Escrito por Felipe León
Con tan solo una escucha es posible advertir el atractivo innato de Dame un cuchillo, a la hora de componer buenas canciones. Su debut homónimo en larga duración perfila el encanto natural del grupo, bajo un diseño sonoro melancólico y sofisticado que recolecta emotivas escenas cotidianas, al alero de un imaginario robustecido por el encanto agridulce de la existencia en las grandes urbes.
La ciudad como refugio simbólico, en medio de dinámicas sensibles que atraviesan el claroscuro de la vida urbana. Sus concurridas avenidas, vistosos edificios y callejones olvidados como telones de una acción abierta a las posibilidades, con todo tipo de salidas que nutren su núcleo musical ligado al indie pop.
Su especial capacidad de conmover, desde la dulzura, la tristeza o la añoranza, busca ser un abrazo para quienes padezcan de algún daño emocional. Para esto Dame un cuchillo suma influencias que solidifican su espíritu accesible y radial, a través del dramatismo sentimental de la canción melódica, con varios arreglos tipo orquesta, el pulso instrumental de un pop rock orgánico e incluso cierta estética del city pop.
Este lanzamiento idóneo para quienes se sienten perdidos en la multitud, muestra una afición por la literatura. Por ejemplo, según explica la banda, «Círculo» adapta a su modo al poeta Pablo de Rokha, mientras que el libro ‘Animal doméstico’ de Andrea Alzati inspiró «No me interesa«, a su vez los versos de Michel Houellebecq elaboraron el estribillo de «Será esta la vida que (Futari)».
Otras como «En el Reverso de mi Corazón» o «Pensamos lo mismo» son otras muestras de lo bien que fluye. Quizás les beneficiaría soltarse un poco más, tal como lo justifica el remate ya mencionado: «Círculo«. Pero para ser un debut, este homónimo pinta muy bien a Dame un cuchillo.
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