Escrito por Felipe León
Los dos álbumes que Magdalena Bay ha estrenado posicionan al proyecto entre los más novedosos de la reciente década. Con ‘Imaginal Disk’ (2024) no solo jugaron con las estructuras del pop, también le dieron un enfoque grandilocuente, que resuena de manera llamativa con lo psicodélico, futurista e introspectivo, a partir de un concepto claro que busca dar con lo identitario, en medio de una fuerte crisis existencial.
El tratamiento saturado y fantasioso de su diseño sonoro actúa como muestra intrínseca de sus talentos, desvelando en 53 minutos un universo propio de épicas proporciones. Lejos de lo obvio, las exploraciones llevan la escucha por todo tipo de innovadores terrenos surrealistas, haciendo hincapié en el fluir de su protagonista, desde una lustrosa dulzura progresiva que aborda lo accesible e instantáneo con recreativa profundidad.
Magdalena Bay posiciona un imaginario que arrastra desde lo musical hasta lo visual, una curiosa supervivencia artística encallada en los albores de la internet en pleno cambio de milenio. Estética tridimensional de excesiva magia sintética cortesía de Matthew, que bien le queda a la estimulante suavidad vocal de Mica, construyendo una espacial odisea synthpop de psicodélico carisma.
Tal combinación hizo de ‘Imaginal Disk‘ una verdadera revelación, siendo de esos casos en los que el potencial mostrado en su disco debut explota aún más en su sucesor. Nada descabellado considerando los destacados temas que trae como «Death & Romance«, «Watching T.V.», «Image», «Tunnel Vision», «That’s My Floor», «Cry For Me», o «Killing Time, entre muchas otras.
Top 10 álbumes de la década.
