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El Casio y tú, de Javiera Tapia: un relato acorde a los tiempos

Imagen extraída de la web de Banda Propia Editoras

Javiera Tapia es una periodista especializada en cultura. Esencialmente, en música. Y particularmente célebre por sus libros Amigas de lo ajeno (2020) y Es difícil hacer cosas fáciles (2017, con Daniel Hernández). Sin ir más lejos, este mismo año publicó No tengo que ganar, basado en una serie de conversaciones con la autora nacional Diamela Eltit.

Su última publicación literaria, El Casio y tú, versa sobre el álbum debut de la artista de synthpop chilena Javiera Mena. El álbum en cuestión es Esquemas Juveniles (2006), uno de los lanzamientos más importantes de la historia de la música chilena. A esta altura, la amplia -y merecida- celebración del álbum ya dejó prácticamente cualquier discusión sobre su calidad zanjada. No solo es un álbum clásico, sino también canónico. Y como tal, tanto entusiastas de la música nacional, como prensa y la propia artista se han encargado de discutirlo en extenso a lo largo de sus primeras décadas.

En cualquier escenario, un disco así de discutido ofrece un desafío adicional a cualquier persona que se acerque a discutirlo: no repetirse.

Discusiones y narrativas adyacentes

Es importante partir reconociendo que la manera en que Esquemas Juveniles se ha insertado en el circuito de discusión supuestamente especializada (o, al menos, más aficionada) sobre música chilena no está exenta de problemas. Por alguna razón, entre la gente más joven se suele ignorar el alcance masivo de la artista, renegando la obra a una suerte de clásico oculto -en ningún caso lo es- e ignorando irresponsablemente la gigantesca influencia de Mena en la música chilena popular del siglo XXI. Una influencia que, por cierto, difícilmente se explica sin el alcance de la artista.

Asimismo, cierto sector de la prensa nacional que ya ejercía el oficio para la fecha de publicación del disco, a veces suele esforzarse en demasía por limitar el fenómeno de Esquemas Juveniles a una suerte de expresión que cristalizó el potencial de su generación de artistas contemporáneos. Se trata de una generación de proyectos musicales chilenos que, musicalmente, poco tienen que ver con los discos tempranos de Mena. Estilísticamente, la música de Mena siempre ha estado considerablemente lejos de proyectos como Congelador, Tobías Alcayote, gameover e incluso del mismo Gepe (al menos, en los álbumes tempranos de ambos artistas), contrario a la idea que se suele intentar forzar por quienes privilegian el alcance cultural antes que artístico. Esta lógica hace un esfuerzo consciente por adaptar la figura de Mena a una narrativa que no le hace justicia en magnitud al logro artístico de sus álbumes clásicos.

Sobre esto último, otros artistas chilenos de alcance comparable al de Mena, y que debutaron tan solo unos años después de ella, como Teleradio Donoso (y, por extensión, Álex Anwandter) o Dënver, pueden ayudar a dimensionar mejor el peso del logro artístico de Esquemas Juveniles. Al ofrecer un eje de comparación estilístico más cercano.

Así como estos, otros vicios argumentativos también se hacen difíciles de desligar de la obra de la artista. Probablemente, las mejores aproximaciones a la historia de Mena siguen siendo aquellas que provienen de gente más lejana a su mundo. O aquellas que se le publicaron antes de que estas narrativas se hicieran hegemónicas.

El producto editorial de Tapia

Tapia ya había tocado los primeros años de Mena en el último capítulo de Es difícil hacer cosas fáciles. En el contexto de aquel relato, subyace la idea de que la generación de Mena abrió un camino propio a toda una serie de músicos nacionales que pretendían abrir su carrera con recursos limitados y sin la ayuda de sellos o agencias.

En estricto rigor, Es difícil hacer cosas fáciles no trata sobre Mena. Es un relato oral sobre la trastienda de la década en que los sellos internacionales más invirtieron en artistas chilenos (1995-2005). Hacia el final del libro, con Congelador y Quemasucabeza en el centro, el relato se excede un poco de la fecha indicada para abordar, justamente, la serie de condiciones que permitió la explosión de Mena, incluso antes de que se publicase su primer álbum.

