Entrevistas

Los Perros de Pavlov y su filosofía: «Tenemos la preocupación de no hacer las cosas al lote»

Por Alexander Castillo
Fotos por Nicolás Muñoz

No son indie ni urbanos, transitan en un híbrido musical creado por ellos mismos. Si hay algo que destacar de la propuesta de Los Perros de Pavlov, más allá de un debut de alta calidad, es la preocupación por hacer las cosas bien y elevar los estándares, tanto en el estudio como en el escenario. 

Preparar “En esta ciudad no cabemos los dos” (2024), su álbum debut, no fue trabajo fácil, cuentan a Expectador, pero todo el esfuerzo resultó en una amistad fortalecida y un fantástico recorrido por una línea de metro que une los mundos de la música indie y la urbana a través de matices j-rock, pop y electrónica, en términos generales. 

Se definen como una suerte de outsiders en la escena, pero se han incorporado exitosamente a instancias como la Gran Fonda Ritmo de 2024 y ya están pensando en una meta importante para su segundo disco: llegar a más personas. Esto y más en una conversación extendida con Los Perros de Pavlov:


Han pasado más de dos meses desde que salió “En Esta Ciudad no Cabemos los Dos”, ¿qué sacan en limpio de este lanzamiento?

Estamos felices con cómo suena el disco. Sentimos que a nivel estético y musical se logró lo que queríamos, que era esta mezcla de estilo y de universo. Pudimos colaborar con artistas que estaban en nuestra wishlist desde que empezamos a pensar el disco. También hicimos un listening party que fue muy lindo. Si bien estamos felices con los resultados artísticos, queremos más aún.

Quizás la recepción fue un poco más tibia de lo que esperábamos, pero puede tener que ver con muchas cosas. Quizás porque no hemos sabido comunicar bien la idea detrás, que la visión no se entienda tanto, y también porque somos completamente independientes. No tenemos un sello ni el apoyo de un equipo, somos solo nosotros. Sentimos que el disco tiene mucho aún y que el 2025 es un año de seguir dándole vida al proyecto.

Una de las particularidades del álbum es esta fusión entre el indie y el urbano, lo que se representa en colaboraciones como las de Frucola Frappé y la de KUINA. ¿Con qué otros artistas quisieran trabajar en el futuro?

Tenemos muy presente a Safo y a Gomitas Ácidas. Del urbano nos gustaría Nickla 12 o $lum, dos artistas que nos gustan mucho y que representan cosas distintas de lo que son KUINA o kuraimokha, que están ligados a otro tipo de urbano. Soñamos con colaborar con Álvaro López, de Los Bunkers, y con Saramalacara de Argentina

Después de estrenar el disco creemos que se logró dar la impresión de que somos una banda abierta a colaborar. Nos han hablado mucho en tocatas de artistas pidiendo que colaboremos, se entiende que somos buenos para hacer feats. “Son los cabros que colaboran y hacen mezclas raras”, es un poco lo que buscábamos: darnos ese espacio, diferenciarnos. Generar ese sello. Ya estamos hablando con el Vlitzar69, de los Kinoto, entablando conversaciones con otras personas, y ya hay unos temas que están empezando.

¿Y hay algún género, más allá del indie o el trap, en el que les gustaría incursionar?

Hemos hablado de la salsa. Hay un tema de Yung Beef que nos gusta mucho, “COCOTASO”, y tenemos ganas de hacer cosas más por ese lado. Ni siquiera es tanto trap, a veces, es más un tema de que sea música digital que podamos combinar con el rock, también, para renovar el aire musical de la escena y de nosotros. El hyperpop también es un lado que podríamos explorar más, sobre todo esas sonoridades electrónicas más oníricas.

"Los Perros de Pavlov", banda, posando con instrumentos musicales en el andén del Metro de Santiago

Como estuvimos trabajando con Heartgaze en la producción de varios temas del disco, inevitablemente estamos influenciados por su visión de la música e incluso los referentes que escucha.

Es un disco que se arma como un rompecabezas, de eso se tratan nuestras composiciones.

Me imagino que fue una decisión consciente que el primer tema del disco fuera “osu!”, el que suena a opening de anime. ¿Cómo desarrollan el sonido de esta canción?

Es el tema que da el puntapié a demostrar de lo que trata el álbum: combinar cosas y poner artistas en situaciones que se asimilan, pero no tanto, a su propio género, por eso era importante ponerlo al principio. También tiene este rollo de partir con los golpes de hi-hat y, claro, hay un poco de silencio y después parte con mucha fuerza y energía. 

