indie y –sobre todo hoy– con el lado más romántico del folk. De ahí que sus canciones atraigan a una comunidad en constante y progresivo crecimiento.

Tras el buen recibimiento que ha tenido su tercer álbum de estudio, ‘Cómo enamorarse con el corazón partío’, y un show de lanzamiento repleto en el Teatro Aula Magna del Manuel de Salas en enero pasado, la artista se apunta a una gira por distintas ciudades de Chile –Concepción, Temuco, Puerto Varas, Valdivia, La Serena y Valparaíso– en la que llevará el show completo que comprende su nueva era artística. Las entradas están disponibles a través de PortalTickets.

En Expectador tuvimos la oportunidad de platicar con la artista acerca de lo que trae esta gira, el cómo ha visto crecer su propia musica y su visión respecto de este estilo musical en el siempre sorprendente panorama de Latinoamerica.


Bueno Rosario, un gusto poder hablar contigo nuevamente. ¿Cómo te sientes con esta gira que se te viene? ¿Qué va a traer de nuevo a estas ciudades?

Bueno, hace rato que no voy a tocar a varios de los lugares a los que estoy yendo en esta gira, y voy a estar presentando mi disco nuevo, ‘Cómo enamorarse con el corazón partío’, que armamos un show con banda así, bacán. Yo lo hice en Enero en el Teatro del Aula Magna del Manuel de Salas, y la idea es replicar ese show en ese formato grande en estas ciudades en las que vamos a estar girando, que son Concepción, Temuco, La Serena, Valdivia, Valparaíso, Puerto Varas, que es la primera vez que voy a Puerto Varas.

¿Cómo fue la dirección creativa del show? ¿La hiciste tú con quién más?

La parte musical la hice yo con apoyo del arreglo de esta banda, los chicos me ayudaron a armar los arreglos, porque antes tocaban en un formato más acústico, y ahora estamos tocando en este formato más enchufado, y todos son de bandas más rockeras, así que tienen harto lenguaje, y la idea era armar un lenguaje que tuviera que ver con la música que hago yo, entonces nos fuimos como para lugares con más capitas, más de ensueño, y como mantener la tónica de música romántica también, que era importante para mí.

Y la producción artística, la ambientación la hizo El Santo, que se llama Jorge Navarrete, ambientador de varios proyectos de Uva Robot, y muchos de la escena independiente actual. Y yo soy como la gran ideóloga de todas las cosas, pero también todos en el equipo aportan un montón, desde la persona que trabajó en la producción, hasta Víctor (Borgert) que hizo el sonido. Todas las cositas que fuimos armando y proponiendo para este show, fueron también pensadas en equipo.

Me siento muy orgullosa de lo que hemos construido como proyecto y que a la gente le importe tanto.

¿Cómo fue para ti, una vez en el teatro, ver tu misma el cómo luce el escenario con tu visión y hecho realidad?

Sí, yo creo que uno está tan apurado en lograr llegar a todas las cosas que hay que hacer ese día, que siempre, no importa cuánto tiempo uno tenga, siempre se hace poco, que en ese momento no alcancé a ni siquiera mirar cómo estaba la escenografía.

Ya llega un momento en el que uno confía un montón en las personas que trabajas, en tus pares como artísticos, entonces como que tipo, vi en las fotos cómo quedó el escenario, o sea, vi en las historias (de Instagram) cómo quedó el escenario y estaba hermoso, y también muy sorprendente.

Una cosa es imaginárselo, y claro, yo quería hacer este show y cantar con la gente y todo, pero después ver, realmente escuchar el registro y fijarse que la gente realmente se sabía las letras, y que estaban todos ahí en primera fila esperando ese momento con ansias, que no sé, como que se sepan todas las canciones de un hijo que salió hace dos meses y yo creo que lo escucharon un montón y eso es un orgullo. Me siento muy orgullosa de lo que hemos construido como proyecto y que a la gente le importe tanto como para hacer todo eso.

 

Yo noté que, a diferencia de otros shows antiguos que he visto de tu parte, ahora la demografía era mucho más extensa. Ya no hay solo oídos jóvenes en tu show, también habían niños, gente mucho más adulta, entonces, ¿cómo ha sido construir esta comunidad? ¿Cómo te has sentido viendo el cómo crece ésta?

Ha sido muy bacán, o sea, desde hace un rato ya, como tipo va alguien, una mamá joven con su hijo así como medio grande, como tipo 10 años, que también sabe las canciones. O no sé, en alguna firma de discos, por ejemplo, aparecen mujeres sobre 40, sobre 50 quizás. Incluso me dicen, «nosotras las señoras también nos ha gustado (estas canciones)«.