Es difícil hacer cosas fáciles sigue siendo un libro valioso. Ofrece una fotografía detallada de una época cuyas condiciones suelen darse por asumidas. Históricamente, quienes más se habían expresado sobre el fenómeno habían sido, justamente, los músicos (aunque en contextos más bien casuales). Tanto aquellos que se beneficiaron del apoyo de los sellos, como aquellos que quedaron en el margen. Sobre estos últimos, sobra señalar que la inmensa mayoría de ellos nunca fueron considerados en aquella industria. Salvo contadísimas excepciones, ese fue el caso de las bandas nacionales de metal, punk y hip hop. Y, sin ninguna excepción, el destino aparentemente permanente que se llevó la electrónica.

Abocarse a un álbum concreto y no a la carrera completa de un artista es una práctica que tiene cierta recurrencia en Chile. La editorial nacional La Piedra Redonda ha publicado varios libros en esta línea como parte de su colección Disco Rayado. A lo largo de estos libros, se pueden ver los más diversos estilos y aproximaciones, pero siempre con un álbum chileno concreto en el centro.

Y eso sin considerar los múltiples ejercicios de otros autores que se abocaron a la misma misión antes de que el formato se popularizara.

Para hablar de literatura adyacente a Mena, es indispensable mencionar el perfil que publicó Álvaro Bisama en 2019 a través de la editorial Montacerdos, Piensa en mí como soy. El nexo entre ambos libros (hasta ahora, las únicas publicaciones literarias que versan exclusivamente sobre Mena) pasa más por el tópico que por el tono o el estilo. Aunque en cualquier caso, es justamente esa distancia la que termina por hacer inevitable la comparación. La búsqueda de Bisama es diametralmente distinta. Tiene que ver con un retrato más amplio, complejo y de largo aliento. Su libro ayuda a entender a Mena desde una intimidad más reveladora.

Una manera sencilla y positiva de entender la propuesta de El Casio y tú es asumiendo el proyecto como una manifestación literaria de las dinámicas contemporáneas del internet. No tanto en el contenido, pues la naturaleza del formato obliga al relato a extenderse más de lo que el internet admite, pero sí en el tono. El estilo ligero y la manera de aproximarse al álbum terminan por cerrar una fórmula bastante próxima a la que acostumbramos a ver en artículos de medios digitales o videos de YouTube.

El Casio y tú rápidamente se asume como una colección de aproximaciones, antes que como una narración unificada. Básicamente, se aboca a abordar Esquemas Juveniles desde el proceso de composición -y producción- del álbum, algunas apreciaciones personales de la autora y la personalidad pública de Mena. En el intertanto, el relato cruza entrevistas a ciertos actores involucrados, o a la misma Mena.

Las ideas pueden ser un tanto repetitivas. Tanto dentro del libro, como en el contexto en el que este se publica, pues pocas revelaciones realmente destacan sobre aquello que ya se discute públicamente sobre el álbum. De hecho, son varios los pasajes que evocan vívidamente aquello previamente publicado en Es difícil hacer cosas fáciles, o al muy completo retrato de la artista plasmado en el documental de Rosario González y Pablo Muñoz, Al Unísono (2008). Naturalmente, estas decisiones editoriales y creativas diluyen la posibilidad de adentrarse en el álbum de manera más exhaustiva, pues El Casio y tú tiene menos de cien páginas, y obligan al relato a mantenerse en una esfera algo superficial.

Sin duda, la nota más alta de El Caso y tú descansa en la habilidad de Tapia para retratar el espacio en el que Mena trabajó las canciones que terminaron derivando en sus primeros trabajos. Un espacio cuyo retrato considera condiciones materiales a las que Tapia se aproxima de manera muy eficiente desde la crónica musical, así como también toda una serie de consideraciones socioculturales de la época.

El Casio y tú ofrece una aproximación romántica al álbum y su época. Quizás hubiese sido favorable agregar ciertos elementos que pusieran en tela de juicio las narrativas ya instaladas sobre Mena y Esquemas Juveniles, pero sigue siendo un producto editorial eficiente en su cometido.

 

El Casio y tú, Javiera Tapia, Banda Propia Editores, 2026, 90 páginas, $13.000.

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