Escrito por Tomás Pérez
Fotografías por Sofía Furniel
En la primera de sus dos noches agendadas, Jorge Drexler aterrizó en nuestro país para continuar con la gira mundial de su más reciente álbum; “Taracá” (2026).El cantautor uruguayo deleitó al público chileno con una presentación extendida de casi 3 horas. En donde además de presentar su nuevo material, encontró tiempo para recorrer sus primeros proyectos.
Lo sutil como declaración de principio
El inicio con “Toco madera” marcó inmediatamente el tono: sobrio, cercano, sin artificios innecesarios. La transición hacia “¿Cómo se ama?” y “¿Hay alguien A.I.?” instaló uno de los ejes conceptuales de la noche: el cruce entre humanidad y tecnología, emoción y pensamiento. Mientras que “Polvo de estrellas” y “Tres mil millones de latidos” ampliaron la escala hacia lo existencial, conectando lo íntimo con lo universal. Todo esto con una propuesta visual centrada en los instrumentos y artistas quienes le acompañaban como parte de su banda en gira.
Identidad y raíces
El bloque “Bienvenida / Tamborero / Quimera” introdujo un giro rítmico que acercó el show a lo corporal, lo que también permitió a Jorge transportar al público a los primeros momentos de su carrera con el material interpretado. Con “Las palabras” y “Guitarra y vos”, Drexler reafirmó su esencia más reconocible, antes de ofrecer uno de los momentos más sobrecogedores de la noche: “Al otro lado del río” a capella. Sin banda ni acompañamiento, el silencio del público se volvió parte de la interpretación.
Uno de los tramos más significativos llegó con “Milonga del moro judío”, dedicada a Joaquín Sabina, seguida por “Pongamos que hablo de Martínez”, en un guiño local que reforzó la conexión con el público chileno. Luego, “Cuando cantaba Morente” aportó una dimensión más histórica y musical, mientras que “Universos paralelos” incluyó el reconocimiento a Ana Tijoux, ampliando el diálogo hacia la escena local contemporánea.
Cuerpo, ritmo y celebración
La recta final elevó la energía con “Tocarte”, “Nuestro trabajo / Los puentes” y “El tambor chico”, preparando el terreno para un cierre expansivo.
“¿Qué será que es?” y “Sea” —esta última dedicada a Mercedes Sosa— funcionaron como puentes emocionales hacia el desenlace. El tramo “Ante la duda, baila” y “Bailar en la cueva” convirtió el recinto en un espacio de celebración colectiva, donde la propuesta reflexiva del inicio se transformó en una catarsis física compartida.
La síntesis de una poética
En los últimos momentos, “Sanar / Me haces bien” en formato acústico —a petición del público— devolvió la fraternidad al centro de la escena, antes de cerrar con “Todo se transforma”. La elección no fue casual: más que un hit, funcionó como tesis final del concierto, condensando el espíritu de toda la presentación. A continuación te dejamos el setlist de la primera noche de Jorge Drexler en Chile: