Live Reviews

Festival En Órbita – Día dos: Una fiesta interminable

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Bárbara Hernández

Tras una primera jornada que se caracterizó por la cualidad atrapante de sus actos, la segunda y última fecha de Festival En Órbita se concentró por completo en el aspecto más bailable de su curatoría. Beach Fossils y Dënver fueron los protagonistas de la noche, mientras que el afterparty siguió la premisa con sets de Alejandro Paz, Diegors y Andrea Paz. La idea era hacer una fiesta, y así fue. Con el indie pop al centro.

Dënver: Pop madurado

El dúo compuesto por Mariana Montenegro y Milton Mahan abogó por un set que apretó fuerte en el carácter más orgánico de su propuesta, en cuanto a la construcción de sonidos e interpretación de sus propias canciones, lo que derivó en un sosegado carácter invernal –a modo de despedida de la estación– que bien potenció el ápice más melancólico de su música. Incluso si los recuerdos apelan al verano como en ‘En Medio de Una Fiesta’, el paso del tiempo para Dënver ha ofrecido cierta sofisticación que es, ciertamente, confortante. La pista de baile de Basel sirvió más como un refugio que un lugar de desenfreno, y ante el agitado mundo el hoy, fue de lo más acertado.

Aparte, se tomaron el show para dar luces sobre el escenario de lo que será su esperado álbum de estudio –que llegaría a 11 años de ‘Sangre Cita’ (2015)–. De ahí que las interpretaciones de ‘Me Voy’ y ‘Qué Muere En Invierno’ sirvieran no sólo para alimentar el hype, sino también para dejarse abrazar por la vulnerabilidad. Porque los clásicos igual iban a llegar, ‘Revista de Gimnasia’ lo hizo y encendió la fiesta aún más, pero la despedida llegó con una sobrecogedora interpretación de ‘Lo Que Quieras’, que ante las siluetas a contraluz de los músicos conformó una postal realmente de ensueño.

Beach Fossils: El pulso nocturno del indie pop

A ocho años de su última visita al país, este retorno de Dustin Payseur era de lo más especial. Después de todo, son de los mejores nombres que surgieron de esa ola de bandas indie que surgieron a inicios de la década pasada. Algo que se debe no sólo a su consistencia, sino que se mantuvieron fieles a sus principios artísticos. Dicha integridad es visible sobre el escenario, en donde la gratitud propia de hacer una banda entre amigos lleva a una soltura contagiosa que encendió los ánimos de una audiencia que clamaba por vivir sus propios delirios juveniles indie. Vaya que así fue, y ‘Dont’t Fade Away’ y ‘Sugar’ lo dejaron patente al comienzo de su presentación.

Aparte, Beach Fossils buscó corresponder la espera recorriendo toda su carrera, algo ante lo que el público de Basel se pudo regocijar ante cortes bien antiguos como ‘What a Pleasure’. Los saltos comenzaron a agitar la parte más cercana al escenario, y la fiesta indie pop estaba instalada ante un paso sólido de la sección rítmica. Y hubieron varios momentos que celebrar en ese sentido, como el recinto a oscuras por petición de la banda para que en ‘Sleep Apnea’ la gente iluminara todo a su paso con las luces de sus teléfonos ondeantes. O bien con otro corte antiguo como ‘Generational Synthetic’. El júbilo se respiraba en el aire, como buen día viernes.

Con un profundo y, porqué no, tierno mensaje de gratitud de Dustin con sus compañeros y su público, ‘May 1st’ dio paso a un final falso, costumbre de la cual los músicos se burlaron y no salieron del escenario para nada. Más bien apretaron el acelerador y siguieron dando grandes canciones con todo un clímax de final con ‘Down the Line’, ‘Crashed Out’ y ‘Daydream’, siendo un cierre más que perfecto que selló un show redondo que cumplió a la perfección con todos los códigos que se esperan de un buen concierto indie. Uno en el que las canciones se sintieron más grandes que en sus versiones envasadas.

 

 

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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