Por Nicolás Merino
Foto por José Pedro Downey
Alfilera es responsable de uno de los lanzamientos de más alto perfil del 2025, Detrás de las Palabras. Además, es intérprete en otros grandes proyectos de folk nacionales, y se aproxima a presentar este gran álbum en vivo el próximo 29 de abril en Sala Master. Las entradas están disponibles en PortalTickets.
En esta oportunidad, Expectador conversó con ella sobre sus inspiraciones, el contexto que la rodea y la manera en la que aborda su propia obra, entre otras cosas.
Lanzaste un disco de folk el año pasado. No solo de los mejores, sino también una representación y una muestra de un esquema musical muy vivo. Y que de alguna forma dialoga con lo que se denomina, a veces de forma un poco bruta, la escena indie. Me gustaría preguntarte cómo logras encontrar el lugar o la escena en la que insertarse. Para tocarlo, para encontrar un público, para sentirte, no solo escuchada, sino que también comprendida
Yo creo que es difícil esa pregunta porque, finalmente, quizás todavía yo no siento una escena a la cual pertenece esta música. Sí reconozco un movimiento musical muy potente en torno al folk, así como también está pasando en el rock más experimental. Y ahí como que me encuentro con otros artistas que también están en el rollo del folk, y de un folk más expansivo, de pronto más textural, medio electrónico a ratos, o que también a veces transita un poco de rock. Como que sé que yo no soy la única persona que está en esa búsqueda. Como que he cachado que hay otros artistas.
En ese sentido, me ha hecho súper bien encontrarme con proyectos como el de Niña Tormenta o el de Nando García. Yo creo que igual fue importante para mí trabajar con gente del sello de Uva Robot. La misma Chini, ¿no es cierto?, que tiene esta faceta súper shoegaze, rockera, pero también es una gran cantautora de canciones folk, con ciertos tintes más extraños, por así decirlo, más de autora.
Ahora mismo no me he sentido tanto como parte de una escena, sino más bien como de pronto mirar a algunos artistas, las cosas que están haciendo, escuchar sus discos, y sentir que hay lazos o cosas en común y de las cuales nos podemos nutrir. A mí me encantaría meterme más en un lugar de tocar en vivo y de poder conectar con más personas. Compartir la música. Creo que es muy bonito lo que pasa cuando los artistas exponen esta música y llegan hartas personas, ¿no es cierto?, y como que esa gente resuena con eso. Entonces creo que quizás ese es como el desafío que vendría ahora, y también lo que, quizás a baja escala, porque tampoco voy a hacer un concierto tan masivo ahora, pero es lo que vamos a intentar entregar, ¿no?, como un concierto así bien cototo, y presentar el disco y tocarlo entero, con varios músicos arriba del escenario. Entonces medio que es la misión y es lo que me gustaría que pasara más este año.
Desde la idea al disco, a lo que se escucha, ¿el proceso es más bien individual y privado, o integras inmediatamente todo el corpus de acompañamiento?
Fue una mezcla. Yo creo que hay canciones que se armaron tocándose en banda, montándose en la sala de ensayo, probando cosas encima, y nos fue como lineal, porque también estábamos grabando y probando cosas, maqueteando, ¿no es cierto? En el estudio. De pronto metiendo un sintetizador, una línea de bajo, probando encima de las demos, y ahí también pasaron cosas que nutrieron los ensayos. Entonces de los ensayos traíamos idea al estudio, una cosa así como movimiento mutuo.
A propósito de otras bandas chilenas y sus respectivos discos contemporáneos que mencionas, ¿hay alguno en particular que hayas mirado como influencia, o tus influencias están en alguna tradición del folk psicodélico?
Yo creo que hay harta inspiración. Me pasó más inspirarme en canciones, como canción a canción, en distintas personas. Hay una canción en donde yo ya estaba muy obsesionada con la Juana Molina, y fue como “quiero armar algo con estas texturas de sintetizador”, como que necesito integrar esto de alguna manera. Y en ‘Savia’, por ejemplo, me pasó estar mucho rayando con eso, pero cuando hice ‘Indeleble’ estaba escuchando a (Gustavo) Cerati, y me pasó así. En distintos momentos he estado tan pegada con alguien que he intentado integrar un poquito de ellos y reinterpretarlo en canciones.
