Escrito por Felipe León
A diferencia de la intimidad folk que Inundaremos exploró en su álbum debut, ‘Esto lo hice sin querer‘ (2023), los rasgos más crudos y pasionales surgen en un renovado sucesor que lleva como título ‘tanquemante‘. Un cambio no menor, al considerar la inclinación maximalista y hasta rockera profesada en este sensible registro, que se posiciona como uno de los lanzamientos más relevantes de este año.
Este cambio en la dirección musical se impregna de dolores e incomodidades, que la agrupación explaya desde una explosiva vulnerabilidad. Una visión que en apariencia contradice la calidez hogareña de su indie folk temprano, más no deja conservar parte de su dulzura, solo que enfrentada a los dilemas oscuros y depredadores de la siempre desafiante realidad.
Bajo la tutela de un ensamble folk que aparece como evolución natural de su sonido, Inundaremos musicaliza una suerte de agridulce incertidumbre que atraviesa todo el recorrido. Con una apertura brillante que decanta por algo más sufrido y hasta sombrío, donde sus integrantes recurren a lo catártica distorsión del indie rock, a partir de una suscitada construcción de intensidad.
Lo mejor de todo es que ‘tanquemante‘ mantiene arriba su hervidero emocional, de un modo didáctico y genuino, con amplios detalles que apuntan a engrandecer la experiencia. Un retrato a las ambiciones que tan bien elabora el conjunto, a través de canciones inspiradísimas como «3300«, «8veces«, «Sangre viva» y «Peor versión«. Otras como «Abyecta«, «Letargo«, «Semblante» o «Bloques al trazar» profundizan aún más la relevancia de sus alcances.
Si hasta motivos sonoros como el intro «Intromisión» y el interludio «Relicario,» aportan al desarrollo de esta obra producida por Juan Diego Soto (Déjenme Dormir). Arte vivo, sentimental y cotidiano, también llameante y revoltoso, que deja de manifiesto la asombrosa creatividad de Inundaremos.
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