Escrito por Felipe León
Hay discos capaces de romper ciertos estigmas que rondan el quehacer musical, y que en muchos sentidos le hacen mal al mismo. Uno de los casos emblemáticos es ‘Breakaway‘ (2004), segundo larga duración estrenado por Kelly Clarkson, que la posicionó como referente mainstream de la época. Un logro no menor al sacudirse definitivamente de la asociación con American Idol, tras triunfar en el programa de televisión el 2002.
Si bien aún existe prejuicio hacia las carreras de cantantes relacionados a este formato televisivo -con cuestionamientos válidos-, en ese entonces era aún mayor. En busca de su propio camino, la artista separó caminos del equipo ligado al estelar de TV con el que grabó su LP debut, ‘Thankful‘ (2003), para adentrarse en un sonido mucho más enérgico, con gran protagonismo de guitarras y estribillos.
El paso del R&B contemporáneo a un íntimo y expresivo pop rock no fue forzado; al contrario, Kelly Clarkson se escucha mucho más cómoda que nunca. Su conmoción y distorsión trae a la memoria el rock alternativo dosmilero, así como a un power pop de salidas explosivas. Desde un enfoque radial que no le resta integridad a ‘Breakaway‘.
Las emociones vertidas en el álbum son canalizadas a profundidad, a través de relatos introspectivos de matices baladescos como en «Because of You» o «Breakaway«, a la par de otras más intensas y melódicas como «Walk Away» o la gran «Since U Been Gone«. Equilibrio sostenido en base a temas pegadizos, vulnerables y liberadores, guiados por su genuina versatilidad vocal.
Claro que en «I Hate Myself For Losing You» y «Where Is Your Heart» la inspiración se diluye, pero otras como «Behind These Hazel Eyes«, «Gone» o «Addicted» solo resaltan el valor de ‘Breakaway‘. La obra que consagró a Kelly Clarkson.
