Escrito por Felipe León
Si a finales de los 80’s Luz Casal conseguía un éxito mayor con su álbum, ‘V‘ (1989), la siguiente década explotaría con una serie de hitos que la volvieron un ícono popular español. Eran los tiempos de ‘A contraluz‘, (1991), salto definitivo en su carrera, con piezas que alcanzaron una alta rotación en radio y televisión, incluso con salidas al cine.
Parte del legado pop rock de sus antecesores persiste desde una disposición mucho más madura, abierta a indagar en otras influencias como el country rock, bolero, sophisti-pop o la canción melódica. Es en su versatilidad donde yace el encanto del disco, al poner su música al servicio de nuevos lenguajes sonoros, en su afán por darle mayor firmeza a los relatos.
Lejos de desvirtuar el viaje, Luz Casal adecúa sus búsquedas al melódico y expresivo estilo vocal que la define. En escenarios profundos y emocionales como en los lúdicos y rockeros, su interpretación cala hondo por la genuina intensidad que recorre de principio a fin la obra, a tono con los pasajes dramáticos, prendidos o melancólicos que desvela su icónica voz grave.
Expresiva contención de rock & baladas
Para el comienzo de ‘A contraluz‘ se distingue con claridad el lado rock, a partir de influencias bluseras en «Un pedazo de cielo» o el country con «Todo va bien». Piezas que cumplen con cierta cuota de energía, al lado del adult contemporary bien ejecutado en temas como «Es por ti» y «Es mejor que te vayas«, demostraciones sólidas de lo bien que se le dan a Luz Casal esas baladas frágiles y sensibles, pero también aguerridas.
Es factible decir que muchas de las piezas rockeras tipo «A 1.000 kms» o «Tu orgullo» son menos novedosas, en comparación sobre todo con el final del disco, más no dejan de estar bien ubicadas en el registro. No obstante es imposible pasar por alto esas dos últimas canciones: «Piensa en mí» y «Un año de amor«. Ambas formas de bolero aparecen en la película de Pedro Almodovar, ‘Tacones lejanos‘ (1991), donde se distingue una mayor sofisticación al cantar que mantiene su expresividad.
Sería injusto decir que hay mucha diferencia entre esos dos últimos temas y el resto de ‘A contraluz‘. No alcanzan ese calibre pero sí que composiciones como «Se verá» o «Tal para cual» muestran una faceta inspirada por parte de Luz Casal. Años después volvió con ‘Como la flor prometida‘ (1995), que mucha de su fanaticada señala como su lanzamiento trascendental.
