Por Juan Pablo Ossandón
Masquemusica, el alias artístico de Macarena Campos, está de regreso con su nuevo álbum de estudio, ‘LA BELLEZA DE LO ROTO’, el segundo de su carrera, el cual profundiza en detalle en el cóctel de sonidos que trae a la palestra, yendo mucho más allá del neo-soul que le caracteriza. Escrito principalmente entre viajes y fuera del comfort del hogar, la artista realiza una lectura que busca normalizar la fragilidad de la experiencia humana como algo que no hay que rechazar ni mucho menos demonizar.
En Expectador conversamos con la cantante acerca del proceso creativo que rodea este álbum, así como los propios matices que trae su narrativa a la carrera de Masquemusica, tanto en su posicionamiento en el ecosistema digital como las propias novedades que significó ‘LA BELLEZA DE LO ROTO’ para ella.
Maca, primero quería preguntarte acerca de este nuevo disco, ‘LA BELLEZA DE LO ROTO’, ¿cómo fue el proceso creativo y qué novedades trajo en comparación a ‘TARDE O TEMPRANO’?
Mira, el disco, cuando lancé el ‘Tarde o Temprano’, nos juntamos un día a almorzar y empezamos a hablar como «oye, podríamos quizás hacer un fondo para poder hacer el otro disco pronto«, porque el otro fue totalmente independiente, con las pegas que yo tenía iba pagando el disco. Entonces, este álbum fue como, ya, todos me mandaron una pista y empecé a trabajar cuando hice «GAME OVER», «DIGO ADIÓS» y no me acuerdo qué otra canción más, y mandamos cinco maquetas al fondo. Y justo en eso me tocó hacer un documental.
Estuve viajando harto y con todas las otras bases empecé a armar las canciones. Escribí ahí mientras teníamos que esperar el avión, igual me da risa contarlo, pero yo me sentía así ya escribiendo en el avión (risas) Todos durmiendo y yo escribiendo.
Y eso fue súper lindo también, el tener un proceso creativo de no solamente estar en mi casa, sino que también de otras experiencias, de lo que estaba sintiendo cuando estaba viajando, de historias… Y fue súper bonito eso también, que en comparación al ‘Tarde o temprano’, que todo fue más, «recibí los beats, escribí, y terminamos grabando». Pero aquí hubo más tiempo para madurar las letras, para cambiarlas, para hacer todo. Yo terminé de hacer las letras el, fíjate, el año antes pasado. En el 2024 estuve haciendo varias letras, y después en el verano ya las tenía todas.
¿Entonces de alguna forma el proceso fue más rápido?
No, yo siento que este disco fueron unos dos años y medio y el otro, claro, fueron como tres. Fue distinta la forma de hacer las canciones.
Claro.
La otra era más en mi casa. Aquí la mitad se hizo fuera de mi home studio, y la otra acá, y después ir hablando con los chiquillos, ensayamos dos semanas el disco. El junio del año pasado nos metimos tres días a Estudio Vinilo y lo grabamos. Y bueno, también tuvimos esto de improvisar todos los días a las siete de la tarde donde salieron los interludios del disco.
De hecho, quería preguntarte sobre los interludios, ¿qué rol cumplen dentro del disco, dentro de la narrativa de este?
Yo creo que los interludios, bueno, nacieron con la base de ojalá poder sacar una canción instrumental, ya que en el ‘Tarde o temprano’ hay una instrumental, pero después había tanto material que nunca hubo algo que sonara como una canción, sino quizás más a fragmentos. Y creo que el rol que cumplen es ese, como que son unas tuerquitas que van juntando las canciones, como un engranaje que se va armando, como el pegamento, por decir, pero un pegamento no forzado, sino que te va dando un relato.
De hecho, hay mucha gente que le gusta, ya uno va viendo ahí en el Spotify Artists cuál les gusta más, cuál escuchan, y eso también es bacán, la recepción que tuvieron las canciones, buenísima, pero también es bacán saber que los interludios también son un aporte al disco.
