Iron Maiden en Chile
Live Reviews

Iron Maiden en Chile: Unidos por 50 años de heavy metal

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Aarón Castro

Partiendo por la obviedad –y el más que posible chauvinismo–, Chile es la segunda casa de Iron Maiden. Sus múltiples shows repletando los recintos más grandes del país lo comprueban (aún ante los obstáculos que enfrentó la Doncella en sus primeras visitas por acá), dejando siempre un saldo positivo y recuerdos imborrables de decenas de miles saltando ante el galope de Steve Harris y –el retirado– Nicko McBrain, armonizando con las guitarras de Adrian Smith, Dave Murray y Janick Gers, y coreando cada verso y estribillo junto al inagotable Bruce Dickinson; todos elementos que han consolidado esta relación entre la banda y Chile, respaldado por –en términos concretos– aquel DVD que grabaron en 2011 en el Nacional, ‘En Vivo’.

Y aunque los británicos siempre han hecho lo posible por venir de forma seguida, siempre queda la sensación de que se tratan de presentaciones diferentes y únicas. No existe un conformismo de parte de Iron Maiden, en lo absoluto. Bueno, eso tiene que ver con la narrativa cuidada que tienen sus giras, y es que, aún si sus setlists son fijos, logran su cometido: llevar otros capítulos de su historia al resto del mundo. Y así fue en Chile con esta gira ‘Run For Your Lives’, misma que les ve celebrando 50 años de historia desde su fundación, y que, ciertamente, se sintió especial en la primera de dos noches en el Estadio Nacional en una fresca noche de Halloween.

El entusiasmo irrefrenable del público chileno se hizo notar de inmediato una vez sonó por los speakers «Doctor Doctor» de UFO, ese arranque grabado más que clásico que puso a saltar a toda la cancha del Coliseo de Ñuñoa –no deja de ser impresionante–, momentum que tomó la envasada «The Ides of March» con todo el mundo armonizando con los motivos melódicos de dichas guitarras. De esta forma, con todos los músicos sobre escena, el concierto arrancó con «Murders in the Rue Morgue», un gustito del ‘Killers’ (1981) que continuaron explorando con «Wratchild» y su tema homónimo –con Eddie saliendo a escena–, en una suerte de obsequio al compromiso de sus fans, ya que no es novedad de que, con lo buenísimo que es este disco, si ha sido uno relegado a un segundo plano –salvo «Wratchild»– en la etapa moderna del grupo al menos. La respuesta fue categórica, todos brincando y saltando en una postal que dio escalofríos en la espalda de lo emocionante que era. Momento peak del heavy metal.

En la previa a «Phantom of the Opera», Bruce Dickinson nos transportó a los inicios del grupo, cuando él mismo no era miembro de la Doncella, pero vaya que dicha canción obtiene un color intenso bajo su voz que, bordeando los 70 años, se defiende con esa misma ferocidad que le ha caracterizado históricamente –incluso si los años no pasan en vano–. Acto seguido, la el mega-hit «The Number of the Beast» traería la primera bengala de la noche, acto del cual posteriormente en «Iron Maiden» el frontman se descargaría en contra –como lo ha hecho últimamente–. Hubieron unas cuantas en el desarrollo de la velada, y el vocalista hizo notar su malestar, pero no en detrimento de la performance porque siguió su compromiso al respecto, pero sí que les tiró comentarios en algunas pausas entre canciones.

La noche traería consigo varios lujos. «Infinite Dreams» por ejemplo, o las monumentales «Rime of the Ancient Mariner» y «Seventh Son of a Seventh Son», siendo argumentos por sí solos de porque esta gira valía más que la pena. Concentrada en la época de 1980 a 1991, el grupo definitivamente tenía que tomar ese tipo de decisiones, lo que brindó muy buenos matices también al concierto. No por nada la rápida «Run to the Hills» ocupó un preciado lugar justamente entre esas dos piezas. Ahora, corresponde tocar el tema del baterista Simon Dawson, y es que por una parte era extraño no ver el armatoste de set de batería que usaba McBrain, pero más allá de cualquier aspecto visual, el músico hizo un trabajo más que correcto, pero sí tuvo algunas caídas que provocaron comentarios negativos, como entrar a destiempo en algunos fills –pasó en «Hallowed Be Thy Name» por ejemplo, o la falta de potencia al golpear los platillos –dando como ejemplo el inicio de «Seventh Son of a Seventh Son», donde golpeó el mismo crash las tres veces en vez de intercalar con otros platos, lo que hizo que sonara más débil–. No obstante, dadas las circunstancias, me parece que el reemplazo alcanza a justificarse, pues no hay que olvidar que Nicko McBrain sí que tuvo dificultades en su última gira al tocar debido a los problemas de salud que enfrentó, simplificando varios fills.

