Por Nicolás Rosales M.
Con una meteórica trayectoria, Chung Hwa se ha inmiscuido en el circuito nacional con una propuesta cautivadora y fuera de la norma. Luis Silva y Esteban Sepúlveda fusionan batería y teclados para crear atmósferas que trazan difusas narrativas, cuyo eje resulta en una invitación a la melancolía e introspección. Un formato dúo que abarca mucho, sin necesitar tanto.
Llevar aquel formato a un festival, no es tarea sencilla, menos en el periodo de tiempo en que este proyecto saltó de los bares a los grandes escenarios. Festivales como Le Rock y Jazz Aut fueron la prueba de fuego, pasada con creces, y que hoy les permite ser parte del festival gratuito más grande de Chile: REC.
Semanas antes de su presentación en el festival penquista, pudimos conversar con Luis y Esteban, quienes entre risas y anécdotas hablaron de sus comienzos, la esencia que desean proyectar y parte de lo que será su show en REC 2026.
Buscando sobre Chung Hwa me percaté que no hay mucha información de los inicios del proyecto, así que me gustaría partir preguntando ¿cómo nace Chung Hwa?
Luis Silva: Con Esteban nos conocimos en Conce, cuando cada uno tenía su banda, y después nos reunimos de nuevo cuando yo estaba viendo con Santiago. Llegó Esteban y ahí empezamos a juntarnos y explorar a ver qué es lo que salía de esto, sin ninguna influencia marcada. Esto fue alrededor del 2018. Después nos agarró estallido social, pandemia, llegamos en algún minuto a ser cuatro personas, incluso. Tuvimos un bajista y un segundo tecladista, y el Esteban tocaba entre teclado y guitarra. Por el contexto de la pandemia fue que en realidad a Esteban se le ocurrió que siguiéramos el camino los dos. Al final los dos éramos los que nos juntábamos y hacíamos las canciones. Teníamos que buscar la forma de que esto funcionara y eso fue un proceso de exploración interno que hicimos durante todo el periodo de pandemia, hasta que terminamos grabando ya el EP en 2023 en formato dúo.
Esteban Sepúlveda: Sí, ahí para complementar un poco lo que dice el Lucho, yendo un poquito para atrás, con el Lucho, nos conocimos en Conce tocando en una época donde los dos tocamos en bandas de pop-rock. Lucho tocaba en una banda que se llamaba Más y yo tocaba en otra que se llamaba Manzana Gris. Con el tiempo, las dos bandas se diluyeron y nos encontramos en Santiago. Teníamos esta inquietud interior de que queríamos seguir haciendo música, ¿cachái? Llenar el espacio musical solo con dos instrumentos, igual era peludo, ¿cachái?
En Concepción, hay un restaurante con su mismo nombre en el que ustedes han subido un par de publicaciones. ¿El nombre de la banda tiene relación con aquel lugar o cuál es su origen?
Esteban Sepúlveda: No es una cosa que la hayamos racionalizado tanto. Nos tincó y nos dio un imaginario. Al menos para mí el Chung Hwa (restaurante) es un lugar feliz, ¿cachái? Para todos los que vivimos en los 90 siendo niños en Conce, que es el caso del Lucho y el mío, ir al Chung Hwa (restaurante) era un lugar feliz, era una celebración, era el almuerzo familiar de los domingos. Nos gusta igual el restaurante.
Luis Silva: Siempre quisimos tener un nombre que sea relativo a Conce, pero desde un punto de vista como super liviano y que no sea algo que solo sonara bien. Y como decía Esteban, en los 90 y 80, el Chung Hwa incluso era lo único que había. Es como que alguien te diga, no sé, la Fuente Alemana de ese minuto. Entonces, la idea nace un poco de ahí. En el buen sentido, lo digo como reírse un poco de los nombres, o sea, no tomárselo tan en serio. Nosotros queremos tocar música, ¿cachái? Eso es como lo que nos interesa y desde ahí nace un tema reminiscente a Concepción, pero también con una cuestión más estética que otra cosa.
Entrando a lo musical, algo que resalta de su proyecto es el carácter instrumental. ¿Qué los llevó a tomar la decisión de formular la banda en este formato?
Luis Silva: Estábamos chatos los vocalistas jajaja. No, mira, yo creo que va un poco igual a lo mismo como esto de tener las ganas de tocar y que lo único que me importara fuera tocar y alejarnos de las pretensiones. Funcionamos bien los dos. Somos muy amigos, nos hemos hecho muy amigos gracias a la música, aparte, y se empezó a dar esta química entre los dos, que era entretenido ensayar, era entretenido tocar y empezaban a salir cosas. También el proyecto nace de una visión super minimalista, y eso se refleja en el disco.