Y eso es hermoso, lo encuentro increíble, porque en verdad el tipo de música que yo hago y la música que me inspira también, es música que trasciende generaciones, y lo que yo he intentado hacer es también tomarlo desde ese lugar. La temática del último disco también, como que siento que cuando uno habla de amor y de desamor, y cuando tú estás enamorado de alguien, o al revés, te rompieron el corazón, no importa si tienes 15 o 50, como dice la Javiera Mena en su último disco, se sufre igual por amor y uno se vuelve adolescente, no importa la edad que tengas, es una cosa que es transversal.

 

Totalmente. Además, cómo decías, la música que te inspira o la tuya tienen mucho que ver con la música latinoamericana, el folk latinoamericano, que tiene esa atemporalidad. Considerando que tu siempre estás atenta a lo que sucede en distintos países de Latinoameríca, ¿hay algún país que últimamente, acá en Latinoamérica, tenga tu atención musicalmente?

Musicalmente hablando, yo creo que me he fijado más que en un país en particular, porque de pronto, si uno no ha ido, es difícil conocer una escena. Por ejemplo, sé que en Colombia, en Bogotá, están pasando un montón de cosas porque ya he ido varias veces y he conocido artistas, me han invitado, y se ha generado una transferencia de información. Asimismo, un poco con Ecuador, porque colaboré con un amigo de Ecuador y obviamente en México, porque he ido varias veces.

Pero hay un par de artistas. Uno es hondureño, que se llama Darviin. Y hay otro chico que se llama José y el Toro, que vivió un tiempo en Chile, que es venezolano y ahora vive en México, que está haciendo una especie de indie, alternativo, bolerístico, canciones románticas, que tienen mucho que ver con lo que he estado haciendo yo últimamente. Entonces, siento que más que algo de un país en particular, siento que hay una generación hablando y contando cosas que de pronto no están todos… Yo no sé si están todos en el mismo lugar. Hay varios por ahí, pero sí hay una onda de música indie que se está yendo hacia ese lugar más romántico y yo me siento súper calzo ahí, perfecto.

 

La última vez que hablamos, tocamos el tema de que en este disco, la tristeza no es la única emoción que hay, sino más bien hay un romanticismo que recorre este trabajo que te lleva a otros lados, más allá de que puedas seguir en contacto, en cierta medida, con la tristeza. Entonces, al día de hoy, ¿cómo este romanticismo te ha hecho florecer en estos otros espectros emocionales?

Yo creo que es como disfrutar el sentir. Yo creo que está bacán poder vivir los sentimientos sin culpa o sin sentir que es demasiado o aprovechar como de canalizarlos en algo que está lindo, que es el arte. Y también qué bacán no tener la necesidad de ser cool o de fingir un poco.

Yo creo que si algo bueno tiene esta época es que todo puede ser un poco… O sea, te puedes vestir como quieras y puedes creer en los ideales que se te ocurran, porque hay tanta información dando vuelta, que puede ser bueno o malo, pero en ese sentido, el no sentir vergüenza de expresar sentimientos yo creo que es algo súper valioso, y también que ayuda un montón el vivir las penas con pena, y vivir las alegrías con alegría, y el amor con todo el amor que venga.

Eso suena súper intenso.

O sea, yo creo que uno lo vive igual, todos lo vivimos igual. La diferencia es como si decidimos mostrarlo o no.

Yo creo que la música es como un psicólogo del pueblo de alguna forma.

Claro. Vivir la verdad propia también. Bueno, la diversidad que tiene el presente es bastante estimulante, es un hecho que la vida está objetivamente más difícil día a día. Dicho eso, ha habido un cierto fenómeno de que la gente, un sector de la población, tiene dificultades a la hora de conectar emocionalmente. Entonces, como artista, ¿cómo has visto este fenómeno que se ha dado últimamente?

La verdad es que no había escuchado sobre eso, pero lo que puedo decir es que yo creo que la música en general es un excelente canal como para vivir cosas que quizás no escribiste tú. Claro, los hizo otra persona, pero te ayudan a procesar momentos, sentimientos tristes, sentimientos de rabia, de injusticia, y yo creo que la música es como un psicólogo del pueblo de alguna forma.

¿Quién no ha oído una canción de Juan Gabriel así?, ¿o quizás alguna canción, no sé, como de injusticia? O sea, «Millones» de la Camila Moreno es eso al final, como un grito hacia la injusticia, y es hermoso ver como mucha gente lo entiende muy rápido, y lo vive, y lo vive como propio.

Así mismo pasa con estas canciones. Mis canciones ayudan a darle una contención a personas que me escriben un montón, que me dicen «este disco me lo lloré, y después lo disfruté«, así como que les ayudó a pasar alguna cosita, a surfear ahí alguna ola.

Y yo creo que la música es súper importante en muchos aspectos, o sea, el arte en general; la música es lo que hago yo, pero siempre se habla del arte como una cosa extra, como que no es de las necesidades básicas, pero bueno, quizás es porque yo soy artista, pero incluso cuando no me consideraba artista, me parecía que uno genera identidad con el arte, como las cosas que te gustan, que admiras, y que le encuentras sentido. Así vas armando tu identidad, (con) la música, las canciones te pueden ir acompañando momentos felices, momentos tristes, y muchos otros sentimientos.

