Live Reviews

Wednesday en Chile: Desgarradora representación de la angustia moderna

Escrito por Antonia Hernández

Fotos por Nicolás Rosales

El paisaje oxidado del sur estadounidense y la efervescencia de la noche santiaguina encontraron un punto de colisión perfecto. La esperada presentación de Wednesday desplegó la melancolía ruidosa que los ha posicionado como una de las fuerzas más viscerales del rock alternativo, y su presentación en el Club Chocolate hizo más que confirmarlo. Lejos de cualquier prefabricación, la agrupación apareció sobre el escenario dispuesta a traducir la angustia moderna en un paisaje sonoro tan ensordecedor y desgarrador como íntimo.

La pista inaugural de su reciente álbum, “Bleeds”, ofició como el disparo de salida del show. El slacker rock de sensibilidades country recibió al público del Club Chocolate con ‘Reality TV Argument Bleeds’, dando paso a una velada donde cada elección musical y acorde se sintieron milimétricos. Un rigor acompañado por una neblina casual –e innegablemente cool– que Wednesday ha patentado como su sello vital.

Así, y en pocas palabras, Karly Hartzman se comió el escenario. Con una actitud tranquila, casi felina, la vocalista llevó cada canción a un espacio de dominio absoluto, voz tan melódica como potente y desgarradora. Esta misma serenidad fue la que dio paso a una conexión con la audiencia transversal a la banda, de complicidad orgánica que permitió conversaciones, risas ante las ocurrencias del público, e incluso, la captura de un cigarro que llegó al escenario, cortesía de alguno de los presentes.

Como dictaba la lógica, el repertorio orbitó en torno a “Bleeds”, el proyecto más elaborado, terrenal y, por consenso entre la banda y sus seguidores, su mejor obra. El álbum, que vio la luz en septiembre del 2025, recorre una serie de paisajes que aún en la distancia del gótico sureño estadounidense, resuenan en una juventud local. Desde la disección de rupturas y el desamor, hasta la violencia intrínseca de habitar un mundo en crisis, la presentación de Wednesday convocó a un público marcadamente zeta, que encontró en estas líricas en ruina su propio reflejo.

Canciones macabramente vulnerables como “Wound Up Here (By Holdin On)” y “Candy Breath” continuaron la noche, surcadas por relatos de romances corruptos y trágicos –apuntando a un desamor en particular–, pero también por el continúo disfrute de un público que no se quedó quieto en ningún momento de la presentación, en un oleaje constante que bailó cuando que había que hacerlo, y supo moshear cuando el momento llegó.

Ese estilo tan propio de la banda –un rock ahogado en noise y de alma slacker, marcado por la pauta del alt-country– guió el tránsito por distintas atmósferas. Todo esto, siempre bajo el brillante lap steel de Xandy Chelmis, quien resulta obligatorio mencionar. El viaje decantó así en uno de sus himnos: “Elderberry Wine”, sumergida en las tonalidades de la duda y el pánico romántico.

Evocando de manera explícita la nostalgia de emigrar de un pueblo pequeño. “Townies” tomó forma con la misma sensibilidad en sus letras que sus contrapartes, manteniendo una poética de lo cotidiano, y encendiendo al público hacia el movimiento tras un final melancólico en “Bitter Everyday”.

El crescendo definitivo estalló entonces con la angustia existencial de “Bull Believer”. La antesala fue una declaración política ineludible, Alan Miller, baterista, ofrendó los gritos de la vocalista a una frase certera “A la mierda Kast, y chúpalo el Partido Republicano”. Gritos que, con una destreza vocal encantadora, transformaron casi dos minutos de la canción en una catarsis personal de carácter colectivo, haciendo eco del colapso social absoluto, del cual la banda es tan consciente.

Es por eso que no había mejor epílogo posible que la anarquía de “Wasp”. En poco más de un minuto, el caos terminó por desgarrar el oxígeno y el ambiente con el ímpetu de una de las mejores bandas de la nueva generación, y por un público más que movilizado y estremecido por el universo temático, la versatilidad y la fuerza musical de la agrupación.

 

Antonia Hernández

Escritora aficionada, fanática de las películas de terror y la música triste

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