Escrito por: Vicente Fuentes
Fotografías por: Nicolás Rosales
Nunca Vas a Saber es una de las bandas penquistas que más ruido ha generado en la escena local por su talento y puesta en escena. La agrupación de pop rock psicodélico, formada en 2022, lanzó su primer disco Alguien Tiene Que Acabar (Muerto) a un año de su formación. Posterior a esto, ganaron gran notoriedad al presentarse en el Festival REC 2025.
La banda, formada actualmente por Sebastián Ceballos como vocalista y compositor, Antonia Brante en el bajo y los recién integrados Óscar Tapia en la guitarra y Diego Matus en la batería, se encuentra en el lanzamiento de su nuevo disco Penumbra. Este álbum lleva su sonido a un ambiente más bailable, que toma inspiración del synth pop, pero que, por otro lado, sus letras nos hacen reflexionar sobre la oscuridad y moralidad del ser humano.
En esta ocasión, Sebastián Ceballos se tomó el tiempo de conversar con Expectador para responder ampliamente todas las preguntas que surgen a raíz de este nuevo lanzamiento, los cambios que ha vivido la agrupación y lo que ha significado estos cuatro años de trabajo. Sin embargo, por alguna razón, al consultarle sobre el nombre de su banda, este se negó rotundamente (Nunca Vas a Saber).
No sé si tú partes haciendo este disco con alguna hipótesis, por así decirlo, de cómo quieres que este nuevo disco suene, o así es como surgió solamente.
Sí, tenía ya visto desde antes cómo quería que sonara el disco, o más o menos las sensaciones que quería provocar.
Este disco lo empezamos a hacer al final del 2024. Cuando recién lanzamos el primer disco, comenzamos a hacer el segundo. Y claro, queríamos que fuera bailable, que fuera mucho más parejito, en el sentido de que se sintiera como un disco; no solamente como canciones sueltas, sino que fuera sólido de principio a fin. Temático, o si se quiere, conceptual.
También tenía algunas líneas que había tirado antes, en términos de lo que quería decir. Como toda esta onda de aceptar la oscuridad y no plantearse el ser el bueno siempre, por así decirlo.
Me dices entonces que sí lo planeaste como un disco conceptual. En ese caso, ¿cuál o cuáles serían los conceptos de este disco?
El concepto sería la oscuridad que uno conlleva, mirar ese lado humano del que no se habla tanto, que al final uno siempre cuenta las ganas, siempre cuenta lo bueno que es y lo víctima que es. Entonces yo quería verlo desde otro lado, de que uno no siempre es la víctima, que uno también comete errores a causa del deseo, a causa de miles de cosas.
Igual hay cuestiones desde la producción musical que hacen que el ambiente se sienta así de denso, que es lo que quería provocar.
¿Cuál fue el mayor reto que tuviste a la hora de realizar este disco?
El mayor reto fue que se sintiera como un libro. Más encima, es difícil hacer todo esto desde una estética bailable que aborde el house. La mayoría de los discos de ese estilo son de canciones nomás. Y es difícil hacer que se alojen entre sí. No solamente en un ámbito de letras, sino en un ámbito puramente musical.
Ahí la tarea fue seleccionar los instrumentos de principio a fin. Ocupé los mismos sonidos de sintetizador en casi todo el disco, grabamos con dos bajos nomás, grabamos con las mismas guitarras y cosas así.
Una vez un amigo me dijo que lo bacán de algunos discos es que se sienta que están pintados con la misma paleta de colores.
Han pasado ya tres años desde que sacaron el primer álbum. ¿Cómo sientes que has evolucionado como compositor desde el primer disco o desde que empezaste a componer en general?
Yo creo que ha evolucionado en temas de conciencia de lo que estoy haciendo. De no ser tan vomitivo, en el sentido de llegar y hacer lo primero que se me pasó por la mente, que es lo que pasó con el primer disco.
Nuestro primer disco lo consideramos como una salida en sociedad. Y no tenía más pretensión que eso. De hecho, nosotros sentimos que este podría ser nuestro primer disco realmente. Igual se usa harto ahora esa cuestión de cranear mucho las cosas, y recién nosotros adquirimos esa madurez ahora. Yo creo que eso ha cambiado. También ha cambiado el tema de las letras y los recursos que utilizamos en los sentidos musicales.
Y bueno, son tres años en la vida de todos nosotros que son súper fundamentales en el desarrollo de cada persona. El primer disco lo saqué cuando yo tenía 24 años y ahora tengo 27. Son tres años que parecen pocos, en general, pero uno agarra una madurez que te da el trayecto y que es súper importante.
