Escrito por Felipe León
Puede que el gran público conozca a la Banda Bordemar por la icónica apertura del programa cultural de televisión, ‘Tierra adentro‘, la que además sirve para abrir una de sus obras más emblemáticas, ‘Al abordaje‘ (1998). Lo cierto es que su legado va mucho más allá de dicho cruce audiovisual, ya que el conjunto supo rescatar las tradiciones chilotas para adaptarlas a la música de cámara.
Alusiva a la riqueza propia del archipiélago de Chiloé, su propuesta corona la magia sonora que habita en sus islas, al ponerla al centro de toda esta reinterpretación. El valor de lo criollo dentro de lógicas propias de la denominada música docta, puesto a disposición de todo aquel que desee conocer a profundidad la belleza de los paisajes chilotes a través del arte musical.
En medio de arreglos de cámara y un culto respetuoso a las raíces, surge este manifiesto moderno bordado con dulzura y melancolía por la Banda Bordemar. Su fuerte conexión con el mar permite que las creaciones de Jaime Barría naveguen entre flautas y pianos, violines y cellos, en una suerte de admiración por los lugares que inspiraron esta gesta.
Navegar las aguas chilotas
‘Al abordaje‘, al igual que otros registros tipo ‘Colores de Chiloé‘ (1987), se convirtieron rápidamente en la banda sonora de aquellas tierras lluviosas. Sus notas evocan la vida entre mitologías, palafitos, curantos e iglesias de madera, con una calidez serena y nostálgica que entiende a la perfección su sentido de pertenencia, como bien lo expresa la apertura «Cueca Tierra Adentro«.
La Banda Bordemar contribuyó a dejar aún más rastros chilotes, gracias al toque de Soledad Guarda, Fernando Álvarez, Florencio Jaramillo, la fallecida Catherine Hall y el ya mencionado Jaime Barría. De tal asociación quedaron a la posteridad piezas como «La puerta del tiempo» o «Al abordaje«, aunque muy recordadas son aquellas que sirvieron como música incidental para la teleserie de TVN, La Fiera (1999): «Aguas«, «Quemchi«, «El navegante» o «Vals Auquilda«.
Incluso hay lugar para el canto en «Elena«, también conocida como «La Bella Elena«, propia del cancionero popular chilote. Parte de una obra que captura como ninguna las tonalidades de Chiloé, así como el valor de la Banda Bordemar.