Hay canciones nuestras que son un poco más experimentales en su estructura, pero “osu!” tiene una estructura muy clara y los coros y los versos están bien definidos. Es algo que intentamos hacer: que se sienta fresco pero familiar y “osu!” es eso, algo nuevo en una estructura a la que los oídos están acostumbrados.

Los Perros de Pavlov, banda, posando dentro de un vagón del Metro de Santiago

Hay harta influencia del anime en lo que hacemos. Muchas veces usamos poleras de anime en los shows en vivo, consumimos harta música japonesa, también. El j-rock ha sido una gran influencia en términos de composición. Bandas como THE ORAL CIGARETTES, Mass of the Fermenting Dregs, Asian Kung-Fu Generation son para nosotros influencias importantes en el álbum

¿Cómo definen el proceso de composición de la banda?

En este disco: desordenado y caótico, porque así somos nosotros, también. En general es venir con una idea y trabajarla de a poco. Es un disco que se arma como un rompecabezas, de eso se tratan nuestras composiciones. Vamos poniendo acá, uno pone aquí, y ese proceso también se da porque grabamos en diferentes lugares. Usamos las tomas de un estudio pero las voces de otro estudio, todo se va montando así y eso se ve reflejado en el álbum, que es muy amplio en términos de sonido y estilo. 

La composición del disco fue un proceso largo. En 2023 partimos componiendo temas que llegaron al álbum y otras ideas que fueron descartadas en el proceso. Hasta el último momento habían cosas que no teníamos ni tan arregladas. Por ejemplo, “in vitro.” fue un tema en el que tuvimos dudas hasta el mismo día que grabamos, pero eso también queda plasmado. Nosotros lo tocamos como salió y tiene ese sentido de rock puritano, eso fue algo muy interesante de la grabación.

¿Hay alguna intención detrás del tracklist de este recorrido de metro? ¿Cómo establecieron el orden de las canciones?

Para nosotros era importante poner en ambos extremos a los feats ligados al urbano y al indie, como la primera y la segunda parte del disco. En la portada se puede ver cómo dos redes de metro se conectan y queríamos representar eso con los feats. Las canciones son como cuentos, estaciones diferentes y singulares que van acoplándose sonoramente. En ese sentido, claro, “osu!” entra con sonoridades medias de anime, de j-rock, “contra contra.” tiene un riff característico de esa onda y “visita.” también es bien ruidoso. 

Nos gusta decir que hacemos música para despertar, para darle energía a las personas y moverse, salir. Y, claro, retratar un viaje en metro, donde pueden pasar muchas cosas. Puedes ver a personas dándose un beso o gente peleando; también momentos más introspectivos donde no suele pasar mucho, pero uno está en su mente pensando en cosas nostálgicas u otras vivencias.

Independiente de que el disco no tenga una narrativa general y sean distintas historias, sí quisimos que tuviera un inicio, una calma, el clímax y el final, la llegada al destino. Igual fue un tema armar el tracklist, estuvimos un mes discutiendo por el orden de las canciones justamente porque son muy distintas entre sí. Tuvimos que buscar formas para que funcionara y se sintiera coherente, lógico.

No nos sentimos tan hijos de la escena indie o de sus referentes.

Entre “Sticker Album” (2023) y “En Esta Ciudad…” hay una ampliación musical muy marcada y se percibe un viraje hacia canciones más pesadas, más distorsionadas, algo que también se ha visto en otras bandas emergentes del circuito. ¿Esta tendencia hacia el rock más pesado influyó en su propio camino como banda, o es algo que se dio en paralelo?

Fue paralelo. Desde un inicio tenemos influencias bien rockeras, pero el proceso creativo de “Sticker Album” fue más inocente. Veníamos tocando hace un par de años, pero no nos tomábamos las cosas tan en serio. La producción fue externa, hecha por la persona que nos grabó, y no tuvimos tanto control creativo. Aun cuando nos gustó el resultado, no sabemos hasta qué punto representaba lo que queríamos mostrar a nivel de ambiciones musicales.

Con este disco sí tuvimos el control creativo desde el inicio y pudimos reflejar mucho mejor nuestras influencias. Igual nos desmarcamos un poco de lo que está pasando acá a nivel de bandas de rock, no nos sentimos tan hijos de la escena indie o de sus referentes. Ha influido más tener referentes como Title Fight, por un lado, hasta Arctic Monkeys y The Strokes por otro, así como nuestros referentes urbanos.