De artistas chilenos, las mismas personas que te comentaba antes, como gente con la que me ha tocado trabajar y que ha sido muy inspiradora, a la Rosario Alfonso, a la Niña Tormenta, a la Chini. Camila Moreno también fue una inspiración en su momento. Me acuerdo como cuando escuché el Panal, quedé como rayando mucho con ella. Y decía “me encantaría armar un folk así, que pueda atreverse a ramificarse”.
De la experiencia de tus colaboraciones, ¿qué integraste en tu música o metodología de trabajo?
Yo creo que en realidad hacer las canciones es una cosa muy personal. No sé si eso fue lo que más se nutrió, pero sí tomar ciertas decisiones. Porque, al final, yo creo que cuando uno está armando la música, parte del proceso de componer algo es también elegir. Tienes muchas ideas, tienes una dispersión de cosas que funcionan. Pero cómo encausas esa cuestión, ¿cómo dices “yo quiero que vaya para allá”? Entonces quiero que esté esta guitarra aquí, o lo que sea, ¿cómo se ordena? Y ahí me sirvió ver a mis pares, o a personas con las que he estado trabajando. Hacerlo en vivo, en directo, y darnos indicaciones a nosotros que fuimos intérpretes muchas veces. Esa determinación, o incluso esa elasticidad. Cada uno tiene su estilo. Hay personas que tienen súper pauteado lo que quieren, y hay otras que van probando.
Para efectos de lo lírico, ¿tenías alguna meta en particular? A mi apreciación, tu prosa es bastante transparente con la realidad. No sé si era lo que querías lograr, o esperabas algo más en el espacio metafórico. Aprovecho de preguntarte en qué referentes te inspiraste, quizás no necesariamente musicales, sino literarios.
Creo que las letras fueron una cosa sin tanta conciencia ni premeditación como la música. La música fue una cosa bien de hilar, de probar, de darle muchas, muchas vueltas. Intenté que la letra fuera todo lo contrario, que ojalá fuera lo primero que saliera.
¿Y luego instrumentalizar las canciones en torno a eso?
Sí, pero no en todas lo logré. Hay algunas en las que igual hice la música antes y luego escribí encima. Pero a lo que voy es que a la letra intenté no intervenirla tanto. Si me está saliendo algo literal, filo, lo voy a decir literal. Y si no está siendo así, voy a usar harto paisaje. Y en ese sentido, para ‘Indeleble’, por ejemplo, me inspiré harto en cómo escribe Cerati, como harta imagen. En otra me acuerdo de haber dicho “qué lindo escribir directo”, una interpelación, una conversación. Más cotidiana.
Me acuerdo que había escuchado el Cercano de Martín Berríos en pandemia. Después empecé a descubrir que igual había algo en las imágenes. Me gusta mucho describir imágenes con lo que estoy diciendo, que sean bien fáciles de visualizar. Igual siento que yo no le tengo todavía sacado el rollo a mi estilo literario. Me gusta no tenerlo tan claro y estar probando cosas. Que nunca sea una limitante, sino todo lo contrario.
¿Y en lo musical te sientes más definida?
Yo creo que con el disco. Extrañamente, porque al principio no estaba siendo así, pero quedó bastante redondo en la búsqueda. Y ahora igual me gustaría hacer otras cosas, pero sí me siento conforme con esas búsquedas y exploraciones que presentamos en el trabajo.
Referente a la situación política particular, hay quienes hablan de cierta responsabilidad entre los artistas por tomar o no una posición, ¿que rol te parece que deberían cumplir?
Es una buena pregunta. Lo he pensado harto. Creo que todos tenemos una responsabilidad, a pesar de que quizá la escena musical o los artistas con los que yo co-existo no somos personas de alcance masivo. Todo lo contrario, más bien. Creo que todos aquellos que estamos tratando de hacer una labor creativa y de comunicación tenemos efectivamente un rol. Una responsabilidad, incluso. Yo lo veo en las acciones cotidianas, porque en realidad yo no llego a las personas a las que me gustaría llegar para entregarles ciertos mensajes. La gente a la que yo puedo acceder con mi música son personas que piensan bastante similar a mí.
