Escrito por Felipe León
En un mundo agitado por un contexto político convulso, tras la caída del bloque Soviético y la televisada Guerra del Golfo, surgió uno de los discos que mejor encapsuló el hervidero de esos tiempos. ¿Su nombre? ‘ΚΕΦΑΛΗΞΘ‘, o mejor conocido como ‘Psalm 69: The Way to Succeed and the Way to Suck Eggs‘ (1992), considerada una obra esencial en la carrera de Ministry.
La transición del electro-industrial de ‘The Land of Rape and Honey’ (1988) hasta su posterior metalización en ‘The Mind Is a Terrible Thing to Taste‘ (1989), fue robustecida en ‘Psalm 69‘. Así mismo se expuso una escuela influyente dentro del metal industrial, mucho más enfocada en la velocidad, al tomar como referencia la intensa forma de tocar heredada del thrash metal.
El uso de samples como acto político, con diálogos pertenecientes a figuras como George H. W. Bush o líderes religiosos televangelistas, es otro elemento a destacar. Conecta con la alienación y la paranoia que Ministry busca instalar, desde una narrativa quebradiza que vierte sus ritmos mecánicos, secuencias repetitivas, riffs agresivos y atmósferas ruidosas, en función de palpar la ruina moral y corrupción sistemática de la civilización.
Infierno político del metal industrial
Los dardos de Al Jourgensen y Paul Baker en ‘ΚΕΦΑΛΗΞΘ‘ apuntan al rol de la televisión en «TV II«, el control mediático en «N.W.O.» o el sinsentido del autoritarismo en «Hero«. También aparece ese delirio alcoholizado con cualidades radiográficas que promueve «Jesus Built My Hotrod«, en compañía de Gibby Haynes de Butthole Surfers, donde se intensifican sus críticas al capitalismo cultural estadounidense.
Más allá de la espectacularidad industrial de Ministry, hay espacio para indagar en las afecciones provocadas por el caos moderno. El caso más obvio es «Just One Fix«, que afronta desde una ansiedad extrema las adicciones, o la maquinal «Scare Crow» con todo un trasfondo ruinoso sobre decadencia humana.
Tampoco hay que pasar por alto el tramo final de ‘Psalm 69′; mucho más apocalíptico e infernal. Las alusiones religiosas que acompañan su blasfemo tema titular, rompen con cualquier rastro de cordura sonora, mientras que «Corrosion» como «Grace» no hacen más que acentuar el deterioro, y destruir cualquier rastro de salvación.
El título del LP está inspirado en ‘The Book of Lies’ de Aleister Crowley, publicada en 1913. Como no podía ser de otra manera con esta influencia, Ministry elevó uno de las obras más antirreligiosas y nihilistas del metal noventero.