Esteban Sepúlveda: En general nuestro proyecto nunca ha sido muy racionalizado, en el sentido de decir “vamos a hacer esto y esta canción va a ser así”, siempre somos bien intuitivos. Da la casualidad que igual nosotros escuchábamos ciertas bandas similares y que eran casi todas instrumentales, ¿cachái? El rollo de la música instrumental igual es bien interesante, porque tú lográs conmover a la gente sin decirle ni una palabra. Es distinto al fenómeno de cuando tú tenías un vocalista que te direcciona a ciertas emociones, pero si vas a un concierto de música instrumental de la sinfónica, podrías estar 2 horas sentado escuchando solamente música y conmoviéndote con la música. Esa situación media “inalámbrica” de la música y las emociones es un bonito mundo, Entonces, en nuestro caso está solo la batería y solo el teclado, y eso nos permite nos conectar quizás más directamente a ese mundo medio esotérico, porque igual es una wea bien rara lo que logra la música instrumental: Conectar con la gente cuando no le estás diciendo ni una palabr, y en muchos casos ni siquiera lo estáis mirando.
Tal como mencionan, a diferencia de la música con letra, la fórmula principal de la música instrumental para evocar emociones es la creación de atmósferas, lo que en algunos casos logra hasta plantear relatos. ¿Cuál dirían que es la emoción principal que habita su atmósfera y qué es lo que guía sus relatos?
Luis Silva: Yo creo que es bien visceral, porque en algún minuto, cuando empezamos a tocar, me acuerdo que lo conversamos y que sentimos que no estábamos llevando lo que estábamos haciendo en la sala de ensayo al show en vivo, ¿cachái? Al final llegamos a la conclusión y dijimos, «Bueno, lo único que importa es que nosotros nos conectemos”, porque si nosotros conectamos, expresamos esta conexión que tenemos los dos detrás de la música, y no tiene que ver con moverse más, con tocar más, con tocar menos. Ahí creo que sale la magia.
Esteban Sepúlveda: Lo hemos conversado igual con el Lucho últimamente, que nos gusta lo que dice el Rick Rubin, acerca de la conexión con la fuente. Nosotros, intuitivamente, llegamos un poco a eso. Las canciones nacen muy espontáneamente. Y podemos haber estado tocando un año seguido un loop de una canción hasta que dijimos, «Ah, aquí está, ¿cachái?». Ahora, yendo a tu pregunta de cuál es la emoción predominante o la atmósfera predominante, yo te diría que a nivel melódico al menos siempre está la melancolía, pero rápidamente se nos va a otro extremo que es muy visceral. Hhay un poco de euforia en ciertos momentos, donde nosotros nos desconectamos un poco de la canción y nos expresamos. Y el relato de nosotros siempre toma el rumbo de un viaje. Las canciones para nosotros son imágenes y momentos. Vamos de uno tranquilo a uno más eufórico, hacemos un quiebre para poder bajar, pero siempre en términos efectistas de emociones.
En plataformas sólo cuentan con su EP homónimo publicado en 2024. ¿Podremos ver algo nuevo del proyecto en un futuro cercano?
Luis Silva: Nosotros el show que estamos haciendo es obviamente nuestro primer EP y ya tenemos cuatro o cinco canciones nuevas que estamos sumando. Tuvimos la fortuna, hace un mes atrás, de habernos ganado un fondo de la música que justamente es para grabar nuestro segundo EP, entonces nosotros ya saliendo de lo que es REC empezamos con la preproducción y ya en agosto tenemos que entrar al estudio.
Como proyecto han pasado ya por escenarios importantes y masivos, como lo fue el Festival Le Rock en 2024 y Jazz Aut a comienzos de este año. A esto se le sumará REC 2026. ¿Qué sensaciones les deja la invitación a este festival y cual creen que será el impacto que dejará en su proyecto?
Esteban Sepúlveda: Nosotros somos de Conce. Los dos nos vinimos bien viejos a Santiago por cosas laborales, pero nos sentimos penquistas totalmente. Y el hecho de tocar en el REC, como penquista y músico, es un honor. Desde que partimos tocando en Santiago siempre nos planteamos “¿te imaginás tocar en el REC?”, un poco como una fantasía, ¿cachái? Porque también, nosotros siendo super racionales, el proyecto es muy de nicho, no es una banda pop, ¿cachái? Sobre todo en Conce que tiene como una mística más tirada para el rock tradicional o el pop rock, pensar que una un un dúo instrumental pudiese tocar en un festival, igual es raro. De hecho estábamos sacando la cuenta de cuántas bandas instrumentales se habían tocado en el REC en los 11 años y la primera que encontramos fue Larrea Trip. No son más de dos los proyectos instrumentales que han tocado en el REC, ¿cachái? Entonces nos llena de orgullo que, además, es algo que suceda al poco tiempo que sacamos nuestro disco. Somos una banda relativamente nueva. Esto también nos abre los ojos a lo de tocar en festivales, porque todo lo que pasó en Le Rock o el Jazz Aut nos sacó de la mentalidad que teníamos de apuntar a bares o a algo más micro.