En ese sentido, ¿cómo observan lo que se está dando en el circuito? ¿Cómo ha sido para ustedes relacionarse con otras bandas y estar en el ecosistema musical actual?

No nos sentimos del todo parte y a la vez nos hemos obligado, de cierta manera, a pertenecer a este circuito porque somos una banda. Eso nos limita respecto de dónde podemos tocar, con quiénes sonamos mejor o cuáles son nuestros potenciales oyentes. Si bien ha sido gratificante, han habido momentos donde hemos encontrado topes. No nos suelen invitar tanto a tocar; quienes lo hacen son personas con las que ya tenemos relación o hemos colaborado antes. 

Antes de tomarnos la banda tan en serio éramos de tocar donde saliera y, en general, los tratos y los lugares eran precarios y eso no nos gustaba. A la hora de hacernos cargo del tema empezamos a preocuparnos de que las condiciones fueran las mejores posibles para los artistas, de que todos salieran con un par de lucas, de que llegase gente, y con eso nos ha ido bastante bien. Hemos hecho eventos concurridos. 

Así como nos han cerrado puertas o no nos han pescado, sí hemos encontrado relaciones fructíferas. Nos ha tocado un poco de todo y nos sentimos parte del ecosistema de bandas, hasta cierto punto, más porque nos tocó que por buscarlo, pero queremos armar nuestro propio espacio, establecer puentes y ser pioneros en conectar el universo de lo urbano con las bandas, más que hablar de indie rock o de trap necesariamente. 

Tenemos la preocupación de no hacer las cosas al lote en las relaciones con demás bandas, artistas, productores o etc. La curatoría que hacemos cuando organizamos algún evento no es por tincada o al azar, pensamos en el concepto que queremos entregar en esa tocata y ahí vemos con qué artistas colaborar. 

Se nota que hay mucha preocupación detrás de lo que buscan entregar y eso se refleja en el álbum, desde la misma música hasta el concepto y la estética de los vídeos y visualizers. ¿Cuáles han sido los principales desafíos que atravesaron haciendo un debut tan ambicioso?

El principal desafío es ser independientes. Si bien es una virtud tener el control creativo, también tiene sus problemas. Al final, fue nuestro primer acercamiento a un proyecto más serio, largo y ambicioso, entonces nos encontramos con muchos topes logísticos. Desde organizar una tocata más grande hasta juntarnos los cinco en el estudio para grabar, cuando tres estábamos trabajando a tiempo completo

Ahora estamos armando equipos y trabajando con más gente externa. A la banda le falta alguien que pueda orientarnos mejor, sacarnos de nuestra burbuja. Es un grupo ambicioso y fantasioso a ratos, que ha cumplido hitos importantes como colaborar con artistas del nivel de kuraimokha y KUINA, que son líderes de alguna forma en sus escenas, pero a veces nos come esa misma máquina y necesitamos a alguien que nos diga “váyanse por acá”.

Nosotros no teníamos experiencia en esto. 

Hay gente que logra sacar su primer disco con apoyo de un sello, por más pequeño que sea, o de gente que ya tenía más experiencia en lo que implica un proceso como este. Nosotros nos aventuramos con los ojos vendados, hemos pedido ayuda y no nos han dado respuesta. Enviamos mails y proyectos a algunos sellos y nada, por eso no nos sentimos parte, tampoco. Los intentos más institucionales de acercarnos no han tenido buenas respuestas

De igual manera, todo este esfuerzo detrás del disco no solo demuestra que hay un ímpetu muy grande por hacer las cosas bien, sino que deja la vara muy alta para lo que venga después. ¿Qué viene después?

Este año queremos darle más vida al disco, a mediados de mayo hacer el lanzamiento en grande con todos los feats, dos artistas que abran el evento y representen las dos fuerzas del álbum. La idea es que participe la mayor cantidad de gente y hacerlo de la manera que queremos, con un concepto y una puesta en escena que estén al nivel. 

También estamos pensando en el disco dos, todavía tenemos hambre de volver a crear y hay un par de ideas por ahí. Nos gustaría encontrar la manera de apostar más hacia la gente, que sea un disco más grande y que suene mejor. Tenemos muchas verdades que decir y que no hemos podido transmitir, pero queremos decirlas


Sigue a Los Perros de Pavlov en Instagram

Escucha «En esta ciudad no cabemos los dos»

También puede gustarte...