Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por @javiajerap
A más de tres años de su paso por Lollapalooza 2023 en calidad de headliner, ROSALÍA está de vuelta en Chile con el tramo latinoamericano del ‘LUX Tour’, habiendo concretado ya dos fechas a casa llena en el Movistar Arena –con las últimas entradas disponibles para sus shows el 27 y 29 de julio–, en lo que fácilmente se ha convertido en uno de los mejores conciertos que se hayan visto en nuestro país en la presente década.

Muy bajo la propia filosofía de la artista, su último y excelente álbum ‘LUX’ (2025) representó todo un cambio de paradigma en su propuesta tanto a nivel de sonido, estético y conceptual, integrando de forma sumamente ambiciosa la música clásica a su ADN, así como una relectura de la religión, lo divino, lo espiritual y lo femenino, lo que, inevitablemente, impactaría en cómo lleva su show en vivo. Así fue. Vaya que así fue.
Inspirada por completo en el arte renacentista, ROSALÍA mostró al público que llenó el recinto del Parque O’Higgins en su segunda noche un espectáculo que bien viene a torcer un poco las reglas del juego. Tras la obertura, «Sexo, violencia y llantas» y «Reliquia» darían un buen muestreo de la prodigiosa voz de la catalana, siendo una cosa que, por sí sola, perfectamente podría sostener un recital por completo. Pero lo que más llamaría la atención era el cómo la artista se hacía una con lo que sucedía sobre el escenario, así entremezclarse con su cuerpo de bailarines o bien encarnar verdaderas obras de arte durante el paso del show.

¿A qué me refiero? Es que cada silueta, sombra, luz, paso y movimiento estaban completamente calculados, y ejecutados con una fluidez diga de aplausos, que hacía que la audiencia atestiguara imágenes en movimiento en donde cada canción representaba un universo en sí mismo. Por ejemplo, «Divinize» puso unos telares elevándose por el viento en un momento de lo más surreal, o bien «Berghain» parecía un cuadro de Sanzio, Boticelli o Da Vinci en pleno movimiento. En algunos momentos, la española se convirtió en exactamente una pintura en un museo, como en el cover de Frankie Valli, y en otros fue algo incluso más sorprendente, como en «La Perla», donde había un sentido de la teatralidad que jugaba con el negro y el blanco de forma análoga que hacía ver a la artista flotar.
Pero ciertamente, por muy «divino» que el show se haya propuesto ser, el show para nada se sintió alejado de las miles de almas de mujeres y hombres que asistieron a la velada, partiendo por las canciones, donde ‘MOTOMAMI’ fue clave. «SAOKO», «LA FAMA» y «LA COMBI VERSACE» pusieron a la gente a bailar, algo que más adelante también tendría lugar en «BIZCOCHITO» y «DESPECHÁ». Y bueno, ni hablar de los momentos como El Confesionario, cuando en esta noche fue Romina Pistolas quien contó un par de infidencias a una sorprendida ROSALÍA; también cuando empezó a leer carteles de un par de fans interactuando con ellas, al punto de cantar en conjunto y a capella «COMO UN G» con alguien que decía ser su imitadora; o bien, cuando durante «Dios Es Un Stalker» bajó al público y un afortunado niño cantó junto a ella, además de aprovechar de firmar vinilos, dar la mano, acercarse a la gente y que otro par de fans cantaran un par de versos, mientras se dirigía al Stage B, plantado en medio de la cancha –y al lado de su orquesta–, uno de los tantos elementos dispuestos que hacía que, realmente, cualquier lado del Movistar Arena fuese capaz de apreciar el concierto de forma mucho más que apta. De hecho, era hasta argüible que para disfrutar el show en su máximo nivel, existía cierta necesidad de tomar una buena distancia del escenario principal.

Ya con su asunción al final en «Magnolias», y su silueta perdiéndose en una luz encandilante, ROSALÍA dio fin a su segunda noche de ‘LUX Tour’ con un espectáculo de lo más propositivo, adoptando la versatilidad de distintas disciplinas del arte para realizar una presentación en donde absolutamente cada concepto, definición e imagen, se encontraban en movimiento, siendo la experiencia humana del s. XXI nuevamente el centro.
Setlist de ROSALÍA en Chile:
- Overture
- Sexo, violencia y llantas
- Reliquia
- Porcelana
- Divinize
- Mio Cristo piange diamanti
- Berghain
- SAOKO
- LA FAMA
- LA COMBI VERSACE
- De madrugá
- El redentor
- Can’t Take My Eyes Off You (Cover de Frankie Valli)
- La perla
- COMO UN G (snippet A capella)
- Sauvignon blanc
- La yugular
- Dios es un stalker
- La rumba del perdón
- CUUUUuuuuuute
- BIZCOCHITO
- DESPECHÁ
- Focu ‘ranni
- Magnolias