Luis Silva: Igualmente, la banda partió como algo sin ninguna pretensión, justamente por lo que dice Esteban, que es que nosotros sabíamos que era música 100% de nicho, ¿cachái? Aquí por suerte hemos ido pillando un cierto nicho en Santiago y en Conce, pero para nosotros lo más importante siempre ha sido pasarlo bien. Y dentro de ese pasarlo bien, tenemos obviamente nuestros sueños con respecto a la banda, y uno de esos era tocar en el REC. Créeme que obviamente en el minuto, allá, vamos a estar nerviosos y todo, pero nosotros hemos hecho tanta pega de ensayar y darle vuelta a lo que hacemos. Lo digo con harta humildad, hoy día nosotros nos sentimos preparados para pararnos para pararnos en cualquier lado. Entonces, créeme que lo tomamos con alegría. Ha sido la raja que los festivales nos han venido marcando como ciertos hitos. Le Rock fue nuestro segundo show. Nosotros tocamos en el Bar Aura primero, un 24 de agosto y un mes después el 28 de septiembre teníamos ese festival, y era como “¿cómo nos vamos a subir a esto, weón?” Y nos fue la raja. Después vino lo de Jazz Aut, también sentimos que nos fue super bien. Y eso también siento que es, en parte, la gracia de la banda, que nos podemos meter en cualquier lado.
Hace unos meses tuve la oportunidad de verlos en vivo y, además de disfrutar bastante de su show, sentí que su formato generó un ambiente súper íntimo y atrapante. ¿Buscarán extrapolar esta idea para su show en REC 2026?
Esteban Sepúlveda: De todas maneras. O sea, nuestro show en general trata de ser algo íntimo. Para conectarse con una con un proyecto musical que es instrumental, tiene que ser intimo. Todavía no tenemos mucha certeza del tipo de escenario en el que vamos a estar. Igual es un desafío para nosotros lograr como conectar de forma íntima con mucha luz, ¿cachái? En general nos gustan las cosas un poco más tenues, con las luces bajas, como para entrar en el mood. Siempre nuestro show va a tender a conectar con la gente de manera íntima.
Luis Silva: Hemos aprendido harto, esto ha sido prueba y error también. Hemos tocado en lugares más acústicos como el Thelonius, lugares un poco más grandes como el Bar de René o como Casa de Salud. De hecho los dos escenarios de Casa de Salud nos entregaron mucha información importante para nuestro proyecto, que fue para perfeccionar el formato de banda full amplificada. Funcionamos muy bien a nuestro parecer, y eso fue lo bonito también que tuvo ese show que tu viste en Casa de Salud, que nosotros también consideramos que es súper importante. También es como un punto de inflexión que nosotros sentimos de cierta forma nos llevó a Jazz Out y a REC.
Ya para cerrar, ¿qué le dirían a las personas que asistirán a REC 2026 para que asistan a su show?
Esteban Sepúlveda: Lo primero, es que nosotros vamos a ir a hacer nuestra propuesta musical y esperemos que la gente que no nos conozca pueda conocernos musicalmente. Y lo otro, que quizás se aleja del proyecto mismo, es que algo importante es que el REC este año tiene un importante número de bandas locales. O sea, saliendo un poco de Chung Hwa, sino que hablando del fenómeno REC, ir a un festival de esta magnitud, donde la mayor cantidad de bandas son bandas locales, es una cuestión que no la puedes hacer en otra ciudad de Chile. O sea, ves las carteleras de festivales y jamás vas a tener tanta presencia de bandas locales y, en general, siendo super objetivo, tan buenas. Tu hoy día podrías llenar la lista del REC con otras 200 bandas penquistas super buenas, entonces la oportunidad de escuchar en un escenario rico, bien amplificado, en un contexto con mucha gente, bandas locales, es un lujo. Nosotros vamos a hacer el mejor show posible dentro de este contexto que es increíble.
Luis Silva: Para complementar nosotros empezamos a tocar a inicio de los 2000, fin de los 90s. Fuimos partícipes de una escena penquista que era super precaria en cuanto a locales y capacidades técnicas. Y resulta que ahora nos hemos encontrado con una cantidad de músicos que es increíble. De verdad que llama mucho la atención, hay un nivel espectacular. Hay muchas bandas que quedaron fuera y uno dice “puta, estos weones no están”, ¿cachái? Obviamente siempre va a pasar, pero lo digo desde el punto de vista de que hay mucho material en Concepción, y creo que la gente tiene que salir un poquito de esa necesidad de tener cabezas de cartel enormes para ir a escuchar música. La gran gracia que tiene el REC es que es gratuito, y eso abre la puerta a nosotros como músicos de mostrar nuestra expresión y a la gente de conocer bandas que normalmente no va a haber en vivo.