Y sobre la portada del disco, en donde aparece un espejo al revés, boca abajo, ¿por qué decidiste hacerlo de esa forma? Porque al menos la lectura que hago yo es como, «Maca, la persona, es la parte fragmentada» y el espejo es lo que reúne todo de forma armónica.
Sí, eso es. Es que lo obvio era hacer, verme linda y que el espejo estuviera roto, pero me gustó mucho lo del reflejo roto, porque al final de eso se trata, pues tú te ves en el espejo y el espejo te está mostrando la verdad.
Entonces, por eso quise que fuera al revés, y además también para que tengas la oportunidad de que si te compré el CD o el vinilo, tú lo pones para el lado que tú quieras, pero el significado es ese, como la verdadera belleza está ahí, con todas tus marcas, con todas tus cicatrices, con todas tus heridas de guerra, como esto soy, que no soy perfecta y tengo todo esto y el disco nace de todo esto.
Igual es lindo ver eso porque, como te decía, normalmente lo que pasa es lo contrario, es como, digamos, uno anda por un mal periodo y lo que ve en el reflejo es a la persona rota.
Y también hay que valorar estos periodos de estar roto, porque uno dice, claro, estoy triste, no había salida, me pasó esto, no sé, con un familiar, con mi papá, con mi mamá, con mi hermano, el problema que sea uno se hunde, pero nunca miramos para atrás y decimos, oye, menos mal que pasó eso, porque si no yo no estaría aquí, no hubiera cambiado esto de mi vida, no hubiera tomado esta decisión, no hubiera hecho esto, no me lo hubiera jugado con esto otro.
Entonces creo que hay que reivindicar el arte de ser vulnerable, de llorar, de estar mal, de, tenía esta herida, le hecho esa cremita, la cicatrizo y sigo para adelante, y no por una cosa de seguir como caballo, sino que eso te dio la fuerza también.
Y con lo que dijiste de que el proceso de este disco fue más hacia afuera, lo que es un poco como mostrar la vulnerabilidad hacia afuera…
No esconderla. Es que no hay que tener miedo a ser vulnerable, porque creo que en un mundo donde los sentimientos parecieran que dan vergüenza, donde ser demasiado sensible estuviera mal, o decir lo que sientes, ay, qué atadoso. En un mundo que, no sé si todo, pero hay un gran porcentaje de personas que se sienten castigadas por ser más vulnerables, o se sienten como rechazadas, ponte tú.
Es lindo también reivindicar el estar triste. O sea, piensa en Bad Bunny. Más que el conejo malo, era el conejo triste. Todas sus canciones eran de amor triste, «me dejaste, no me pescaste, o te voy a ir a buscar y me voy a meter con todas estas, pero igual te amo a ti«. Él siempre ha hablado de sus sentimientos.
Y creo que en muchos artistas, no sé, incluso ponte tú, nosotros que tenemos una escuela hermosa de música popular, Zalo Reyes, la Cecilia, Buddy Richard, el Pollo, Myriam Hernández, el ser vulnerable es lo que los ha llevado (al éxito. Bueno, la suerte. Sí. Y más que al éxito, es el poder ser personas que tienen una voz con la tristeza, porque todos nos hemos sentido tristes alguna vez, y eso no es malo.
Y hay gente que necesita, como yo, plasmar eso en una canción, y hay gente que necesita escuchar a veces ciertas cosas para decir: «así me sentí«. Por eso uno puede conectar con ese sentimiento, porque todos hemos estado tristes, o hemos pasado la decepción de una amistad, de un amor, o incluso no nos hemos sentido orgullosos a veces de ser como somos, por eso escribí una canción, «EL PLACER DE SER TÚ», porque es lindo también felicitarse y reconocer sus cosas buenas. Yo creo que nos cuesta. Siempre estamos ahí, en el celular viendo, «esto me falta«, o también más gente que habla, si quieres ser mejor en algo, mándame un DM, soy el mejor, y te mando la guía para ser el mejor.
Por eso hice «LA FÓRMULA», porque yo decía, «oye, están inventando fórmulas para todo, pero no hay una fórmula para que sigamos conectando así, que nos miremos a los ojos, que hablemos, que no necesito ser el mejor en algo, necesito vivir y estar tranquilo«.