Ahora, a pesar de las constantes recomendaciones/peticiones de no ocupar los teléfonos para grabar –lo que se puede entender como mínimo no hacerlo de forma excesiva–, en «The Trooper», y en otras canciones en particular, hay que admitir que la masividad del uso de este dispositivo fue gigantesca. No sé si da para quejarse como algo necesariamente negativo, puesto que el público no dejó de sonar menos fuerte al cantar, ni tampoco la cancha dejó de saltar ni abrir numerosos circle pits. Personalmente, tampoco estoy en contra siempre y cuando uno no deje de estar presente en el momento, porque entre tapar la visual de quien está atrás u otras cosas, el gran problema de grabar de forma abusiva es ese, no estar presente. Dicho eso, no me atrevería a decir que fue un problema justamente porque el público siguió a la altura, pero creo que es importante jamás dejar de hacerse el cuestionamiento al respecto, porque la era digital, las redes sociales y la capitalización de la personalidad han clavado sus colmillos especialmente en ese aspecto, haciéndonos vivir –y recordar– a través del celular.

«Hallowed Be Thy Name» hizo gala de cómo la audiencia ocupaba cada momento para dar la vida, desde todos los códigos posibles. Armonizar junto a las guitarras, saltar al son de la sección rítmica, gritar cada uno de los versos de Dickinson, e incluso seguir abriendo moshpits y hasta un par de bengalas se vieron en los sectores Andes y Galería. Imposible no rendirse ante la propia épica de esta canción, y es un recordatorio fuerte de cómo Iron Maiden son pioneros de llevar la teatralidad a sus shows, lo que se debe en gran parte a su vocalista, quien cambió de vestimenta constantemente a través del concierto –una mera coincidencia que haya sido en Halloween–. De ahí el paso al encore fue con «Iron Maiden», encarnando nuevamente esa «energía más punk» de su primer larga duración. Un contraste simplemente precioso que mostró el propio rango de la banda con diferencia de minutos.

Ya el final llegó con la rapidez de «Aces High», la grandiosidad penumbrosa de «Fear of the Dark» y «Wasted Years», canción cuyo mensaje es el más acertado para la era actual de la Doncella de Hierro. Es decir, no es casualidad que –e incluso del tour anterior–, sea el himno de ‘Somewhere In Time’ (1985) el elegido para dar cierre a sus shows, canción que justamente invita a desapegarnos de nuestra obsesión con el pasado –y nuestra ansiedad al futuro–, lo que toma todo el sentido del mundo considerando el propio espíritu de la gira actual, una que, sí, está compuesta por canciones del pasado, pero hace hincapié en el recorrido de 50 años. Es en el hoy que Iron Maiden tiene cinco décadas de historia, no antes. La edad de todos los músicos bordean los 70 años, muchas canciones se interpretan más lento por eso, pero además el público cambió, ahora hay familias enteras desde abuelos hasta niños muy pequeños que aún no han llegado a la pubertad. El mundo cambió, y el propio presente –personal– está en peligro sin darnos cuenta (recordar la idea del (no) vivir a través del celular).

A fin de cuentas, los años dorados están pasando ahora mismo. Y qué mejor que vivirlos con grandes himnos del heavy metal.

Setlist de Iron Maiden en Chile:

  1. Murders in the Rue Morgue
  2. Wrathchild
  3. Killers
  4. Phantom of the Opera
  5. The Number of the Beast
  6. Infinite Dreams
  7. Powerslave
  8. 2 Minutes to Midnight
  9. Rime of the Ancient Mariner
  10. Run to the Hills
  11. Seventh Son of a Seventh Son
  12. The Trooper
  13. Hallowed Be Thy Name
  14. Iron Maiden
  15. Aces High
  16. Fear of the Dark
  17. Wasted Years

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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