Déjenme Dormir
Live Reviews

Déjenme Dormir en Matucana 100: El salto hacia la madurez

Escrito por Toni Troncoso
Fotos por Juan Manuel Hernández

El domingo 31 de agosto se vivió una jornada llena de emociones en la Sala Patricio Bunster del centro cultural Matucana 100, donde Déjenme Dormir marcó un hito en su carrera: su primer show en uno de los escenarios más importantes de Santiago. La noche fue inaugurada por los prometedores Fosfenos, quienes con un EP de cuatro canciones bajo el brazo lograron encender al público y abrir paso a lo que sería un espectáculo inolvidable.

El 23 de octubre de 2024 la banda lanzó ‘BRONCE’, un disco que los ha consolidado de manera muy distinta a su anterior lanzamiento. Si ‘Neumonía’ (2022) era el retrato de un adolescente impulsivo, atolondrado por la intensidad de sus emociones, ‘BRONCE’ revela a un joven más paciente, consciente de la espera y del peso de las decisiones. Ese tránsito hacia la madurez fue el verdadero hilo conductor del concierto en Matucana 100.

La banda abrió con cuatro canciones de su último álbum: LO MÍNIMO, PRUDENTE, BRONCE y ARCO I. Para esta última contaron con la participación de Francisca, vocalista de Inundaremos, tal como en el disco, quien acompañó la profunda voz de Juan con la suavidad de su canto, casi tímido. Fue el inicio perfecto: entusiasmo del público desde la primera nota y la certeza de que la noche iba en ascenso.

Luego llegó el turno de ‘Neumonía’, clásicos que sonaron con una fuerza distinta: más bailables, más mosheables, menos urgentes y más seguros de sí mismos. La emoción adolescente fue reemplazada por el dominio instrumental, mostrando cómo esas viejas canciones han crecido junto con la banda. El público pidió Akira de nuevo tras un mosh encendido; “Mil Veces Maldito” brilló más acelerada y precisa; mientras que “Neumonía” cerró el bloque en un tono íntimo y romántico, con luces suaves que invitaron a mirarse a los ojos, casi despidiéndose de esas viejas emociones.

El siguiente acto trajo tres canciones nuevas. Primero la intensa Quimera, que dejó más preguntas que respuestas. Chani, en cambio, fue hipnótica: el público permaneció inmóvil, atrapado en el trance del coro repetido una y otra vez. Pero el momento más trascendente de la noche llegó con UTI, donde invitaron a Nahuel de Candelabro en el clarinete.

Tras una intro juguetona con Dedo Chico” (Candelabro), Nahuel desplegó una interpretación tan conmovedora que silenció a toda la sala. Su instrumento sonó como un lamento y un abrazo al mismo tiempo, acariciando cada rincón de Matucana 100 y erizando la piel de todos. Juan dedicó la canción a quienes ya no están, mencionando a su abuelo, y cuando cantó “yo estaré a tu lado cuando llegues a tu fin”, las lágrimas no tardaron en aparecer en el público. La sala se transformó en un espacio íntimo, solemne y profundamente humano. Fue, sin duda, el instante más poderoso y emotivo de la noche.

El show entró en su recta final con un segundo bloque de canciones de ‘BRONCE’. El público cantó con fuerza cada palabra de ROMA, celebró cuando se anunció un nuevo concierto en Sala Metrónomo para noviembre, y se estremeció con INGENUO, acompañados por Javiera Donoso (Candelabro). Desde el primer verso, su dulce voz se apoderó de la sala entera. Por unos minutos el espectáculo fue solo suyo: cada mirada, cada silencio y cada respiración estaban pendientes de su canto. El dueto con Juan fue encantador, pero era Javiera quien, con su delicadeza y alegría, convertía la canción en un instante suspendido, de esos que el público quisiera guardar intactos para siempre.

Finalmente MONÓTONO LUGAR” fue el broche de oro —¿o deberíamos decir de bronce?— para una noche épica. La multitud saltaba, coreaba y se empujaba mientras las luces parpadeaban al intenso ritmo de la guitarra. Afuera, el frío de Estación Central recibía a un público agotado que salía con los setlist rotos en sus manos, recuerdos tangibles de una jornada que quedará grabada en la memoria de sus seguidores.

Déjenme Dormir no solo conquistó Matucana 100: confirmó que su madurez artística es tan sólida como emocionante.

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