Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Aarón Castro
El pasado sábado 24 de octubre, Centro Cultural Rojas Magallanes fue –nuevamente– la sede de un concierto importante para la música chilena: el lanzamiento en vivo de ‘VERTIENTES, CAMINOS, SERPIENTES‘, el excelente álbum debut de Roce de Mente. El razonamiento inicial va por la obviedad; se trata de un disco sumamente anticipado para ser un primer larga duración –haciendo el correspondiente punto aparte de que llevan más de dos años haciendo música–, cuyos resultados sorprendieron tanto a sus seguidores como a la crítica, siendo una obra de hip hop que toma una producción maximalista, detallista y propositiva que malea a su antojo el pop rap, el jazz rap e infusiones de r&b a su completo –y fresco– antojo. Uno de los mejores álbumes del año, de seguro.
Entonces, no está demás decir de que existían expectativas, incluso si siempre es recomendable no hacérselas. No por nada el show estaba Sold Out semanas antes. No por nada agotaron todo el stock de CD’s que llevaron a la venta dicho día –qué bonito ver a la gente ser fans comprometidos de la música chilena–. Pero, hay que dejar en claro que fue el mismo espectáculo el que terminó de redondear los motivos sobre porqué se trataba de un show importante, tanto para la música chilena, el rap y el ecosistema actual de cómo se vive –y construye– este arte en nuestro país.

Y el asunto estaba en cimientos sólidos desde un principio, con el acto de apertura a cargo de Scott y Los Pelmazos, otra agrupación chilena de rap –y muchas más cosas entre medio– que ha sabido desenvolverse en los propios reveses del género. Justo en la antesala a lanzar su LP debut ‘nadie es una isla’, Pelmi y sus compañeros se aseguraron de remecer y encender al público numeroso que ya se encontraba en Rojas Magallanes. Incluso si haya sido a la fuerza, pues aún existía timidez de parte de las y los asistentes hasta bien entrado el show, no obstante, la dupleta de «Demo 01» y «Demo 02» alentó a los más revoltosos, formando sus propias expresiones de mosh junto a un Pelmi que se paseó por toda la cancha en esta segunda. Romper el hielo a punta de intensidad, tal y como su propia música lo demanda. Infalibles.
Superaron problemas de sonido gracias a sus performances en sí, ya que la mezcla ahogaba ciertos elementos de la instrumentación y voces, algo que también se repitió en la posterior presentación de Roce de Mente. No lo suficiente como para mermar ambos sets, justamente gracias a todo el resto de áreas de sus shows, pero era lo suficientemente notorio como para poder ignorarlo. Pero, como una especie de acuerdo tácito, todo el público prefirió entregarse al filo de momento y responder a la energía de los músicos en escena.

Ahora, Roce de Mente. Optaré por remitirme de inmediato a la idea que quedó tras el show del trío compuesto por Maitezaz, Heilow y Balta junto a la banda que les acompañó. Lo entendieron todo desde el principio. Y es que más allá de que ‘VERTIENTES, CAMINOS, SERPIENTES’ ya de por sí es algo que remueve con creatividad el panorama del rap a nivel nacional, son los aspectos ligados a la presentación en vivo que comprueban el que entendieron todo rápidamente. Existe un sentido de espectáculo que da pasos que van más allá del propio oficio del rap, desde una puesta en escena cuidada con clara dirección de arte ad-hoc al espíritu del disco, así como una entrega que obedece a una narrativa instalada, jugando entre el suspenso, penumbras, cambios de vestimenta, etc. Y sí, por supuesto que ya existen varios nombres de rap que ya han hecho este tipo de cosas desde mucho antes, a menor o mayor escala. Roce de Mente no son los primeros para nada, pero no deja de ser una verdad que existe una porción bastante grande de gente que espera shows que vayan más allá de la pista de fondo –con o sin DJ– y un(a) MC. Nada de malo con esa sencillez, pero hay que felicitar y alentar a aquellos que se atrevan a recorrer caminos ligados al show con una ambición mayor. Le hace bien a todos.
Y es que lo que sucedió de inmediato con «LOS INNOMBRABLES» y «sin norte» dejó ver ello, mostrando una intencionalidad de parte del trío de abrazar sus propias personas. Quizás vaya en la idea de «personaje», o tal vez simplemente se casan con los atributos característicos de sus personas –a mi parecer, lo segundo–, pero la sinergia fluida y sólida química de los tres es notable. Balta como alguien que se expresa a través del movimiento, del peso físico del momento y de la palabra, de forma parecida a que haría alguien como Tyler, the Creator, por ejemplo; Heilow y su presencia contundente, ineludible, de quien se siente la carga que arrastra cada uno de sus versos, y que emana –de alguna forma, y a su manera– la energía de MC’s clásicos del rap; y Maitezaz, quien se expresa con suma gracia, al punto de que el escenario gravita hacia ella cada vez que su voz tomaba el protagonismo. El balance entre los tres es tremendo.

El fanatismo del público fue digno de aplausos, el disco llevaba apenas poco más de dos meses de su lanzamiento, y cantaban a desaforada voz tracks como «AMULETO» y «1DESTELLAR» como si de clásicos con múltiples años de recorrido se tratase. Bien por el trío. Ahora, otro punto en el que se ve, nuevamente, que lo entendieron todo desde el principio, fue el elegir presentarse con banda completa en vivo. Al punto de que las canciones cobraban otro sonido sobre el escenario, una experiencia distinta a sus versiones envasadas, lo que inevitablemente asigna valor al concierto. Pero, ojo, sus músicos no estaban relegados a un segundo plano, muy por el contrario, eran parte del ritmo propio del show, desde lo deliberado de sus vestimentas a la presencia que tomaban en algunas canciones, como los solos de batería o bien el saxofón que elevó aún más la vertiginosa «HABIBI FUNK». Nuevamente, no son los primeros, pero que bueno que lo tengan en cuanto en esta temprana etapa de su carrera.
Siempre se agradecen matices como ese paso de «la cultural del hit» –con Heilow tomando el spotlight– a «HABIBI FUNK», así como también se agradece las sorpresas de nombres invitados como J18 y Luroo en «1DESTELLAR», $lum en «HABIBI FUNK», pelmi en «parte del cielo» o KUINA en «GRAN TURISMO». Esta última canción, mucho más inclinada hacia un frenético y edulcorado pop, fue sin duda uno de los momentos más altos y adrenalínicos de la velada, siendo cantada con una fuerza que probablemente se escuchó en varias cuadras alrededor en La Florida.

Por otro lado, el cariño expresado por sus seguidores que repletaron el recinto fue correspondido por Roce de Mente. Se manifestaban de forma cercana –en especial Balta, que se esmeró en acortar la distancia con sus fans repetidas veces–, siendo dicha gratitud también parte del propio relato del show. Después de todo, al ver lo que sucede en un telón como «despertar/reiterar» o «todo tiene que esperar» habla de la propia solidez que existe en dicha relación, una en la que el grupo se ven como tres estrellas consolidadas. Y aunque aún falta mucho camino por recorrer, ese es su norte.
Si hasta brindaron unas cuantas canciones más de regalo a sus fans una vez terminado el segmento de ‘VERTIENTES, CAMINOS, SERPIENTES’. Algo que dio final a un show que, aún dentro del cliché, simplemente significa el comienzo de una historia que traerá grandes cosas en el futuro. Ya lo entendieron todo, basta con que mantengan ese ethos.
