Escrito por Franco Ascui Fuenzalida
Fotos por Aarón Castro Pino
Con los primeros vientos cálidos de septiembre Santiago recibió a Tan Biónica con los brazos abiertos en su primera parada de la gira de ‘El Regreso’ (2025). Tras años de incertidumbre, reapariciones multitudinarias en estadios y la publicación de su primer material de estudio en más de una década, el cuarteto porteño aterrizó en suelo nacional en su punto de mayor madurez y cohesión como grupo.
Con una puesta en escena que logra equilibrar la fuerza melancólica y bailable de sus grandes clásicos junto al sonido de sus nuevas composiciones, el reencuentro con el público chileno dejó en claro que este capítulo de Chano, Bambi, Seby y Diega está lejos de ser un simple bis temporal.

La apertura: Directo al pecho
El show arrancó sin rodeos con <Santa María>, la carta de presentación perfecta para un público multigeneracional que se notó tímido en la previa. Apenas terminado el segundo tema, ‘Ella’, Chano tomó el micrófono para lanzar la primera declaración de la noche: «aguante Chile, carajo. Así se empieza un show, carajo, este público lo quiero siempre«. Una frase que funcionó como pacto inmediato entre la banda y las gradas del Caupolicán.
La tercera canción, ‘Arruinarse’, trajo el primer gran momento escénico: la aparición del teclado de Chano sobre el escenario, pieza que terminaría siendo protagonista en más de un pasaje de la noche. Durante el rap del tema, una cámara ubicada detrás del set de batería enfocó a Diega, proyectando en la pantalla gigante una imagen del baterista con el público de fondo — un recurso visual simple pero efectivo, de los que elevan una canción de catálogo a un momento destacado del show.

El cuerpo del setlist: Oficio y cercanía
Tras ‘Las cosas que pasan’ y ‘Beautiful’, llegó ‘Música’, instancia en la que Seby y Bambi abandonaron su posición habitual para acercarse al espacio de Chano. La puesta en escena, lejos de ser un detalle técnico, funcionó como metáfora visual de una banda que vuelve a tocar codo a codo. Después, ‘El Duelo’ llevó a la primera gran dinámica coreografiada de la noche: el público agachado, a la espera del salto colectivo en el último coro. Luego, llegaría el primer clímax de la noche con ‘Loca’ donde el público se convirtió en un gran coro de voces que hizo retumbar el teatro. En tanto, Chano, con guitarra acústica en mano, dirigía las voces de sus fanáticos como si estuviera conectado con cada uno de ellos.
Antes de ‘La invención’, el frontman del cuarteto argentino se tomó un segundo para agradecer sin vueltas: «Es muy lindo estar acá cantando para ustedes«. Fue el cierre simbólico de un bloque más introspectivo. Acto seguido, la banda abandonó el escenario para dar paso al tramo final del show, reservado para los hits más masivos del repertorio.

El regreso de Tan Biónica: Los clásicos y la gratitud
La vuelta al escenario fue con todo: los primeros acordes de ‘Ciudad mágica’ bastaron para desatar la locura de los hinchas de Tan Biónica que dieron la vida tanto en la cancha como en las tarimas con este oda a la ciudad de Buenos Aires. Le siguieron ‘Hola Mi Vida’ y ‘Mis Noches de Enero’, dos de los himnos que el público mejor coreó de memoria, arrebatándole las palabras a Chano de la boca como si estuvieran cantando sobre sus propias historias personales.
Ya llegando al final de la velada, después de ‘Obsesionario en la menor’, Santiago Moreno volvió a dirigirse a la audiencia con una frase que resumió el espíritu de la noche: «Todo lo que tenemos se lo estamos dando a ustedes«. ‘El problema del amor’ de su último disco y la infaltable ‘La melodía de Dios’, Tan Biónica le puso broche de oro a una noche que de seguro quedará en la memoria del público, sobre todo de los más chicos que conformaron parte importante del coro de voces que repasó la discografía de los porteños.