A veces me pasa que veo a otros colegas que ya tienen un alcance grande recibir un montón de hate y efectivamente salir de ciertas burbujas y llegar más lejos. Todavía no me ha pasado eso, entonces ojalá no me pase nada. Digo “pucha, que lata decirle a la gente que sabe y que piensa lo mismo que yo, lo que ya sabe”, pero a pesar de eso, sí me lo he cuestionado mucho con la música. Con la música que uno hace, con cómo uno comunica las cosas. Siento que todas las cosas que uno hace, de alguna forma, son políticas.
Intento, por ejemplo, abrir espacios a otros artistas que también están partiendo y apoyarlos. Participar de actividades colaborativas y armar redes. Creo que eso es súper importante porque yo no llegué a hacer un disco sola y creo que no lo habría podido hacer si no me hubiesen prestado ropa y apañe y abierto puertas. Entonces siento que eso mismo intento hacer, devolver la mano con esas cosas. Participar de actividades comunitarias, musicales. Prestar toda mi energía cuando puedo hacerlo. Creo que eso es fundamental. Apoyar la cultura en general, no solo la música.
Ahora se van a venir tiempos bien difíciles para toda la cultura. Y creo que lo que está ocurriendo en el mundo siempre es un síntoma de lo que está pasando adentro de uno y de los demás. Creo que de lo que podemos hacernos cargo justamente es eso. También está súper bien decir las verdades y oponerse a las injusticias. Pero creo que también tenemos que hacernos cargo de la guerra que habita adentro. Y ojalá ser personas más coherentes. Porque lo que yo veo alrededor es la incongruencia misma. Eso pienso. Por lo mismo es súper bueno que bandas como Candelabro y otras de mensajes políticos estén agarrando tanta fuerza colectiva. Es inspirador. Y ojalá musicalmente de eso. A mi manera, obviamente.
¿Qué se puede esperar de tu show el próximo 29 de abril?
Se viene un show interesante. Así como fue hecho el disco, quería rescatar ese mismo espíritu de colaboración. Muchas manos estuvieron detrás de ese disco. Entonces quería que también muchas manos sostuvieran la presentación en vivo. Así que es un formato de ocho músicos en casi todas las canciones. Por lo menos el 90% del show está basado en estos ocho músicos.
No vamos a programar nada. Nosotros a veces tocamos con secuencias, con pistas. Sacamos el computador. Queremos que todo lo que suene sea tocado por nosotros. Y además estamos trabajando en colaboración con una artista plástica que se llama Duerme Volantina. Es un imaginario maravilloso. Va a armar una escenografía para la ocasión. Trabajaremos con un equipo muy bacán de personas. También estamos preparando merchandising y discos.
¿Tendrán a la venta las ediciones físicas?
Eso todavía no lo digo, pero igual lo voy a decir: Sí.
¿Van a tocar todas las personas que han pasado por el proyecto de Alfilera?
Sí, que también han pasado por el disco, pero sí. Va a estar bonito. Vamos a montar todo el disco, nunca lo hemos tocado entero. Y capaz que también un par de sorpresas más.
Lo último. Esto es una tradición de Expectador. Me gustaría preguntarte cuáles son tus cuatro discos favoritos de la vida.
Que difícil pregunta, ¿sólo 4? ¿hay gente que puede responder eso rápido?
Hay gente que los tiene planeados.
Qué fuerte. Dificilísimo. Mira, sí o sí, el Songs, de Adrianne Lenker, es uno. Re:member, de Ólafur Arnalds. Sí o sí, es uno de mis favoritos. ¿Me quedan 2 nomás? El Día Libre de Pollux, yo creo que sí o sí es de mis favoritos también. Me encanta. Me encanta haber participado en uno de mis discos favoritos. Es como un sueño. Es increíble. Manso honor. Y me faltaría uno todavía.
Así es.
Uno de Congreso: Viaje por la cresta del mundo. Ese también me encanta. Qué terrible tener que elegir 4.