Entonces yo creo que, en ese sentido, es súper valorable que le demos el espacio y le demos la importancia en el sentido de que está bueno sentirlo, y dejar que exista ese espacio, y yo creo que ir a ver música en vivo te lleva mucho a ese lugar. Con toda la rapidez y la inmediatez (que hay ahora), todo lo podemos adelantar en un video, vemos una película en la casa y si nos da el acto la dejamos de ver. Entonces, ir a una sala de concierto, encerrarse y comprometerse a estar ahí por lo menos una hora, es un acto revolucionario en este tiempo, y también es un momento bacán que uno se está regalando a uno mismo, de poder darse ese espacio de calidad, de escuchar y estar ahí en el presente en ese momento.

La música que nos hace sentir identificados, más allá de sus temáticas, (lo puede hacer con) el ritmo de algo, la forma de armar una frase.

En otro tema, en otro aspecto de esta gran fotografía de cómo se comporta el público, existen algunos fenómenos puntuales en Latinoamérica, sobre todo en Argentina, en el que el folk y lo adyacente al folclore está llegando al mainstream, como es el caso de Milo J con su último álbum, o el de Cazzu con su disco ‘Latinaje’. Están llenando recintos por doquier. Y bueno, por su parte Mon Laferte hace ya un buen tiempo que lo está haciendo. Entonces, dicho todo esto, ¿qué te parece este fenómeno de que el folk, y la identidad latinoamericana en todo su esplendor, goce actualmente de una muy buena posición en el mainstream?

Me parece hermoso, porque siento que la música que nos hace sentir identificados, más allá de sus temáticas, (lo puede hacer con) el ritmo de algo, la forma de armar una frase que puede ser, no sé, una décima, te haga sentido y tiene una cosa que te es fácil entenderlo: el ritmo de esas palabras, el ritmo de esa música.

Yo no sé si a ti te pasa, pero a mí siempre me ha hecho sentir identificada, por ejemplo, todos los ritmos terneros que hay por Latinoamérica, que de pronto no los conocía todos los que conozco ahora, pero cuando los escuchas es como, esto lo entiendo muy fácil.

 

A mí me pasa cuando escucho cosas así, que siento que «esto ya lo he escuchado antes«, algo que probablemente no he escuchado nunca antes, pero pienso «oye, ¿por qué me da nostalgia esto?«

Claro, es como «esto sí lo entiendo, está fácil de entender, lo entiendo de alguna forma«. Entonces, siento que el que no sea como algo mal visto… quizás mucho tiempo ha sido visto como algo del pueblo en un sentido despectivo, diciéndolo de esa forma. O de los puristas del folclor también, como que dicen «no, el folclor es una cosa que hay que proteger, hay que rescatar«, está bien, pero también es es algo que inventó un pueblo, que es su idiosincrasia, y que inevitablemente va a ir cambiando, va a ir mutando, y las nuevas voces se lo van a ir apropiando, de alguna forma. Entonces, quizás algunos se van a dedicar más a preservar esa misma tradición, y otros como Milo J va a tomar cosas que admira y va a transformar en su propia forma de hacerlo, así mismo como la Mon Laferte, etc.

Y es un poco lo que hago yo, es como, se hacen retratos en el mundo desde el año, no sé, desde hace mucho tiempo, pero como, si me piden a mí un retrato, lo voy a pintar a mi pinta. Entonces yo creo que eso es algo bonito de la humanidad, que hacemos lo que podemos hacer con lo que tenemos, de alguna forma.

 

En un tema distinto, la última vez que vino The Whitest Boy Alive, se te vio a ti en redes con, bueno, también Niña Tormenta, con el Erlend Øye. ¿Esta junta tuvo algún fin creativo, o solo fue una reunión amistosa?

Sí, fue una reunión amistosa, porque con Erlend nos conocimos en el 2018, y mi primera gira ever de la vida fue con él, nos fuimos de gira. Mi primer concierto, de hecho, como Rosario Alfonso, fue con él en el norte. Tocamos juntos en Arica, me invitó a abrirle el show, y después nos invitó a una gira con el Diego (Lorenzini) y la Tiare (Galaz) por Alemania, en un club autóctono que iba a ser, con La Comitiva, que ahora es su banda, como su proyecto solista.

Y claro, obviamente, cada vez que viene, hay chance de vernos un ratito, porque en las giras uno genera mucha confianza, mucha buena onda, porque es pasar un montón de tiempo juntos. Es bacán poder reencontrarnos cuando viene, o cuando nos encontramos en otra parte, porque, no sé, pues son esas amistades de los músicos, que siempre somos un poco itinerantes, y nos hacemos amigos en todas partes, sí. Estaría bueno sí una cosita artística.

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

También puede gustarte...