Escrito por Felipe León
Los comienzos discográficos de Légamo fueron una verdadera locura. 3 álbumes en un transcurso de tres años, constataron el avasallador testimonio experimental que subyace su música desafiante, no menos deslumbrante. Una cuestión de encarnar la contracorriente y ser fieles a sus principios, los que llevaron al grupo a replantearse como sexteto para así encarar de la mejor manera posible su obra más importante: ‘Círculo de fuego‘.
Incursionar en la creación luego de una densa trilogía finalizada en ‘Coraje‘ (2021) no debe ser fácil, más con los estándares de una banda que se toma muy en serio sus registros. En ese sentido sus integrantes acuden al llamado con una ambición desmedida pero coherente, de fuerte influencia del jazz -sobre todo post-bop-, a partir de un sonido avant-prog que se torna lisérgico, refinado y visceral.
Una mayor cohesión dentro de la habitual rebeldía que caracteriza al grupo, atraviesa de principio a fin este conceptual ‘Círculo de fuego‘. Más que un orden estricto, este pulido nuevo diseño de producción es aprovechado por Légamo para comunicar mejor sus ideas, al complementar sus impulsos instrumentales con una narrativa sci-fi ligada al post-rock, que guía este torrente musical entre dimensiones alternas, sucesos históricos y variadas simbologías.
Técnico, contemplativo, curioso, infernal. Son varios los descriptores que intentar retratar tamaña experiencia. Porque es su mejor disco a leguas de distancia; 5 canciones (más dos interludios) delirantes son prueba de aquello como «Jaco«, protagonista de la aventura, «Walve cobra su parte«, el tema titular, «Tar Tar» y «Campanas» junto a Pato Patín.
Existe un relato escrito que se puede encontrar en su página web llamado «Al encuentro de sí mismo», con el fin de complementar esta travesía musical dispuesta por la agrupación de Valparaíso. Una vuelta en forma que hace avanzar a Légamo.
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