La banda ha vivido varios cambios en estos últimos meses. Se integraron Óscar Tapia y Diego Matus a la guitarra y a la batería, respectivamente. ¿Cómo afrontas tú, tanto como artista y como persona, el tener que reestructurar tu proyecto?
Nosotros nos tomamos con calma la historia al momento de reestructurar la banda. Los chicos con los que estábamos tocando los conocimos cuando formamos la banda. No fue una cosa de que éramos amigos de hace mucho tiempo, ni todo eso. La idea con la banda fue que nunca pudimos disfrutar tanto el ser una banda de amigos y ahora nos gustaría poder ser esa banda.
Cómo convivimos tanto tiempo, lo bacán sería que fuera con gente que nosotros creemos que hay lazos afectivos. Y justamente eso es lo que encontramos en Diego y Óscar. El Diego, porque trabajaba con nosotros antes en monitoreo de escenario. Y el Óscar es de una banda amiga (De Vez en Cuando) que nos conocimos hace ya unos cuatro años. El Diego también pertenece a otra banda (T.D.A). Ellos llegaron cuando nosotros ya habíamos establecido un vínculo. Y eso fue bacán, porque fue un bálsamo para ensayar. Lo hemos afrontado disfrutando el proceso.
Pasó que nos apuramos en sacar el primer disco y queríamos sacar el segundo rápido. Vivimos un proceso súper heavy en muy poco rato, por lo menos dentro de la escena local y nunca tuvimos el tiempo de verdad para disfrutar el proceso. Sino que fue todo desde el estrés y andar corriendo. Ahora nuestra meta es disfrutarlo y pasarlo bien, y hacerlo bien, obviamente. Pero siempre desde la fraternidad y desde el cariño.
Yo no podría decir que este es mi proyecto solista. Porque si la Antonia no estuviera, yo no seguiría con esto. Con la Antonia nos ganamos el loto con los chiquillos. Son cabros que vienen de proyectos que admiramos y escogimos con pinza a los músicos que más destacaban de esas bandas. Así que ha sido bacán.
¿Qué te llevó a buscar a Diego y a Óscar? Por lo que me dices, fue el tener un vínculo de antes.
Sí, y también cómo se desempeñan en el escenario. Da gusto verlos tocar con sus bandas. Surgieron solos los nombres.
El Óscar sí nos había parchado una vez. Sería su re-debut. Cuando había tocado con nosotros, salió la raja, se acopló al tiro. Y el Diego, tenía el gran desafío de sentarse en una batería que parece simple, pero es bien compleja. Ha sido bacán. Yo creo que ganamos en histrionismo.
Entiendo que tocar con alguien va de la mano con encontrar cierta química artística entre todos. Con la nueva agrupación, ¿hubo algún momento específico en el que sentiste que al fin se encontraron como banda?
Al principio era recorrer un camino bien de ripio. Porque venimos de formaciones musicales distintas. Fue bien complejo al principio, salían bien embarradas las canciones. Uno de repente se olvida que veníamos de una maquinaria súper aceitada. Uno le toma el real peso de lo que cuesta tocar las canciones.
Y ahora cuando volvimos a ensayar con los chiquillos, con la nueva formación, fue bien complejo ese tema. Pero ya hace un tiempo nos empezamos a sentir como que “ya esta cosa está saliendo a la raja” y queremos puro tocar. Yo igual lo estaba tomando con calma. No había agendado fechas este año, hasta que vi que la banda andaba bien. Porque la idea es entregar una experiencia quizás no igual, pero al mismo nivel que lo que venía siendo. Que ya era un nivel alto.
No nos podíamos quedar abajo. Y yo creo que esta nueva formación gana no solamente en el histrionismo, sino que también en fuerza, harta fuerza. Tiene harta intensidad, harta dinámica. Y va a ser bacán cachar cómo lo toma la gente.
¿Cómo ves el futuro de Nunca Vas a Saber con esta nueva formación? Entiendo que esta todavía no debuta. ¿Cuándo y cómo crees que será tocar con la nueva agrupación en el escenario por primera vez?
El debut se viene este 18 de julio en el Bar Galería Aura. Yo estoy súper emocionado en lo personal. Creo que los chiquillos igual. Se les ha visto muy bien y con ganas de salir a tocar. Y la idea es seguir tocando, por lo menos acá. Ojalá el próximo año salir en el primer semestre a otras regiones.
Y nada, pues, rendirle honor al disco. Nos llevamos súper bien, así que la idea sería seguir trabajando en otras cosas. Con la Anto, no hemos dejado nunca de trabajar en nuestras inquietudes. Y nos gustaría sacar otro disco con esta nueva formación. Pero todo a su debido tiempo. Vamos, como decíamos al principio, a disfrutar del proceso. A tener los tiempos para tocar, los tiempos para ensayar, los tiempos para componer y eso. Así que esperamos que también esa energía se transmita a la gente.
