Escrito por Jocsán Sánchez
Fotos por @el.eme
Bajo una luna roja imponente, show de luces atrapantes y un escalofrío evidente por el realismo. Soda Stereo regresó a Chile con “Ecos”, un espectáculo inmersivo que causó la expectación por la sorpresa de tener un prototipo digital de Gustavo Cerati… y que hizo dudar si era una persona o un holograma.
El mero anuncio de este espectáculo fue una verdadera novedad para todos quienes vivimos la música. Zeta Bosio y Charli Alberti anunciaban el regreso de Soda Stereo, esta vez no como una conmemoración u homenaje de la banda… el flyer contenía una silueta reconocida, una que ya hacía presagiar lo imposible… el regreso de Gustavo Cerati.

Cuatro de septiembre de 2014, el rock internacional lloraba el deceso de la leyenda del rock Argentino nacido en Buenos Aires. Impacto cultural indiscutible, su trayectoria musical llegó a impactar generaciones y su música pasó a ser atemporal que sigue conquistando corazones jóvenes. 12 años después, su regreso a los escenarios es a través de la tecnología digital. Un holograma realista que hizo realidad el sueño de toda una generación que esperó ver a Soda con todos sus integrantes sobre el escenario.
Al pie de “Ecos” y una estética inmersiva hipnotizante, los integrantes detrás de un gran telón transparente se hicieron presentes sobre el escenario… ¿el impacto? las tres luces direccionadas a cada artista. El holograma de Cerati fue el foco de atención, cada movimiento fue fluido que a más de uno le causó el escalofrío ante la duda si la proyección del argentino era una persona real o una creación digital. Cada rasgueo, canto y voz fue trabajando al punto de lograr esta experiencia, así mismo las visuales inmersivas lograron además un punto a favor respecto a la lógica del concierto.

Tras lograr esta realidad y objetivo de atrapar al público ante el impacto de la tecnología digital junto al espectáculo de luces, el concierto traspasó la barrera de ser un concierto homenaje y dejó en claro que era el regreso a todo nombre de Soda Stereo. “Juegos de Seducción” continuó la fiesta para seguir con “Ella usó mi cabeza como un revólver”. El coro ensordecedor era evidente, voces ocultar que solo saldrían al son del trío argentino y así lo incentivó el propio Cerati al guardar silencio en los coros de las canciones. Rostros, bailes y lágrimas, fue el ambiente en general de los sectores en el Movistar Arena, uno que se rindió al show.
En un breve corte, la pantalla ordenó la utilización de lentes 3D para una experiencia aún más hipnotizante de lo que ya era el espectáculo. Con ello comenzó la rítmica de “Cuando pase el temblor”. Bajo imágenes mezcladas de videoclips, a este punto se dirigieron a la nostalgia de los pelos excéntricos y la juventud de la gente adulta presente en el recinto. Por consiguiente y a una aparición paulatina de un círculo gigante, Cerati entonó “Luna Roja”. El setlist dijo mucho, fue un repaso general y acertado a todas las etapas de Soda Stereo. Además, esta emoción de la selección no solo se vio reflejado en sus fanáticos sino también en Zeta y Charli quienes brindaron una interpretación impresionante.

“¿Qué tal Zeta?… ¿Charli?… Y ¡Gustavo!”
Interacción inesperada entre los integrantes y que habló no solo de continuar esta lógica realista, sino también en la preparación prolija y compromiso con la magia del espectáculo. Los clásicos aterrizaron nuevamente con “La ciudad de la furia” y “Persiana Americana”, sin duda las más gritadas de la noche. Versiones que tanto voz e interpretación de las cuerdas de Cerati, recordó al recital histórico de Soda Stereo en el Festival de Viña del Mar. La sobriedad y rostros de una felicidad radiante. Con los integrantes fuera del escenario tocó un interludio con “Zoom”.
Llegados a este punto, solo queda comentar lo siguiente. En la insistencia del foco principal en el holograma de Gustavo Cerati es prudente mencionar la reflexión de aquello. Quizás esto no signifique un regreso total de Soda Stéreo o que a futuro el propio argentino inicie una gira solista por todo el continente, pero se hizo importante un concierto de esta envergadura. No buscó fama, ganancias o posicionamiento, solo un barrido nostálgico de quienes aun disfrutan de esta música y necesitaban vivir al menos una vez de la experiencia de Soda Stereo en vivo.

Dicho lo anterior, el espectáculo tuvo un número importante de canciones impactantes: “Planeador”, “Final Caja Negra” y “Primavera 0”. Impacto total, el público en una frenesí de emociones por la nostalgia musical. Las visuales acompañaron esta experiencia inmersiva que hipnotizó con mayor potencia a los asistentes. Un grupo que incluso brindó una interpretación magistral. Finalmente, el espectáculo culminó a lo grande… “Prófugos” y “De Música Ligera”, este último tuvo a Charli Alberti tocando la batería en medio de la cancha del Movistar Arena. Soda Stereo se despidió a lo grande, una entrega a su público que los esperó por años y que finalmente llegaron. Aunque aún faltan fechas Sold Out, Chile puede decir que vio el regreso de la legendaria banda trasandina.