Ahora que hablaste de «LA FÓRMULA», cuando escuché esa canción por primera vez, me llamó la atención este sonido más setentero que tiene, como medio Stevie Wonder, con el sintetizador. ¿Eso fue intencional?
Yo en este disco traté de mezclar todas las cosas que me gustan, y cuando llegó esta base, era como entre Stevie Wonder y «Play That Funky Music» de Wild Cherry. Tiene como esa vibe. Entonces por eso quería hacerlo, como que estamos buscando algo y que tú lo puedas ir a bailar. Como bailando la angustia, bailando el drama.
Yo soy súper fan del Motown, de la música de los 70, de Los Ángeles Negros, del jazz, del soul, del R&B, entonces cuando llegó esta canción y la de «DIGO ADIÓS», fue como, estas eran cositas que yo no había probado antes y está bueno también hacerlo.
Y también un poco de lo que significa tu historia a través de tus gustos y referencias.
Sí, pues totalmente. Y también tiene una balada al final que no tiene coro, y para mí es súper ochentera, y quizás tú decís, no, no es ochentera, pero el tu-tu-cu-tu-ca, y con ese filtro, a mí me encantó. Me di ese gustito de poder hacer una canción sin coro, y que esté ahí, y escucharla y sentirme orgullosa, ¿cachai?
Y tomando la vulnerabilidad como uno de los puntos de este disco, ¿cómo navegas el ecosistema digital de las redes sociales?
Yo trato de navegarlo con honestidad, si no me siento bien, no soy tan buena para decir: «Hola chiquillos, ¿cómo están? Aquí estoy haciendo las entrevistas«. Hay gente que tiene esa personalidad y me encantaría quizás ser más así, pero por otro lado tengo que ser fiel a mí misma, que soy buena en historias, soy buena para conversar. Tengo mi grupito, mi grupo que hice en Instagram y le puse ‘El club de los corazones rotos’, y mando audio y fotos, y soy muy yo. Entonces siento que yo trato de ocupar las redes como me sienta cómoda.
Me gusta mucho más cantar, me gusta más hacer reels cantando, me gusta más mostrar un poco más mi arte y lo que opino frente a ciertas cosas. No estoy ni ahí con el “oye, ¿por qué estás hablando de política y música”. Creo que hay que ocupar nuestra red para lo que uno crea que es bueno y lo más importante para mí es no sentirme incómoda.
Importante eso.
Sí, porque si haces algo que te hace sentir incómoda, que no estás contenta, no va a funcionar.
Y la falta de naturalidad se nota también.
Yo creo que hay gente que tiene más gracia para hacer reels, hay gente que edita increíble. Yo, pésima. A mí, déjame un live, estoy 40 minutos hablando, pero así.
De hecho, el otro día hicimos un live el miércoles y la gente me pedía canciones, yo cantaba, conversábamos, me preguntaban cosas. Como ese meme que dice, si me ves haciendo un live cantando canciones, déjame ir, ahí soy feliz, soy feliz conversándome. El otro día una niña en Pucón me decía, ¿sabes lo que más me gustó de tu show? Que nos miras a todos los ojos.
El tú a tú.
Sí, eso me encanta. No podría cantar así no mirándote, no.
Qué bueno que eso se te dé.
Sí, porque también sé que es difícil. Si no es algo que uno… O sea, es porque a mí me gusta buscarte, porque si tú me fuiste a ver, yo te voy a tomar la mano. Si tú estás cantando, nos vamos a encontrar en algún momento.
Hay momentos en el show en que yo me bajo del escenario, y le canto a cada uno y ahí como que queda la cagada.
Un caballero me fue a ver de Chillán a Pucón. Y él dice, quiero que toques, «ME TOCA A MÍ». Y yo dije, ¿pero cómo? Si el disco sale en una semana. Y me dijo, «es mi favorita».
Crear comunidad.
Sí, y ¿sabes qué? Lo que más me gustó que era un caballero mayor. Y fue con su señora. Y lo encontré bacán. Bacán, y él grabando así el tema y que se lo cantaba.