¿Sientes que has disfrutado el proceso de todo lo que ha sido Nunca Vas a Saber?
Sí, sí lo he disfrutado. Pero no le he tomado tanta conciencia a todas las cosas. Creo que para mí, por ejemplo, el tema del REC se fue así (chasquea los dedos). De hecho, me acuerdo súper poco de cuando estaba tocando. Un proceso que fue de dos meses de preparación pasó para mí como si hubiese sido una semana. Llevándolo a todos los años anteriores, es lo mismo.
Ahora sí lo estoy disfrutando bastante, y lo estoy disfrutando de manera consciente. Espero que siga siendo así.
Cambio de tema. Vi el AMV, el anime music video de «¿Y Si No Sabes Volver a Ser feliz?». Sé que “Prisma” igual tiene un AMV. ¿Por qué decidieron ocupar Ghost in the Shell (1995) para el video?
No soy tanto de consumir anime ni nada de eso. Consumo los clásicos. Las películas de anime me gustan. Tienen algo súper nostálgico, sobre todo las películas de los 90. Me gusta la estética que tenía el dibujo de antes.
Hablé con Ignacio Peñaloza, que es quien nos ha dirigido varios videos y ahora debutó con un AMV. Le dije que le había ido súper bien a la canción y que no podríamos dejarlo así, como sin nada. Y no teníamos tiempo para hacer un videoclip. Así que agarramos Ghost in the Shell.
Igual fue por un tema de fondo, no solamente visual. Me parecía interesante el tema de los cyborgs, medio futurista, de mentes sin recuerdos. Solamente cascarones. Y que no conocen lo que es ser feliz. Por lo tanto, no entienden lo que es estar triste. Por ahí me hizo sentido con la letra de la canción. Todo este cuestionamiento de extrañar algo. Encontré interesante ese paralelismo entre la película y la canción. De ahí el Nacho la interpretó súper bien.
¿Hay alguna canción del disco que sientes que no está teniendo la atención que merece y que te gustaría que se le diera más?
Yo creo que «Más de Eso». Es una canción que salió con su visualizer pero salió justo cuando nos habíamos separado y todavía no lo comunicábamos. Como que pasó colada la canción. Yo la encuentro muy buena. Me gusta tocarla. Tiene un sentido súper bonito. Tiene un hook que es muy cinematográfico, por así decirlo. Esa es la canción que más me gusta del disco, yo creo.
De ahí, yo creo que «Noche de los Muertos», porque la mezclé yo. En verdad, las otras dos también están muy buenas: «Trance» y «Nada Es Para Siempre».
¿Qué sientes que te ha ayudado a sostener el proyecto todo este tiempo?
Yo creo que es la buena onda de la gente. Generalmente ha habido buen recibimiento. Y creo que también el REC fue un bálsamo con respecto a eso. Porque llegó harta gente para ser la una del día. Las canciones se las sabían, eso fue súper bacán.
Ya más a la interna, yo creo que con la Anto siempre hemos sido un apoyo emocional el uno para el otro. Esa cofradía de sostener un proyecto juntos, ha hecho que no decaigan mis ganas.
Así que, entre la gente y la persona que tengo al lado, que es la Anto, que hacemos muy buena pareja musical, diría que esa colaboración es lo que sostiene el proyecto.
¿Dirías que esta colaboración es el corazón del proyecto?
Sí, con la Anto disfruto mucho todos los procesos de grabar, de maquetear. Así que sí, gracias a eso yo creo que se ha sostenido. Por eso digo que si no estuviera la Anto, quizás no seguiría. Dejaría la cuestión y me dedicaría a otra cosa.
¿Cómo llegaron a eso, a formar esta dupla musical?
A la Anto la conocí porque tocaba con Ignacio Peñaloza y Tinta China. Y a nosotros nos faltaba un bajista cuando comenzamos en la banda. Y yo dije: «Toca súper bien, aparte canta». Quería que ella viniera a tocar y ahí se empezó a hacer la amistad.
Entre ensayo y tocata. Al principio nos peleábamos un poco porque los dos somos Géminis, había un encontrón ahí. Pero después, con el tiempo y con todo lo que hemos pasado, encontré una persona súper valorable, sin buscarla.
¿En qué situación recomiendas escuchar el disco por primera vez?
Yo creo que pueden escucharla carreteando. O puede ser cuando estén muy solos en su casa, tristes, y necesiten bailar frente al espejo. Bailando también se pasan las penas.
Para finalizar ¿Disco favorito de Alex Anwandter?
El diablo en el cuerpo.
