Escrito por Nicolás Merino
Bad Religion lleva más de cuatro décadas en actividad. Son dieciocho álbumes en total. Algunos de ellos tan fundamentales que no se puede concebir la historia del punk como paradigma ignorándolos. De hecho, quizá ya sea tiempo de empezar a discutir a Bad Religion como una banda de nivel de importancia comparable a Ramones, Dead Kennedys o Fugazi.
Aún existiendo altibajos en la banda, entre estos se logra atisbar un esfuerzo constante por sobreponerse a sí mismos. Es una discografía imperfecta, pero una gran discografía. Tampoco se puede negar que dotaron su sonido y propuesta de una identidad tan única que finalmente terminó por crear una escuela en sí misma. Y hay bandas de hardcore melódico que “suenan a lo Bad Religion”. Un fenómeno como pocos en la historia del punk.
Suffer (1988)
Entre los lanzamientos ochenteros de hardcore punk que más se adelantaron al hardcore melódico como tal, ninguno estuvo tan inmerso en la pulpa del sonido como Suffer. No solo un disco valioso por su carácter adelantado y fundacional, sino también una muestra de las nuevas sensibilidades a las que las vertientes derivadas del hardcore punk podían llegar. Todo en el marco de una serie de canciones que en su mayoría califican como clásicos del paradigma.
Suffer es uno de los discos de punk más importantes de los ochenta, lo que no es poco decir para una década tan prolífica. Increíblemente, ni siquiera es el mejor disco de Bad Religion de su década, pues un año después afilaron su sonido impecablemente en No Control. Pero el génesis está en Suffer.
Stranger Than Fiction (1994)
Los noventa de Bad Religion partieron en la cima. No solo inauguraron la década cerrando su trilogía de obras maestras con Against The Grain, sino que supieron seguir el ritmo con Generator y Recipe For Hate. Sin embargo, probablemente el disco de la banda más único de la década sea Stranger Than Fiction.
En un contexto donde una de las “gracias” del hardcore melódico de Bad Religion era la mirada retrospectiva hacia el punk rock, la incorporación de elementos del rock alternativo más propios de los noventa los situó en un mapa creativo bastante acorde a los tiempos. No se debe dejar de considerar tampoco que varias bandas clásicas de harcore melódico recién estaban debutando por 1994, cuando Bad Religion ya se encargaba de estirar el sonido.
The Process Of Belief (2002)
El comienzo del nuevo siglo para Bad Religion puede no estar dotado de álbumes tan clásicos como los de las dos décadas anteriores. Pero no deja de ser cierto que supieron refrescarse frente a un universo de derivados del hardcore melódico que ciertamente había crecido exponencialmente en relación a los ochenta. Era toda una industria distintiva. Y The Process Of Belief es un tanto la victoria de Bad Religion frente a ese esquema. No solo dieron con una serie de hits inmortales en una etapa tardía de su carrera, sino que también le dieron una nueva vuelta a su sonido. Más pesado y más moderno. Hasta las letras hacen un esfuerzo por mirarse a ellos mismos y meditar sobre el paso del tiempo.
Age Of Unreason (2019)
Hasta ahora, el último álbum de Bad Religion. En su momento estuvo rodeado de altas expectativas. Sin contar su álbum navideño, el último disco de la banda había sido una entrega sólida, True North. De hecho, probablemente sea un mejor álbum que Age Of Unreason. Pero algo que no se puede desligar ni de Age Of Unreason ni del espíritu que subyace a toda la obra de Bad Religion es una relación estrecha con la actualidad política de Estados Unidos y el mundo.
Age Of Unreason nunca deja de ser una foto del fin de la década pasada. Y lo que mejor ha envejecido del álbum son las letras. Pero no solo por su vigencia, sino también por la perspicacia que conllevó capturar el momento en la clave del sonido clásico de la banda.
Bad Religion se presentará el próximo 25 de abril en Chile como parte del festival Rockout. Las entradas están disponibles en Puntoticket.
